2014-12-13 16:12 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça no tiene en Getafe la suerte del Real Madrid con los penaltis (0-0)



Fede Peris

Eso que se ve en la imagen, una clara mano de Valera dentro del área redireccionando la trayectoria del balón, no fue penalti. Era a favor del Barça. Por tanto, en caso de duda no se pita. No es excusa, porque luego, en la siguiente jugada, se produjo otra mano dentro del área, esta vez de Alves, que tampoco señaló el árbitro Vicandi Garrido. Los dos fueron penalti, pero el segundo no se habría dado si llega a señalar el que se produjo en el área del Getafe.



Pero eso no es excusa sufiente que pueda justificar la debacle blaugrana de esta tarde en Getafe. Porque empatar en Getafe sólo puede ser entendido como una debacle. Y también como el justo premio, o castigo, a un equipo que ha jugado sin intensidad. Cierto que el miércoles pasado se produjo un desgaste total frente al PSG, uno de los tops del fútbol europeo. Cierto que el partido de hoy se podría haber jugado mañana. Pero el Barça no se puede quejar. Estas cosas están reservadas para el Real Madrid.

Y sin quejas por medio, llega la hora de la autocrítica. La imagen que el Barça ha mostrado hoy en Getafe, y ante un equipo que tiene muchos números para perder la categoría, ha sido deprimente. Sin intensidad, sin recursos, sin velocidad y sin ganas de ganar. Les debió dejar muy exhaustos a los jugadores de Luis Enrique el esfuerzo del miércoles ante el PSG. Quizá hoy habría sido un buen momento de hacer rotaciones. Más de las que se han producido. Lo cierto es que se ha echado en falta al gran ausente, Neymar, y ha sobrado conformismo en la mayor parte de los jugadores, que parece que ya se daban pos satisfechos con el empate, un resultado que pone la Liga en bandeja al Real Madrid y que impide al Barcelona depender de sí mismo para ser campeón.

Al Barça le ha faltado frescura para crear juego y ocasiones. De hecho, salvo el poste de Messi en el lanzamiento de un golpe franco, Guaita apenas ha tenido problemas para hacer su trabajo. Y es que el Barça no ha disparado entre los tres palos. Apenas un par de chuts contabilizados. Poco es en un encuentro teóricamente tan desnivelado como un Getafe-Barça. El Barça ha tenido el balón, pero ha llegado a las inmediaciones del área local sin saber qué hacer con él o cómo hacer daño al contrario. 



Y, a diferencia de los últimos partidos, esta vez no apareció el arcángel salvador, Leo Messi, para resolver lo que sus compañeros habían estropeado. Y sin el gol o los goles de Messi este Barça no funciona. Ni siquiera con Luis Suárez en el campo, el máximo goleador europeo la temporada pasada, que no marca en Liga. Y Luis Enrique debería preguntarse por qué. El delantero uruguayo busca la pelota, se pelea, trata de ser desequilibrante, pero siempre obligado a hacer la guerra por su cuenta. Los de atrás no saben encontrarle y él se tiene que buscar la vida en unos uno contra uno imposibles. La reacción de este Barça pasa por encontrar de una vez a Luis Suárez y sacarle el rendimiento que hasta ahora no ha podido dar.

Esta vez volvió Rakitic al centro del campo, pero lo cierto es que el Barça no empezó a carburar hasta que fue sustituido por Iniesta bien entrada la segunda mitad. Ahí empezaron las paredes, las combinaciones y los pases verticales. El Barça encontró su mejor versión con el centro del campo clásico, Busquets, Xavi, Iniesta, pero ya era demasiado tarde. Al margen del calendario y el penalti de Valera no pitado por el árbitro, el Barça ha caído porque ha jugado andando y porque cuando no se dispara a puerta difícilmente se puede ganar.

El empate de Getafe pone las cosas muy fáciles al Real Madrid, que despedirá el año desde el liderato aunque llegue a 2015 con un partido menos. El Barça se lo ha puesto así fácil. 

 

 


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