2013-11-06 22:11 FC Barcelona Por: Administrador

Messi vuelve y guía al Barça a octavos de la Champions (3-1)



Joan Tubau

El Barça-Milan tenía que servir para colocar al equipo blaugrana en los octavos de final con una victoria. Objetivo cumplido. Tenía que servir también para que Leo Messi se reencontrara con el gol. Objetivo cumplido. Tenía que servir para que Neymar estrenara su cuenta goleadora en Europa. Prueba no superada. Tenía que servir para que el Barça, de una vez por todas, aprendiera a marcar en un saque de esquina o de falta. Busquets ha acabado con el maleficio. Y, finalmente, el partido de esta noche tenía que confirmar la mejoría del juego blaugrana. Objetivo cumplido, también, aunque sin excesos.



El Milan salió muy asustado al Camp Nou y el Barça se limitó a controlar el partido en unos primeros minutos poco vistosos. Hasta que apareció Neymar y forzó un claro penalti. Era el minuto 29. El minuto en el que Leo Messi iba a acabar con su maleficio ante la portería contraria (no marcaba desde que se enfrentó al Milan en San Siro). Con el 1-0 el Barça se ha entonado y se han visto jugadas individuales de gran calidad, aunque como bloque este equipo sigue lejos de sus mejores momentos. Y llegó el 2-0 diez minutos más tarde. Xavi lanza una falta y Busquets cabecea. Inaudito en este Barça que lleva ya 150 corners que sólo han servido para anotar un gol.

Algo está cambiando en este equipo. Por ejemplo que, a falta de delantero centro de verdad en la plantilla, Piqué se convierta en improvisado ariete con demasiada asiduidad buscando el balón alto que pueda alcanzar para transformarlo en gol. El partido parecía controlado y decidido cuando el "acabado" Kaká se inventó un jugadón por la parte izquierda del ataque milanista que acabó en un remate malicioso que Piqué convirtió en gol intentando despejar.

El 2-1 en el descanso no hacía justicia a los méritos de uno y otro, pero así son los italianos, capaces de inquietar sin necesidad de marcar un gol. Es de suponer que en el descanso Martino pidió a sus jugadores más concentración atrás y el Milan, con Balotelli y sin Robinho, ofreció otra imagen, con más llegada y más ambición. El Barcelona reculó y renunció a la posesión del balón buscando el contragolpe. Y lo encontró, pero no supo resolverlo con acierto. Alexis, Messi y Neymar tuvieron el gol en sus botas y el partido pudo haber acabado con un tanteo de escándalo, pero en esta segundo mitad ya no habría más goles que el anotado por Messi en el minuto 83 culminando un excepcional servicio de Cesc, que había salido en sustitución de Xavi.



Antes, en el minuto 52, Leo cambió su suerte. En posición de fuera de juego, tocó un balón de espuela y, de espaldas a la portería, lo introdujo por la escuadra de Abbiati. Era fuera de juego, pero de alguna manera era un gol que venía a constatar que Messi vuelve. Hasta ahora, en los últimos partidos, a Leo le faltaba ritmo, le faltaba velocidad, le faltaba chispa, le faltaba creatividad. Siempre llegaba una milésima de segundo tarde. Y sus disparos se estrellaban en los rivales, en el poste o iban fuera. Ese gol, bien anulado, le vino a demostrar a Messi que sigue siendo el mismo, el mago capaz de sacar de la chistera jugadas imposibles y goles paranormales. Luego se inventaría otra jugada que acabaría en poste. Y, finalmente, llegaría el gol aprovechando un servicio de Cesc.

Messi ha vuelto. Mucho se ha hablado de su alarmante baja forma, pero poco se ha incidido en que sus socios naturales, Xavi e Iniesta, tampoco están, ni mucho menos, en su mejor momento. Y eso Leo lo acusa. No es un problema de sistema de juego. las paredes no salen y el último pase no le llega. Tanto Xavi como Iniesta están muy saturados de partidos, con los plomos fundidos, y el equipo y Messi lo acusan. Martino ha sustituido a ambos en la segunda parte. Y ha sido salir Cesc para que llegara a Messi ese pase que los interiores no han sabido darle durante todo el partido. Y Messi no perdonó, como siempre.

Seis goles en tres partidos de Champions.  No está tampoco tan mal para un jugador que para muchos está tan mal. El mismo promedio que Cristiano Ronaldo: 2 goles por partido jugado. Messi ha vuelto, quiere La Quinta y, de paso, cerrar muchas bocas.


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