2013-02-27 02:02 Real Madrid Por: Administrador

Cristiano fulmina al Barça. ¡A la final! (1-3)



Después de tantos Clásicos, de tantas peleas, el Madrid vino a encontrar la noche que tanto buscó y que aún no le había llegado. Se había recortado la distancia con el Barça, sí. Ya no existía esa enorme diferencia en cada enfrentamiento. Pero ni siquiera el título de Copa de hace dos temporadas o la victoria rubricada en el mismo escenario de esta noche en la pasada Liga habían significado un vuelco tan grande en la balanza. La primera media hora de la Supercopa en el Bernabéu, con ese contundente 2-0, fue un ensayo de lo que se vivió en el segundo tiempo esta noche.

Lo que le falta ahora al equipo merengue es brindarle una velada de éxtasis igual o superior en el Bernabéu a su público, ahora que ha vuelto a confirmar que se le sigue dando mejor mirarle a la cara al Barcelona a domicilio. El ímpetu blaugrana por imponer su juego apenas le duró al equipo de Roura, sólo, abandonado y entregado a la impotencia en el banquillo, unos minutos al principio. El Madrid cerraba bien espacios y achicaba huecos, con la lección más que aprendida tras tantas batallas. Ante el muro rival, sólo los ojos de Iniesta y sus lanzamientos lejanos, junto con alguno de Cesc, vertían algo de peligro en el marco de Diego López.



El Madrid tenía claro que debía ser paciente. Más que nunca, el contraataque ante una defensa cuestionada en Milán hacía sólo una semana era el arma perfecta. Mourinho supo hacerle ver a sus hombres que debían diferenciar bien los momentos en los que meter un pelotazo arriba de aquellos en los que una posesión larga era conveniente para mellar la psicología de un equipo tocado, dudoso. Sin duda, el mejor ejemplo de esa perfecta medición de tiempos y carreras fue Cristiano. El luso acertó en todo: Presionó, encaró y combinó justo cuando era el momento. Cada acción de ataque reseñable pasó por sus piernas. Y, de paso, volvió a imponerse a Messi, ausente otra vez en un Clásico, en su propia casa.

En el minuto doce, una buena contra madridista llevó el esférico a los pies del portugués, que entró en el área y encaró a Piqué. Cristiano optó por salir hacia fuera, y en su desborde fue tocado por el central. El penalti era claro. CR7 transformó la pena máxima batiendo a Pinto por su derecha. Se confirmaba el éxito, una vez más, de la confianza en el plan establecido. El Barça empezó a enterrarse desde ese momento, si bien no renunció a jugar con los "bajitos" hasta el 0-2, bien entrado el segundo tiempo. Con Cesc desaparecido y Pedro muy escorado en la derecha, se fue perdiendo en los pisotones de Alves y la "sobrecirculación" en zonas estériles. Messi, tras una buena acción en el primer minuto, apenas la olía.

El Madrid nunca pasó apuros, ni se vio obligado a embotellarse en su área. Esa es otra diferencia que evidencia el cambio de ciclo: Este Barça ni la mueve igual, ni presiona como antes. Las combinaciones entre Özil, Khedira y Alonso eran sencillas, seguras. Con poco, el equipo logró aguantar hasta el segundo tiempo. Tampoco pasó apuros al inicio del segundo. Más bien todo lo contrario, metiendo el miedo en el cuerpo al Camp Nou con una buena acción de Coentrao que desvió Pinto.



Sabiéndose superior en sensaciones y en el electrónico, y con el tiempo a su favor, el Madrid esperó su oportunidad de matar al Barça. Y la ejecutó en el 57'. Un buen despeje orientado desde el área visitante fue aprovechada por Di María, que destrozó la resistencia de Puyol a la carrera hacia la portería y después rompió al central dentro del área. Pinto logró evitar el gol, pero el esférico rechazado llegó al pecho de Cristiano, que fulminó la eliminatoria. Pepe salía del banquillo a celebrarlo mientras el madridismo empezaba a venirse arriba oliendo una noche memorable.

Lo que siguió fue una cura en salud; Minutos para el disfrute y el regocijo, ante un Barça desfigurado, que se volvió fallón en la circulación por momentos y que renunció al toque para meter a Villa y Tello y jugar con extremos y delantero centro. De nada sirvió. Por contra, dio tiempo a que Varane, otra vez soberbio e imperial en defensa, se alzara por encima de todos a la salida de un córner para rubricar el triunfo y hacer al banquillo y a Mourinho estallar en júbilo en el 23'. El Madrid jugará la final de Copa con todo merecimiento; Y haciéndole ver al planeta que el "modelo Barça" ha cumplido su fecha de caducidad. En la ciudad Condal afrontan sus días más inciertos a partir de ahora.


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