2014-04-20 22:04 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça gana sin querer (2-1)



Pedro Riaño

Olía a muerto en el Camp Nou. Muerto de Champions, muerto de Copa y muerto de Liga. Había expectación por ver el tono del funeral. Sobre todo, los damnificados de una Semana Trágica que ha dejado muchas heridas abiertas. En el palco, en el banquillo y en el césped. Sin embargo, el socio del Barça, que hoy ha ocupado la mitad del aforo, no está para historias. Ha aplaudido a todos desde el principio, con algún silbido aislado. Pero ni ha mirado al palco ni la ha tomado con el entrenador. Si alguien ha focalizado la crítica ha sido Cesc Fàbregas, que ha generado unanimidad con los silbidos a su salida al campo sustituyendo a Xavi. Si alguien esperaba de la jornada de esta noche un golpe de estado, iba muy desencaminado. Hace falta algo más que calentar twitter para que tiemblen los cimientos del Camp Nou.



El partido ha tenido poca historia. Más de lo mismo. De lo mismo de la última semana. Errores defensivos, hundimiento del centro del campo, que ni construye ni destruye, ocasiones que se desaprovechan, caras muy serias, actitud derrotista, poco sudor y alguna excepción, como Alexis Sánchez y Pedro, que se han dejado la vida en el campo.

La primera mitad parecía un calco de los tres últimos fracasos. Juego sin continuidad ni fluidez. Xavi ya no está para estos trotes, y más a estas alturas de la temporada, con el Mundial a la vuelta de la esquina. Lo cierto es que el centro del campo no tiene chispa, y mucho menos magia. Xavi ya no presiona ni encuentra esa diagonal para romper la muralla defensiva contraria. Y ahí está Messi, esperando el pase que nunca llega. Iniesta, se preocupa por arreglarlo, pero no tiene solución. El juego del Barça nace confuso porque el cerebro que lo tiene que ordenar no lo ordena. Pedro y Alexis se han vaciado presionando a la defensa del Athletic como no lo hacían los demás, pero no era suficiente.

Y han llegado las oportunidades, y muy claras todas ellas. Una de Messi, dos de Alexis y otra de Pedro. Pero el gol no ha llegado hasta la segunda mitad, cuando Aduritz se ha aprovechado de un nuevo despiste defensivo. Parecía que la suerte del partido iba correr por los mismos derroteros del Calderón, Los Cármenes o Mestalla, pero no, esta vez ha llegado el gol de furia de Pedro aprovechando una jugada de Alexis. Y dos minutos después a Messi le ha entrado el lanzamiento de una falta y ha roto su gafe con el gol. Afortunadamente, dos delanteros han visto hoy puerta. Llevábamos 270 minutos seguidos, tres partidos, sin más goles que el de Bartra.



Aún pudo entrar el tercero en un par de ocasiones de Messi y en un poste de Alexis, aunque también es cierto que el Athletic pudo haber marcado antes el segundo en una chilena de Aduritz que rechazó el palo. Algunos, pocos, que fueron al campo con el pañuelo preparado, lo sacaron entonces (el partido estaba cero a cero), no estaban dispuestos a esperar el gol del Athletic, y por si acaso recurrieron al blanco para mostrar su disgusto por el poste rojiblanco. Luego se verían unos pocos más cuando marcó el Athletic. Pero poca cosa. El personal está anestesiado, todavía no se cree lo que ha pasado en los últimos días y necesita tiempo para asimilarlo y madurarlo.

Poco o nada ha cambiado esta victoria la imagen que viene ofreciendo este equipo. La misma que se vio ante el Atlético, Granada y Real Madrid. Este es un equipo triste, con cara de derrota y muy poca fe en lo que hace. Ver a Messi perdido en el ataque esperando que le llegara algún balón era descorazonador. Así, de repente, Messi se ha convertido en un extraño al que no saben encontrar sus compañeros. Sí, los mismos del tiki-taka. El Barça ha ganado con la amargura reflejada en el rostro de unos jugadores que, más que disfrutar, como tiempo atrás, ofrece  la imagen de once tipos dispuestos a aceptar con profesionalidad el sacrificio de tener que salir a pasar un mal rato jugando.

El Mundial está a la vuelta de la esquina, y se nota. Hoy el Barça ha ganado casi sin querer. Pero al menos ha ganado, aunque demostrando que a estos jugadores les ha sobrado un mes de competición. Parece como si la lesión de Valdés les hubiera abierto los ojos a todos. Seguramente no es así, pero lo parece.

 


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