2015-01-04 21:01 FC Barcelona Por: Administrador

¡Escandaloso! Terminantemente prohibido pitarle un penalti al Barça (1-0)



Pedro Riaño

El Barça no ha perdido en Anoeta por culpa del colegiado, pero pudo haber ganado si Del Cerro Álvarez hubiera realizado su trabajo de forma honesta. O es muy malo o es muy bueno siguiendo consignas. Hubo una mano de Iñigo Martínez dentro del área en el minuto 15 exactamente igual a la de Negredo señalada en Valencia a favor del Real Madrid. Ha quedado claro que, en caso de duda, es penalti si el favorecido es el Real Madrid. Y no lo es si la decisión significa un beneficio para el Barça. Más claro el agua. Luego hubo en la segunda parte un agarrón/empujón de libro a Busquets dentro del área mucho más claro que los piscinazos que permiten a Cristiano Ronaldo liderar la tabla de goleadores. Y, finalmente, un derribo a Luis Suárez por parte del portero Rulli en un mano a mano. Así se escribe la historia de esta Liga adulterada. El Madrid lo tiene todo a favor para desnivelar los partidos con un penalti. Al Barça, ni agua. Es realmente escandaloso, pero ya se cuidan muy mucho los voceros de Florentino Pérez de hablar de villarato. Nunca se había visto hasta ahora un trato de favor más descarado hacia un equipo, pero no pasa nada. Lo importante es que Pérez esté contento.



Y dicho esto, que es una realidad constatable que está ahí y ha ocurrido, el Barcelona no ha sido ni de lejos el equipo que se espera que sea. No es excusa que Luis Enrique dejara fuera de la formación titular a Messi y Neymar. Hay calidad suficiente para solucionar cualquier partido sin los dos cracks. Y si no ha sido posible es que algo falla en ese vestuario. Se entiende la decisión de Luis Enrique para ganarse a la plantilla demostrando que no hay favoritismos y que el que ha entrenado menos no juega. Y ha querido tratar a Messi y Neymar como a los demás. Le ha salido mal. Pero debería caérsele la cara de vergüenza a más de uno por no arropar a su entrenador y dejarle en la estacada. A Jordi Alba, por ejemplo. Hoy ha sido un jugador muy peligroso... para el Barça. Ha marcado el gol de la Real Sociedad en un extraordinario remate en propia puerta y ha estado muy cerca de provocar penalti en su área con absurdos agarrones a delanteros contrarios en diversos forcejeos. Este chico no está centrado y necesita un descanso.

Y lamentable es también que el Barça haya sido incapaz de poner solución al autogol de Alba en los 90 minutos restantes. La primera parte ha sido cansina y anodina. El centro del campo campeón del mundo con España y protagonista estelar del mejor Barça de la historia (Busquets, Xavi e Iniesta) no es lo que era y nunca más lo volverá a ser. El Barça ha tirado la primera parte sin que nadie fuera capaz de encontrar a Luis Suárez, con Pedro y Munir desaparecidos en combate. Detrás Mascherano y Mathieu aguantaban bien, pero los laterales eran un desastre. La Real Sociedad dio poco trabajo, pero Montoya quedó retratado en un par de acciones, confirmando que no tiene nivel para jugar en este equipo, y Jordi Alba daba más sensación de inseguridad que de control de su zona.

Iniesta apunta, pero no culmina. Su supuesto valor y cotización no se ve reflejado en sus acciones sobre el césped. Intenta ofrecer dosis de lecciones magistrales, pero ninguna "genialidad" le sale bien. Y este es un tema que no es nuevo y ya viene de lejos. Por su parte, Xavi ha perdido la magia que años atrás le permitía ordenar el juego de sus compañeros. Así las cosas, el Barça se ha ido al descanso sin apenas crear peligro, tocando y tocando el balón de manera absurda y sin asustar en ningún momento al rival. En la segunda parte ha salido Messi. Y luego Neymar. Y luego Alves. Y el juego ha cambiado. Pero con la misma eficacia. Con los tres sudamericanos el equipo barcelonista ha llegado más, ha creado más ocasiones, pero tampoco ha sabido encontrar el camino del gol. Y ahí no había un problema de calidad.



Luis Enrique debería plantearse si con los jugadores que tiene y con la edad que arrastran algunos se puede seguir jugando con este sistema de control del balón si previamente no existe un pressing eficaz que permita recuperar la pelota cuanto antes. Este Barça es muy previsible anclado en un sistema que funcionó cuando dispuso de los jugadores adecuados para llevarlo a la práctica, pero empieza ya a ser muy cuestionable. La Real se echó para atrás y con once defensores sacó los colores a un Barcelona que chocaba constantemente contra el muro defensivo vasco sin encontrar el hueco por donde colarse.

No hay explicación posible para esta derrota cuando el tropiezo del Real Madrid servía en bandeja la posibilidad de alcanzar el liderato. Este equipo no inspira confianza y no está a la altura de lo que la historia reciente del Barça exige a sus jugadores. Ni siquiera la actuación arbitral, nefasta, sirve de atenuante. Aunque Del Cerro decidiera castigar a Jordi Alba con una tarjeta amarilla por recibir una agresión sin balón de Finnbogason o aunque amonestara a Neymar anulando una acción que años atrás sirvió a Tamudo para ganar una Copa con el Espanyol. Señores, esto es el Barça. El Barça es el enemigo, y al enemigo ni agua... ni penaltis.

Está claro que está prohibido pitarle penaltis al Barça. No vaya a ser que sirvan para reanimarle y ponerle las cosas difíciles al Real Madrid, el rey de los penaltis por la gracia de Villar. Aunque no lo parezca por el eco mediático que tiene el tema.

 


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