2013-10-28 18:10 Real Madrid Por: Administrador

Cristiano, como Rosell, no se lo puede creer



Lo de Undiano Mallenco en la jugada del penalti cometido por Mascherano sobre Cristiano Ronaldo tiene delito. Fundamentalmente porque, como se aprecia en la imagen, estaba muy cerca de la jugada y era imposible no verlo, lo que da pie a pensar que actuó con premeditación. Esto no puede ser un error.

Por eso Cristiano no se lo puede creer y tardó en reaccionar ante una de las injusticias más grandes que se recuerdan en el fútbol español. "¡Fue un penalti clarísimo!", repetía Cristiano sobre el césped a quien quisiera oirle. Sus protestas sólo le sirvieron para ganarse una tarjeta amarilla. ¿Y quién le enseña la tarjeta al árbitro? ¿Se atreverá Sánchez Arminio a enviar a la nevera a Undiano como hizo con Muñiz Fernández por cometer la osadía de favorecer al Real Madrid?



Cristiano vio la amarilla. Quien no la vio fue Busquets, que aprovechó para provocar haciéndole gestos de "llorón" al madridista. Y no pasó nada. Lo peor es que ya llueve sobre mojado en el Camp Nou. A Cristiano ya le escamotearon un penalti (Iturralde González) en el partido de infausto recuerdo del 5-0. Con 2-0 en el marcador Cristiano fue derribado dentro del área y el árbitro se comió el penalti. En la semifinales de la Champions de ese mismo año Piqué empujó a Cristiano, que cayó sobre Mascherano y el árbitro decidió anular el posterior gol de Higuaín por falta de Cristiano sobre Mascherano. Fue el ya popular De Bleeckere.

Es una historia que no tiene final. Jugar contra doce es prácticamente una misión imposible.

 



 


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