2014-11-30 21:11 FC Barcelona Por: Administrador

Busquets evita en el minuto 93 lo que iba a ser un robo al Barça (0-1)



Joan Tubau

Hubo intento de robo, sí. Fernández Borbalán salió a pitar esta noche en Valencia como él y sus colegas pitan al Real Madrid. Pero al revés. Por supuesto, no hubo penaltis para el Barça. Por supuesto no hubo goles raros en la portería del Valencia. Para eso estaba Fernández Borbalán. Para velar por el buen orden que debe reinar en el fútbol español. Para que el Barcelona no disfrutara de los privilegios que jornada tras jornada goza el Real Madrid. Y lo ha hecho muy bien. Florentino Pérez no puede tener queja. En el minuto 69 Luis Suárez remató a gol, en posición legal y de forma impecable, un centro que le llegó desde la derecha. Pero Fernández Borbalán hiló muy fino en contra del Barça y lo anuló. Igual de fino que cuando la clase arbitral en general pita a favor del Real Madrid cualquier jugada que admita duda. Esta de Suárez admitía duda y ya se sabe, en ese caso se pita contra el Barça con la misma naturalidad con la que se pita a favor del Madrid... todo. Y ejemplos sobran en este mismo campeonato liguero.



El Barça sabe que los árbitros no se lo van a poner fácil y tiene que aprender a convivir con esa realidad. Por un lado los árbitros le suman puntos al Real Madrid y por otro tratan de arrebatárselos al Barcelona. Es evidente que esta Liga está siendo falseada por las actuaciones arbitrales. Pero eso es lo que hay en España y cuando uno se enfrenta al Real Madrid con la intención de ganarle ya sabe lo que le espera. Tampoco se trata de ninguna novedad en la historia de este deporte.

Afortunadamente hoy ha aparecido Busquets para poner los puntos sobre las íes y dejar con un palmo de narices a Fernández Borbalán, que así se llama el árbitro que hoy jugaba con el Real Madrid. Fue en el minuto 93. Un centro de Messi es rematado por Neymar de cabeza, rechaza el portero Diego Alves. y Busquets, que estaba ahí, ha disparado con toda su alma cruzando el balón de un zambombazo que se ha colado en la meta ché. Era la última jugada del partido, un partido que, árbitro al margen,  ha dejado más sombras que luces en el Barcelona.

Mascherano ha vuelto al centro del campo, quedando Rakitic como gran sacrificado, porque parece que Xavi ha recuperado su puesto de titular. El adelantamiento de Mascherano ha servido para ver al mejor Piqué de la temporada. Y la mezcla de Xavi, Busquets y Mascherano en el centro no ha acabado de ligar la salsa del juego barcelonista. El Barça jugaba con las líneas muy separadas y con sus tres puntas de lujo, Messi, Suárez y Neymar muy solos, aislados y desasistidos, haciendo la guerra por su cuenta en acciones dispersas y sin continuidad.



El árbitro ya ha mostrado sus cartas en los primeros compases cargando de tarjetas a los jugadores del Barcelona, que en la primera mitad no han sabido imponer su mando en el partido creando oportunidades de verdadero peligro. Messi estaba desaparecido, Neymar entraba poco en juego y sólo Luis Suárez parecía aportar algo de sentido común al juego ofensivo blaugrana. Pero el Barça no jugaba como equipo. Ha sido en los últimos compases, con la entrada de Rakitic y luego de Rafinha y Pedro (por Mathieu. Xavi y Suárez) cuando el Barça ha empezado a carburar. La presión se ha intensificado, la recuperación del balón era instantánea y por fin el Barcelona se ha parecido a ese equipo que persigue Luis Enrique, mordiendo y buscando la recuperación del balón de forma inmediata.

Y fruto de esa presión ha llegado el gol. Muy tarde, casi con el partido acabado. Pero ha valido la pena. El Barça debió haber ganado 0-2 porque el gol de Suárez debió subir al marcador. Pero ya se sabe que esto es el Barça y que los regalos están reservados de forma exclusiva a otros. Aún así, no han podido con el equipo blaugrana, que sigue dependiendo de sí mismo para ser campeón.


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