2013-09-28 21:09 Real Madrid Por: Administrador

Diego Costa se divierte en el Bernabéu (0-1)



Llegaba un derbi que se presumía igualado y emocionante. Y aunque muchas veces habíamos oído el cuento del lobo, esta vez la cosa sí fue en serio. Carletto anunció sus intenciones antes saltar al césped poniendo a Khedira en lugar de Modric en una decisión que hizo saltar la banca en las redes sociales. En el fútbol actual, todos los caminos conducen al doble pivote.

Por su parte, el Atleti salía con lo que tiene, que no es poco. Cuando el Cholo llegó a la ribera del río, hace ya casi dos años, se encontró con un puñado de buenos jugadores sin identidad. Ruinas y vestigios. Hoy ha convertido al Atleti en un equipo. En un equipo valiente y aguerrido, que jamás da por perdido un balón. Además, le ha dado toques de autor. Jugadores como Koke o Diego Costa son obra suya.



Pese a la apariencia inicial de los onces, el Madrid salió como suele en el Bernabéu: a por todas. El Atleti estaba más replegadito e intentaba armar ataques que siempre tenían a Tiburón Costa como protagonista. Mordían los del Manzanares como las pirañas en la salida de balón madridista. La presión quemaba ya a los diez minutos. En una de ésas, Di María perdió una pelota comprometida y su pifia la rebañó Filipe. El lateral brasileño, que siempre tiene recursos, la tocó para Koke, que en su nuevo rol de asistente se la puso franca a Diego Costa. El tiburón se quedó solo ante Diego López. Gol.

La primera tarascada del encuentro dejó grogui al Madrid, que tardó un buen rato en sacudirse los calambres. Illarra tiene pinta de jugador grande, pero su sociedad con Khedira resulta algo plana para un equipo como el Madrid.

Pese a la ventaja, los colchoneros querían más e incluso se marcaron alguna combinación de quilates. El Madrid no reaccionaba. A medida que pasaban los minutos, el aura de Costa se hacía más grande. El Madrid no hallaba caminos y el partido no tenía respiro.



Mediado el primer tiempo, los blancos dieron con una ocasión clara a cabezazo de Benzema. Su asistente fue Di María, que con su aleteo en la banda era el máximo reclamo de los blancos. Así las cosas, lo cierto es que el Madrid dio un paso al frente. Benzema volvió a cabecear otro centro de El Fideo al poco rato.

El Atlético iba picoteando llegadas al área que dejaban afligidos a los locales. El Bernabéu todavía creía, pero no lo veía claro. El Atleti había vuelto al derbi y el Bernabéu había dejado de imponerle. Ya era hora.

Parecía que el último cuarto de hora del primer acto iba a ser más pausado cuando un córner desató una guerrilla. El saque de esquina generó una ocasión del Atleti, doble y clamorosa a partes iguales. La respuesta de Diego López no anduvo a la zaga. De pronto, se empezaron a encender cerillas. Las riñas iban y venían. Todas tenían, como no podía ser de otra forma, a Diego Costa como protagonista. Mateu Lahoz, que ya había empezado a controlar el tráfico a base de tarjetas, intentaba zanjar las contiendas que se sucedían a un lado y otro del campo. Tras eso, Benzema volvió a cabecear fuera. Sólo entonces murió la primera mitad.

La segunda parte prometía tela, más cuando Ancelotti cambió el guión: Bale y Modric saltaron al campo por Illarramendi y Di María. Extrañó que la entrada del galés fuera por el rosarino, pero ya se sabe. Cristiano es la piedra filosofal. Isco, el nuevo niño prodigio. Khedira parece ser un acorazado de mucho peso en este equipo, así que el otro sacrificado fue el tierno Illarramendi. Sea como fuera, el Madrid ya había puesto toda la carne en la parrilla. Mientras, Diego Costa seguía a lo suyo y vio la amarilla nada más romperse el hielo.

El Madrid atacaba de manera atropellada. Mientras el Bernabéu se empezaba a desesperar y la tomaba con Karim, el Atleti perdonó por enésima vez en otra ocasión a dos bandas. En la contra, el Madrid asustó por fin de verdad. Bale llegó a la entrada del área y fue derribado. La falta era susto o muerte, pero el posterior lanzamiento de Cristiano se perdió en el Fondo Norte. Quedaba media hora y la historia iba a ser ésta: el Atleti se defendería con uñas y dientes de un Madrid de cañoneros y se la daría a Costa, un náufrago con mucha fe en sí mismo. El partido de los colchoneros estaba siendo majestuoso.

Ancelotti todavía dejó más perpleja a la parroquia cuando dio entrada a Morata por Isco. Ciertamente, el malagueño estaba siendo una sombra, pero todo el mundo estaba esperando la salida de Benzema para dedicarle unos silbidos. Visto desde otra perspectiva, era un aclarado de ideas. Teniendo un puñado de tambores y un solo violín desafinado, el italiano quitó finura y añadió más percusión.

Y el chaval aportó cosas. Tuvo las ocasiones más claras de su equipo. Mostró ímpetu y arrancó muchos aplausos. Eso sí, cuando el Bernabéu oyó el chasquido de un balonazo de Koke en el larguero, todo eran silencios y pitos. A cuál más incómodo. El coliseo blanco empezaba a rondar la paranoia.

Quedaban diez minutos y el Madrid murió matando. O matándose. Pero lo intentó. El remate en escorzo que se sacó Morata parecía digno del mismísmo Cristiano, pero Courtois reaccionó como los grandes. A falta de cinco minutos se retiró el nuevo Anticristo merengue. Los abucheos le acompañaron hasta el banquillo y Diego se sintió orgulloso. El partido acabó ahí, entre sustituciones burocráticas y balones a la olla.

Lo cierto es que el Madrid no termina de apostar por un modelo y juega a fogonazos. Debatiéndose entre el toque o la contra, pareciera que el Real se ha quedado entre dos aguas. Visto el final del partido, queda claro que hoy por hoy, el equipo no está hecho para elaborar juego. Tiene mimbres, pero se edifica sobre una idea poco sólida y eso le genera dudas. Todavía no tiene un plan. Con lo que tiene, siempre le ha bastado en la Liga. Pero ahora tiene un nuevo rival para el campeonato doméstico. Mientras el resto de equipos se quejan una y otra vez de que el dinero siempre va a parar a las mismas manos -lo cual es cierto- el Atleti ha preferido no buscar excusas y volver a ser grande. Esta noche fue mejor. Por eso ganó.


Deja tu Comentario