2013-01-31 01:01 Real Madrid Por: Administrador

Varane pone las cosas en su sitio y a esperar al Camp Nou (1-1)



No sorprendió esta ida de semifinales por vistosa o por intensa. Los dos equipos sabían que vaciarse físicamente a estas alturas de temporada con un encuentro de vuelta por disputarse podía ser un error grave. En este sentido, pese a que el equipo de Mourinho salió aguerrido no forzó la maquinaria en los primeros minutos como en anteriores citas.

Sí lo hizo Cristiano, que ni entiende de treguas ni atiende a concesiones. Su primer Clásico como capitán blanco le convirtió aún más en el máximo responsable de los suyos sobre el césped. Comenzó el partido como una moto y en el primer minuto forzó una fuerte entrada de Piqué al corte que ya mereció algo más que amarilla. En el consiguiente libre directo puso a prueba a un Pinto que a duras penas colocó el brazo para desviar su primer misil.



Lo de "merecer más" fue una constante durante todo el choque. Y es que una vez más se volvió a ver la película de siempre en el Bernabéu. Cada vez que el Real Madrid se enfrenta a los culés tiene que andar pensando cómo cortar ataques sin acercarse a los rivales. Al menor soplido, falta. Si es una mínima carga, tarjeta. Y al revés, mano ancha para los azulgrana. Alves se sintió como pez en el agua y su penalti por mano dentro del área en el minuto 35 sólo fue una muestra de un partido en el que pudo ver la roja hasta en tres ocasiones.

Los minutos iniciales fueron del Madrid. Un centro desviado de Essien y una de las pocas llegadas en carrera de Khedira provocaron agovios claros a la zaga blaugrana. El centro del alemán a punto estuvo de rematarlo con la testa un Cristiano pasado de rosca en la carrera. Por parte del Barça, la posesión empezó no correspondiéndose con ocasiones. Apenas un mal control de Jordi Alba en las inmediaciones de Diego López y muy pocas, por no decir ninguna, noticias de Messi.

Aún pudo marcar Benzema en el 26' con una volea que se marchó por centímetros, pero el primer tiempo pecó de respeto. La intensidad del Madrid fue menguando y aunque el Barcelona acaparó posesión, la usó de manera insulsa. Sólo un susto por una cesión a destiempo de Carvalho provocó que el Bernabéu contuviera el aliento por unos instantes. Varane salvó los muebles bajo palos.



Precisamente Raphael Varane fue el nombre propio del partido. Ni Cristiano, ni Benzema, ni tan siquiera Özil. La noche le pertenecía a él. Completando un encuentro casi perfecto, contuvo las acometidas azulgranas secando pases entre líneas y manejando la línea defensiva. Por arriba, pocos balones le pasaron. Su doctorado ha venido a llegar en un momento decisivo del curso, pues las bajas arrecian, y eso se nota. Sobre todo, cuando una serie de rebotes propiciaron un pase de Messi a Fábregas que batió a Diego López por su costado derecho.

El 0-1 nada más empezar el segundo periodo hizo daño a un Madrid que pudo acusar el golpe más de lo debido. El equipo se agarró al césped como debía y procuró achicar aguas ante un Barça cuyo mejor momento del encuentro duró algunos minutos. Fue entonces cuando la figura de Varane se hizo grande. Poco a poco, el Madrid se fue sacudiendo las largas posesiones culés para empezar a rondar las inmediaciones de Pinto. Cristiano pudo marcar el empate en una jugada en la que no acertó a rematar con la cabeza y fue entonces cuando un centro desde la derecha fue cabeceado de forma magistral por el '2'. El tanto espoleó al equipo y al Bernabéu, que pedía un último esfuerzo a diez minutos del final.

El marcador no se movió. Los últimos instantes dieron para ver alguna patada más de Alves, enfrascado en conseguir calentar a Cristiano para hacerle perderse la vuelta y que jugará en el Camp Nou porque el árbitro lo permitió. Un Camp Nou donde tocará refrendar el esfuerzo con otra de las actuaciones a las que el equipo acostumbra últimamente en césped culé. 


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