2014-10-18 20:10 FC Barcelona Por: Administrador

Los jugones mantienen al líder lejos de todos (3-0)



Joan Tubau

Hoy hemos visto a un equipo con dos caras. El FC Barcelona ha salido a jugar ante el Eibar absolutamente empanado, como dando por supuesto que el partido estaba ganado ya antes de saltar al césped. Y el Eibar, bien ordenado atrás, con un centro del campo equilibrado y las ideas claras delante, no sólo ha plantado cara en la primera parte, sino que ha tenido las dos ocasiones más claras de marcar. En una Capa ha enviado el balón fuera cuando Claudio Bravo estaba ya batido. En la otra, el portero chileno ha resuelto bien un mano a mano con un delantero rival.



Luis Enrique ha dejado en la caseta al centro del campo titular: Busquets, Rakitic e Iniesta. Y en su lugar Mascherano, Xavi y Sergi Roberto no han sabido revolucionar al equipo lo suficiente como para doblegar a un rival que saltó asustado al césped del Camp Nou y se fue envalentonando a medida que pasaban los minutos. Apenas un cabezazo y un uno contra uno con portero de Messi y un disparo lejano de Xavi han puesto en aprietos al portero Irureta. Al Barça le ha faltado intensidad en su juego, capacidad de sorpresa y velocidad, cayendo en un infructuoso tocar y tocar y tocar sin fin que no conducía a nada. 

Mucho juego volcado por la derecha para forzar constantes centros, casi todos fallido,s de Alves. Messi se movía por todas partes y trataba de abrir espacios, pero nadie los aprovechaba. El empate a cero que campeaba en el descanso hacía justicia a los méritos de unos y otros.

Sin embargo, la decoración cambió por completo en la segunda mitad. Sergi Roberto abandonó el campo lesionado en el minuto 55. Entró Iniesta y el equipo empezó a carburar, Messi se entonó, Xavi se arremangó y Neymar se ofreció. Y fue a poco de entrar Iniesta cuando Xavi ve a Messi al borde del área, le envía el balón y sigue corriendo esperando que se la devuelva. Y, efectivamente, eso hizo Messi, que le entendió y dejó solo a Xavi para que abriera la lata del Eibar e inaugurara el marcador. Era el minuto 60. El Barça conseguía vencer la resistencia del Eibar. Y el líder se entonó. Ya con viento a favor, las jugadas salían, la recuperación del balón llegaba antes y los jugadores imprimían más velocidad al juego.



Y después del primero llegó el segundo. Alves avanzó por la derecha, centró a la posición de Neymar y éste, sin pararla y de volea, empalmó un trallazo que se coló en la portería de Irureta. Un 2-0 que iba a durar poco porque dos minutos después Messi se sumaba al festejo con un golazo marca de la casa, recorriendo medio campo, haciendo la pared con Neymar y culminando la jugada enviando el balón a gol junto a la cepa del poste.

Quedaban 15 minutos y el partido estaba resuelto. Pero fue en ese final de encuentro cuando vimos los mejores minutos de los hombres de Luis Enrique. Con un Eibar más abierto, Messi encontraba más resquicios por donde colarse. Y lo intentó, y tuvo el gol en sus botas en varias ocasiones. Fueron jugadas de tiralíneas, de una belleza sublime, que no acabaron en gol aunque reunieran los méritos para ello. Messi se ha quedado en 250 goles. Le falta uno para igualar a Zarra y dos para superarlo. ¿Será en el Bernabéu? En su última visita anotó tres goles. 

Lo importante es que el Barcelona ha solventado con éxito el compromiso del Eibar y acude al Bernabéu lejos de todos. Lejos también del Real Madrid, que ni ganando el clásico podrá adelantar a los blaugrana en la clasificación. Los aficionados marcharon contentos del Camp Nou. Además, Luis Enrique les había hecho un gran regalo. Hasta nueve canteranos llegaron a jugar ante el Eibar. El más que un club también es eso. Más que una banda de mercernarios. 

 


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