2014-04-30 17:04 FC Barcelona Por: Administrador

Cristiano Ronaldo no tiene remedio



Joan Tubau

La grandeza de los deportistas se demuestra en la derrota y en la victoria. Porque el deportes es eso, un compendio de derrotas y de victorias. Cristiano Ronaldo será un buen goleador, pero es un pésimo deportista que desconoce el significado de la palabra fair play. Cuando pierde él nunca tiene la culpa. Ha sido por el árbitro o por los compañeros, que no le han pasado el balón. No espera a ver cómo le entregan el trofeo al ganador cuando el ganador no es él, y saca a relucir su amplio repertorio de pucheritos y gestos de mal perdedor, como el ya famoso del "robar y robar".



Pero si Cristiano Ronaldo no sabe perder, tampoco sabe ganar. La imagen de ayer en el Allianz Arena, recordando al mundo que había marcado 15 goles con las dos manos, fue de vergüenza ajena. Yo, yo, yo y yo. Poco le importaba que ese gol servía para confirmar que el Real Madrid iba a alcanzar la final de Lisboa. Para él lo único importante es que había batido el récord de Messi, su gran obsesión. Lógica si tenemos en cuenta el puñado de títulos que le saca de ventaja desde que viste de blanco.

Fue un acto de soberbia, de chuleria y de prepotencia que no se recuerda en ningún otro futbolista de primer nivel. Quería dejar claro que había batido un récord. Que se entere todo el mundo. Lo nunca visto. Alguien debería aconsejar a Cristiano Ronaldo que ya tiene edad para comportarse como una persona adulta y no como un niño caprichoso y consentido. Su obligación es jugar bien y marcar goles. Y eso lo está consiguiendo. Que deje para los demás la tarea de loar sus hazañas. Que no se preocupe, que nadie le va a negar su gesta. No es necesario que recuerde a los periodistas que escriban sobre su récord, ni a los aficionados que valoren lo que acaba de hacer. Eso vendrá solo. Son los demás los que tienen que hablar de él. Cuando es él el que se adelanta a los demás para fecordarles que no olviden que ha hecho algo maravilloso, suena a presuntuoso, a fatuo.

Estos detalles son los que arruinan su imagen y le convierten en antipático. Si ya lo es cuando pierde, más todavía cuando gana con gestos como el de Múnich. Así es difícil que los niños se sientan identificados con él, porque cuesta mucho identificarse con un tipo así, que se revuelca en el vedettismo y presume de él. Cristiano Ronaldo no debe restregar por la cara a los demás sus. Que no se preocupe. Ya le reconocerán los demás sus méritos. Cuando necesita recordar al prójimo sus hazañas está mostrando un complejo de inferioridad preocupante.



Ni a Messi ni a nadie le hemos visto comportarse así cuando han realizado gestas asombrosas. No quiero ni imaginar lo que hubiera dicho la caverna casposa de Florentino Pérez si Messi fuera por la vida así, derrochando soberbia, egoismo y antideportividad. No ha lugar. Esas cosas se las reserva todas Cristiano Ronaldo para él. Yo, yo, yo y yo. ¡Menudo elemento!


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