2012-03-22 11:03 Real Madrid Por: Administrador

Cristiano exteriorizó el sentimiento del madridismo



En caliente. Con gestos y gritos. Así reaccionó Cristiano Ronaldo al esperpento protagonizado por Paradas Romero en el Madrigal. El luso no era el protagonista. Él se había echado el equipo a la espalda. Había asumido galones. Había marcado el tanto que abría el marcador de los blancos. Pero él no sería el protagonista, lo sería Paradas Romero.

El colegiado de la contienda comenzó a repartir tarjetas como si de una película de western se tratará. Él era el más rápido. Rui Faria, Mourinho, Sergio Ramos, Özil. Los disparos eran certeros y los jugadores del Madrid miraban atentos el espectáculo del colegiado malagueño. Cristiano no pudo aguantar sus impulsos y dejó un gesto para la galería. “Robar, robar, solo robar”, exclamaba el luso. Con sus palabras todo el madridismo se sentía identificado. El espectáculo de Paradas Romero había sido un cuchillo de doble filo que cortó todas sus esperanzas de sacar algo positivo de El Madrigal.



La tensión era máxima. Los jugadores del Madrid se sentían ninguneados, pisoteados y algunos como Cristiano no aguantaron más. Paradas Romeo había conseguido desquiciar a un equipo que había intentado darlo todo en el césped, con el fútbol como arma, pero estaba claro que aquella misión, como diría Cristiano, era “Misión Imposible 5”.


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