2013-05-01 10:05 Real Madrid Por: Administrador

Cristiano arriesgó su físico al máximo por la remontada



Desde el primer minuto se notó que CR7 no era el mismo de siempre. Incluso menos capacitado que en el partido de ida, donde ya estuvo discreto en su despliegue físico, apenas le vimos correr, encarar en velocidad de esa forma tan característica suya e incluso participar del juego asociativo. Aportó corazón en la delantera, intentó estar en el sitio adecuado en cada jugada de ataque y poder aportar con calidad técnica en el último pase o en el remate. Pero hacía todo lo que podía, lo que le permitía su lesión muscular.

Mourinho había dicho en la previa, y dijo después, que estaba bien. Está bastante claro, a tenor de lo visto, que no lo estaba. Pero aun así la grada no le reprochó lo más mínimo la falta de continuidad en su juego. El esfuerzo del líder de este equipo en lo que a goles se refiere es lo que importa, así como el hecho de que jugó sabiendo que podía terminar de romperse. Pero esto no importaba. Tanto él como el respetable eran conscientes de que debía jugar, estuviera como estuviera.



Y pese a todo, Cristiano tuvo el gol en sus botas en los primeros minutos. Un remate de volea dentro del área fue repelido por el guardameta del Borussia. Ahí, y en las botas de Higuaín y de Özil estuvo la eliminatoria. Una lástima. Pero, cada vez más, el fútbol le debe a Cristiano y al Madrid una alegría europea en forma de título.


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