2013-01-06 23:01 Real Madrid Por: Administrador

El Madrid se regala una sufrida victoria por Reyes (4-3)



Se anunció la alineación minutos antes del encuentro y Mou se llevó, ésta vez sí, una sonora pitada cuando se le mencionó. Casillas, por contra, fue ovacionado, con tímidos silbidos para Adán, más tarde entendidos por el propio técnico luso como dirigidos también hacia él. Sin embargo, el momento más tenso de la noche estaba por llegar: Con 1-0 en el marcador, una serie de fallos propios de este mal año en defensa del equipo dejaron sólo al delantero mexicano contra Adán, que eligió mal y le derribó de forma aparatosa en el área pequeña. La pena máxima era incontestable. Como incontestable fue la ovación a Iker cuando se colocaba los guantes, listo para salir a intentar detener el lanzamiento de Xabi Prieto. Mou escogió ese como el único momento propicio para salir del banquillo y susrrarle al oído aluna indicación.

No hubo parada y el jugador realista puso el 1-1. Antes, una buena recuperación en teritorio de peligro del equipo vasco de Khedira había acabado con un mano a mano bien resuelto por Benzema. Un tanto que, antes del penalti, podría haber hecho pensar a más de uno que a pesar de seguir en sus trece, el órdago de Mou a buena parte del respetable merengue con el asunto Casillas iba a salirle bien después de todo.



Con diez sobre el campo y sin Callejón, al Madrid no le quedó otra que encomendarse a su gran contragolpe como nueva hoja de ruta en el partido. La Real fue dominadora del esférico durante una primera parte muy insulsa de ambos conjuntos, en la que los errores se imponían por momentos a las demostraciones de virtud. En medio del correcalles, Cristiano Ronaldo, que se había quedado con el brazalete de capitán, entendió que la víspera del día del Balón de Oro debía ser su tarde. No sólo fue el mejor de su equipo durante todo el partido, sino que se puso el mono de trabajo y tiró del carro como nunca.

De sus botas salieron la mayor parte de las ocasiones merengues, aunque el que marcó el 2-1 fuese Khedira. Un alemán que sigue en su versión llegadora, de lo poco rescatable esta temporada en cuanto a mejorías. Su tanto, no obstante, fue tras un disparo y un rechace en área pequeña en un saque de esquina.

Aún tuvo tiempo la Real de empatar antes del descanso. En el 40', Xabi Prieto volvió a ver portería tras un nuevo error de la zaga blanca que provocó pitos y malestar en la grada. Se notaba mucho que los últimos acontecimientos están pasando factura y el "modo flan" de algunos, incluído Iker cada vez que le llega un balón, es notable.



El paso por los vestuarios le dio un aire de tranquilidad al equipo, que en la segunda parte se mostró más ordenado y dio algo más en cuanto a intensidad y ganas por ganar. Y Cristiano, a lo suyo. Siempre está cuando se le necesita o, al menos, se puede uno encomendar a su personalidad y a su voluntad inquebrantable. Sin demasiados alardes, podría decirse que el Madrid levantó al Bernabéu de sus asientos en tres minutos gracias al de Madeira. Un pase magnífico de Benzema por encima de la defensa le dejó sólo para rematar el 3-2 y un nuevo acierto personal en una falta directa sentenció el encuentro. CR7 corrió a dedicárselo a Mou, que en seguida le ordenó alejarse del banquillo.

Aún marcó Xabi Prieto el 4-3 defninitivo, pero para entonces la grada había quedado satisfecha con la nueva exhibición de su estrella, que mañana estará en Zúrich junto a la plana mayor del club intentando pelear por conseguir lo que parece imposible. Cristiano, y alguna bronca general contra el colegiado por perdonar alguna expulsión más de la cuenta dejaron el día como empezó. Las aguas siguen bajando turbulentas... pero esta semana hay otra oportunidad de seguir mejorando contra el Celta.


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