2013-02-14 01:02 Real Madrid Por: Administrador

De Gea logra sacar vivo al Manchester del Bernabéu (1-1)



Si la obsesión de ambos entrenadores era dejar su portería a cero, esa esperanza les duró poco. El Real Madrid no podía ni debía entender este partido de ida como un camino a superar de cara a la vuelta por la obligación de darle al Bernabéu una noche europea como se merecía. El United, por su parte, demostró que ataca mejor que defiende. Si bien quiso mantener el resultado durante muchos minutos, ordenado en dos líneas de futbolistas por delante de De Gea fue porque su técnico era consciente de que jugar a tumba abierta suponía inmolarse antes del partido de vuelta.

Aun así, cada ataque inglés comprimió estómagos y causó nudos de garganta. Sobre todo cuando Welbeck, la pesadilla de la noche para los blancos, lograba recibir. Prolongando por arriba, ofreciendo soluciones de espaldas y desmarcándose a la carrera, dio más que trabajo a Ramos y Varane.



El Madrid intentó combinar deprisa y mostrar ese juego vertiginoso que tantos frutos le ha dado en el último año y medio. Lo consiguió por momentos, sobre todo en el inicio del partido y justo antes de acabar el primer tiempo. A los cinco minutos, Khedira ya había pisado dos veces el área y Coentrao estrelló un balón en el poste que De Gea rozó de forma salvadora. Sin embargo, en el nueve llegó el 0-1, obra de Welbeck de cabeza a la salida de un córner. Una vez más, la fiabilidad inglesa en jugadas a balón parado. Algunos vieron en seguida una excusa perfecta para convertir la noche en otra remontada europea.

Al Madrid le costó reponerse. Pese a ello, Di María pudo empatar en el 22' con un disparo que se marchó lamiendo el poste. Cristiano lo intentó de falta minutos más tarde, y justo antes de la media hora conectó un soberbio cabezazo a centro del argentino rememorando la final de Copa de 2011 ante el Barça. No celebró el gol ante sus ex compañeros el luso, que quizá dio algo menos de lo que se esperaba.

Por detrás de Cristiano y Di María, que llevaban la batuta del ataque y con un Benzema poco acertado, sobresalió Özil más que ningún otro. El alemán fue el eje, el faro y la invención para su equipo. La creatividad del Madrid duró lo que duró su gasolina, que se fue apagando en el segundo tiempo a medida que Mourinho sustituía piezas para mantener el orden. Entre ellas Pepe, que sustituyó muy al final a un exhausto y renqueante Xabi Alonso. Aún antes de acabar la primera parte tuvo más el Madrid, que reclamó penalti sobre Di María y apretó en los instantes finales el área de De Gea.



Nada más comenzar el segundo pudo marcar el Manchester, en un paréntesis de esféricos catapultados al área que hicieron volar a la zaga y a Diego López, bastante exigido por alto. Después de eso, sólo las arrancadas de Van Persie crearon peligro a la contra ante un Madrid cada vez más dominador y acosador. Faltaron ocasiones, pero el peligro se olía en cada acción y en cada jugada de ataque local en un choque en el que por momentos dio la sensación de que podía ganar cualquiera. De Gea hizo la parada de la noche en un remate a bocajarro de Coentrao despejando con el pie un balón que se colaba y más tarde desvió con la mirada otro cañonazo de Di María. Mientras tanto, en una de las pocas contras inglesas, un balón rebotado terminó con un remate en área pequeña del delantero holandés que Xabi salvó casi en la línea de gol.

Un par de faltas lejanas de Cristiano Ronaldo dibujaron los últimos coletazos de un Madrid que, para los últimos 20 minutos de encuentro, ya había encauzado el choque a su antojo. Faltó tiempo para el 2-1. Habrá que ir a buscar la victoria a Manchester, con tensión por el resultado pero con la esperanza de que el United tendrá que abrirse más ante sus aficionados. Es hora de demostrar que se es fiable lejos de casa.

 

 
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