2013-01-10 01:01 Real Madrid Por: Administrador

El Balón de Oro es Cristiano Ronaldo (4-0)



Hacía diez años que el equipo no remontaba un resultado adverso en un partido de vuelta de una eliminatoria. El envite no era tan fácil como muchos presumían y tampoco lo fue pese a que, viendo el marcador final, más de uno pueda pensar que el Celta regaló la eliminatoria en el Bernabéu. Lo que ocurrió fue que los gallegos se encontraron con, ésta vez sí, un gran Real Madrid en el primer tiempo. Y eso, unido a la voracidad de Cristiano, tiene difícil contestación.

Reservó titulares Paco Herrera pensando en la Liga y el escenario se le puso complicado prácticamente desde el inicio. El Madrid, consciente de que tanto en la Copa como en la Champions no puede especular más, salió con todo y enchufado. El resultado fue que a los dos minutos ya cumplió su primera premisa: Marcar.



Los planes de contención se le desbarataron a los celestes al ver la pierna derecha de CR7 preparándose para disparar. Un misil marca de la casa, de los que traen un doble disgusto, puso el 1-0 antes del tercer minuto. Algunos le echarán la culpa a Sergio, incapaz de leer el loco vuelo de un esférico que se coló con violencia por su poste izquierdo, muy cerca de él; Sin embargo, si Cristiano ya le ha marcado goles así a diversos guardametas y en diversos partidos, será porque algo bueno tienen sus lanzamientos envenenados. Pararlos debe de ser mucho más difícil de como parece desde fuera.

Por una vez, con el 1-0 el Real Madrid no aflojó. La tan traicionera relajación posterior a un comienzo tan fulgurante no apareció esta vez, tan peligrosa y culpable en otras noches donde tocaba remontada. El color rojo del Celta pudo recordar al de aquel Bayern abrumado y sobrepasado en un cuarto de hora hace menos de un año y que, por contemporización del conjunto local, no sólo siguió vivo sino que terminó sobreviviendo al Bernabéu.

Si el Madrid siguió atacando, jugando y combinando con velocidad y desparpajo fue no sólo porque tenía que hacerlo, sino porque se lo debía al madridismo. Pocas noches como ésta se han vivido en una temporada de más amarguras que luces. Por momentos, la conjunción de Xabi, Özil y Modric, con los dos últimos empezando a entenderse por fin, provocó combinaciones eléctricas y con sentido, algo que se ha echado en falta esta temporada. Para rebañar, recuperar y alborotar, que también viene bien, Khedira se ha colocado el cartel de "llegador" oficial del Reino. No sólo ayuda, sino que ahora también ofrece soluciones. Para todo lo demás, Cristiano y un Benzema que entre líneas siempre deja su sello, a pesar de que quizá le faltó un punto de acierto en el control y la definición esta noche.



A los 23 minutos, Modric se inventó un globo más propio de tenis que de fútbol para sobrepasar a toda la línea defensiva del Celta y hacer que Cristiano sólo tuviera que definir con tranquilidad ante Sergio para hacer el segundo. Si bien es cierto que tampoco hubo muchas más ocasiones claras por parte de ambos bandos en el primer tiempo, el Madrid generaba peligro en cada pared en la frontal. De una de ellas se reclamó algo más que falta a pocos metros del área gallega en una acción de Túñez. Benzema desperdició varios controles que le hubieran dejado sólo e incluso un esférico a puerta vacía antes de enfilar el túnel de vestuarios.

Sin Xabi, a peor

El segundo tiempo, sin embargo, dio paso a un partido mucho más abierto donde el Celta sí generó oportunidades para haber forzado la prórroga, aunque ahí estuvo siempre Iker para desbaratarlas. Mourinho no hizo cosas raras esta vez y la actuación del de Móstoles, de nuevo ovacionado por la grada antes del encuentro, volvió a quitarle la razón con respecto a anteriores partidos. El capitán blanco rechazó sendos disparos de De Lucas y Krohn-Deli que hicieron revolverse a más de uno en la silla. El arreón del primer tiempo había dado para dos goles, y pese a las buenas noticias en cuanto al juego fue quedando la sensación de que se necesitará algo más que la buena forma de Cristiano para afrontar posteriores retos.

El Real Madrid se fue diluyendo y buena parte de culpa la tuvo la ausencia de Xabi, sustituido por Varane al descanso por precaución. También Ramos, que terminó expulsado por dos acciones absurdas, sobre todo la segunda, en la que levantó la pierna demasiado en una falta sobre De Lucas. Cuando más murmullo sobrevolaba el coliseo blanco y peor lo pasaba el equipo, Higuaín enganchó una contra para ceder a Cristiano, que colocó el tercero a la carrera con un disparo seco. A falta de dos minutos y con el Celta rendido, Khedira colocó el cuarto a pase del portugués. La duda que queda es saber si la mejoría del primer tiempo no será un hecho aislado y si a Cristiano, con un Özil que acabó fundido, un Luka Modric que fue de más a menos y un Di María que sigue sin aportar cuando sale, le sigue alguien. ¿Higuaín, quizá? Veremos.


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