2012-06-21 22:06 FC Barcelona Por: Administrador

Cristiano se comporta ante Chequia como un niño malcriado



Se enfadó con sus compañeros porque no le daban el balón al pie. Se ausentó de forma preocupante durante largas fases del juego. Se peleó con los defensas checos haciendo teatro y tirándose al suelo de forma antideportiva, intentando que el árbitro picara en su simulación. Se tiró al suelo reclamando falta cuando un regate le salió mal y perdió el balón. El público checo y también el neutral le silbó a lo largo de todo el partido. Buscó el lucimiento personal en todo momento. De hecho es el delantero de la Eurocopa que más veces dispara, lo que no le ha permitido marcar distancias con el resto de artilleros. Y lo ha protestado todo. Todo. Es un futbolista incómodo para los árbitros, desagradable para los rivales y antipático para los aficionados. Se gana la antipatía general a pulso, y así es difícil que gane el Balón de Oro, porque votan personas, no máquinas. Otra cosa es la Bota de Oro, que la gana quien marca más goles. Aquí es igual si eres chulo y prepotente. Gana el que tiene mejores cifras. Por eso gana Messi. Pero ese trofeo no está a su alcance, es para el mejor. Sin embargo, a la hora de votar el Balón de Oro, el jurado no sólo valorará los goles, el juego y los títulos cosechados por los candidatos. También contará el feeling que despiertan los aspirantes. Y Cristiano Ronaldo, con sus niñerías, con su chulería, sólo despierta pena. O risa. Porque da risa verle hacer muecas para justificar sus fallos o quejarse de todo al árbitro o intimidar a sus compañeros porque han hecho algo mal. Eso no es lo que se espera de un Balón de Oro, que tiene que ser ejemplo para los niños.

¿Por qué será que todos los públicos la toman con él? ¿Por qué será que cae mal a todo el mundo? ¿Será por culpa de la prensa de Barcelona? ¿Quizá por Guardiola? En fin, que se lo haga mirar.



No es normal que un aspirante a Balón de Oro se ponga a llorar porque un balón le da en el poste. No es normal que se lleve el dedo a la sien porque un rival ha hecho algo que no le ha gustado. Y no son normales sus celebraciones chulescas. Ni sabe perder ("robar, sólo robar"), ni sabe ganar. Necesita humillar al rival. Precisa enaltecer su ego para sobresalir respecto a los demás, porque lo suyo es puro egoismo. Es él, él y él. Qué pena de futbolista. ¡Con lo bueno que es!


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