2014-08-31 19:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cantera sale al rescate del Barça en Villarreal (0-1)



Joan Tubau

No ha sido fácil. El Barça ha saldado con victoria su visita al siempre difícil Madrigal gracias a un gol de Sandro en el minuto 82. El equipo de Luis Enrique se lleva un justo premio porque buscó más y mejor la portería contraria, pero el Villarreal fue un serio y digno rival que también dispuso de oportunidades para torcer el rumbo del partido a su favor. Hubo postes en la portería de Bravo y postes en la de Asenjo. El partido fue un toma y daca espectacular entre dos equipos que se respetaban pero que buscaban el camino del gol sin complejos.



El Barça ha superado a su rival en posesión y control de balón. También ha disparado más a puerta y ha tenido más oportuniades. Pero la pelota no quería entrar y ha habido que esperar hasta el minuto 82 para celebrar el gol blaugrana. Luis Enrique ha salido otra vez con un equipo muy canterano -siete jugadores de casa- dejando en el banquillo a vacas sagradas como Xavi y Neymar y apostando por la juventud de Munir y Rafinha. Hoy ha quedado claro que Xavi va a jugar poco y que será en partidos como el de esta tarde cuando Luis Enrique le dará entrada en el equipo para aportar la experiencia acumulada en este tipo de situaciones. 

Tampoco Luis Enrique ha querido estropear la progresión de Munir dejándole en el banquillo. Y Neymar ha tenido que esperar al minuto 60 para saltar al césoed. Pero antes, una imagen preocupante que no le habrá pasado por alto a Luis Enrique. Mientras calentaba, Neymar firmaba autógrados a los aficionados de las primeras filas que se lo pedían. Una demostración de escasa concentración. Quizá ahí haya que buscar la explicación a los tres goles clamorosos que ha fallado Neymar a boca de gol. 

Lo mejor del Barça ha sido su espíritu de sacrificio, su capacidad para jugar en equipo y el esfuerzo colectivo de todos. La presión que han ejercido los hombres de Luis Enrique sobre los jugadores del Villarreal poco tenía que ver con lo que estábamos habituados a ver el pasado año. Este Barça puede ganar o perder. Se puede cuestionar la calidad de su juego, pero nunca que los que saltan al césped se van a la ducha extenuados con la camiseta empapada. Es un buen punto de partida para una plantilla de un talento enorme que precisa refrendarlo corriendo tanto o más que el rival.



Leo Messi, sin ir más lejos, ha bajado a buscar el balón, ha taponado a los defensas rivales, ha presionado. Nada que ver con el Messi apático de la pasada temporada. Tuvo el gol en sus botas en diversas ocasiones, pero la fortuna no le sonrió. Sin embargo, fabricó la jugada que iba a permitirle a Sandro abrir la lata del Villarreal. A este Messi se le ve más comprometido, con menos obligaciones goleadores, pero con más responsabilidades como líder de un equipo al que él debe conducir a la victoria.

Luis Enrique ha acertado con los cambios cuando el partido empezaba a complicarse. Ha sentado a Munir, Pedro y Rafinha y ha sacado a Neymar, Sandro y Xavi. Neymar le ha dado otro aire al ataque, Sandro ha marcado el gol de la victoria y Xavi ha aportado profundidad a un juego que empezaba a atascarse.

El Barça sale victorioso del Madrigal y conserva el liderato. Y lo mejor es que este equipo deja sensaciones de compromiso, de sintonía con la cultura del trabajo, de idea de bloque. El juego es mejorable, pero el punto de partida no puede ser mejor. Con once jugadores comprometidos en el césped siempre es más fácil ganar.


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