2014-06-17 13:06 FC Barcelona Por: Administrador

Crisis de gobierno en el Barça



Pedro Riaño

A Josep Maria Bartomeu se le han ido los directivos Eduard Coll y Pilar Guinovart. El primero se desvincula completamente del club. Ella seguirá vinculada, pero no como directiva, adscrita al área social. Los dos forman parte del "clan Rosell" y Bartomeu inicia ahora su navegación en solitario y con el apoyo de los suyos, que no necesariamente son los mismos que los del anterior presidente. De hecho, la dimisión de Coll supone para Bartomeu el consuelo de perder de vista a un elemento incómodo dentro de la junta que ya en 2003 colaboró con Joan Laporta financiando su candidatura, aunque a última hora éste le descabalgara de su junta directiva. Ahora ha tenido problemas con Enric Masip, laportista que ha anunciado su intención de presentarse a presidente, al forzar su dimisión como responsable de la sección de balonmano; con Toni Freixa, que se ha preocupado de mantenerle alejado de los temas jurídicos, y de Antoni Rosich, un hombre con pocos afectos dentro de la directiva.



Eduard Coll se ha cubierto este año de "gloria" al frente de la sección de balonmano, que dispone de una selección mundial construida a golpe de talonario para pasearse en España y volver a fracasar en Europa. Pilar Guinovart, por su parte, intercambiará papeles con Pau Vilanova. Éste pasará a directivo, mientras ella desarrollará las funciones de su sustituto en el área social, pero ya no como directiva.

Antoni Rossich, el oscuro director general, gana peso e interpretará el papel plenipotenciario que tuvo Joan Oliver en la junta de Joan Laporta, con plenos poderes para hacer y deshacer en todos los ámbitos, lo que supone un punto de fricción evidente entre Bartomeu y sus directivos. De hecho "Bartu" se fía más del ejecutivo que de todos los demás. Bartomeu ha tomado partido por sus incondicionales y con ellos va a continuar a muerte. Toni Freixa, el antiguo portavoz caido en desgracia, sigue pese a los rumores que apuntaban a su cese o dimisión pactada. Y será la voz crítica, el grano con el que tendrá que lidiar Bartomeu durante lo que le resta de mandato. El club ficha como gerente a Ignacio Mestre, y Rossich se volcará en temas mediáticamente importantes, como los fichajes y grandes acuerdos comerciales. En otras palabras, vivirá más descansado trabajando menos y cobrando lo mismo.

La figura de Rossich, un hombre de la total confianza de Sandro Rosell, pero no de los demás, no sólo consolida su posición en el club sino que gana poder con el beneplático del presidente, de Javier Faus y Carles Vilarrubí, los tres hombres fuertes de la junta, que van de la mano formando una especie de comisión delegada que decidirá los destinos del club al margen del resto de directivos, que simplemente serán informados de las grandes decisiones que se adopten desde el puesto de mando.



Frente a ellos queda alineado el grupo de Toni Freixa y Javier Bordas, que tiene sus seguidores en la directiva, que estan manifiestamente en contra del proyecto deportivo de Andoni Zubizarreta y que cuestionan muchas de las decisiones que en el plano deportivo se han adoptado en los últimos meses.

De momento han saltado dos de los directivos que fueron votados en 2010. En los próximos meses la deserción podría ser masiva.





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