2012-01-14 23:01 Real Madrid Por: Administrador

Con casta y tesón se ganan las ligas (1-2)



El Mallorca dejó bastante claro desde el minuto uno de partido que no iba a regalar nada al Real Madrid. Presión fuerte y no dejar espacios a la creación blanca era la seña de identidad de los bermellones desde el principio. Joaquín Caparrós armaba a su equipo con contundencia en todas sus líneas, esperando que el fallo de los merengues en cualquier movimiento propiciara algún tipo de contra.

El Madrid no carburaba. Los jugadores merengues se veían superados por los mallorquinistas en todas sus líneas. La presión local agobiaba a estos, que cometían imprecisión tras imprecisión en sus movimientos. Necesitaban toque, elaborar, pero Özil no terminaba de aparecer ante una mareona de bermellones que se mostraba infalible cortando todo tipo de jugadas madridistas. Así, los pupilos de Mourinho no comenzaron a tomar el manejo de la pelota hasta el minuto 15, cuando el germano asumió galones, pero a pesar de este hecho el peligro lo llevaba el Mallorca.



Los locales basculaban y salían a la contra. Cristiano se ahogaba con tres hombres siguiéndole los talones, y tan solo dos tiros lejanos del propio futbolista luso y de Benzema era todo el peligro de los blancos en la primera media hora. Así, en el minuto 38, el Madrid recibía un tremendo jarro de agua fría con el tanto del israelí Tomas Hemed. El pichichi del conjunto mallorquinista aprovechaba una concatenación de errores en la zaga merengue para peinar un centro al área del Chory Castro y anotar el primero.

El gesto madridista cambiaba. Los jugadores sabían que había que tirar de casta y arreglar ese desaguisado.  Antes del descanso Sergio Ramos tuvo el empate en un testarazo en el corazón del área tras el saque de una falta escorada en la izquierda, pero su remate se estrellaba contra el palo. Tocaba enfilar la bocana de vestuarios y ser de nuevos reprimidos por su entrenador, el cual volvió a demostrar su categoría para aleccionar a los suyos y cambiar la dinámica de juego vista en la primera mitad.

Mourinho introdujo un cambio en la reanudación. Higuaín por Lass, pero parecía que esto no era suficiente, ya que diez minutos más tarde el portugués se jugó el todo por el todo introduciendo en el terreno de juego a Kaká y Coentrão, por Arbeloa y Marcelo. El Madrid se iba al ataque.



Así, la introducción de estos efectivos dio mayor presencia en el centro del campo al conjunto blanco. Poco a poco se imponían en el juego a los locales, hecho que tras un intento de Kaká, reflejó Higuaín en el marcador con el 1-1. Maravillosa asistencia de Mesut Özil para que el argentino, que tiró de olfato goleador, anotara la igualada. El Madrid se crecía, la remontada se vislumbraba en el horizonte.

Los blancos galopaban en el terreno de juego de su adversario. Los bermellones intentaban achicar agua, pero la presión ejercida durante todo el encuentro les dejaba sin opciones. Las ocasiones eran todas blancas. Cristiano estrellaba un balón en el larguero y a Sergio Ramos le anulaban un gol por un fuera de juego milimétrico. Parecían que los astros se confabulaban contra el Madrid, pero en el momento más oportuno apareció un jugador que se ha ganado a pleno derecho un estatus clave en este Real Madrid, José Callejón. A cinco minutos del final, el de Motril firmaba la remontada tras una concatenación de oportunidades de Higuaín y Benzema. Tiró mordido desde fuera del área que se alojaba en el fondo de la red. El Madrid respiraba, Mourinho saltaba y los jugadores lo celebraban. La machada estaba conseguida, los tres puntos eran suyos y este hecho servía para certificar el logró de ser los campeones de invierno. Ahora, a por el Barça.


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