2016-02-19 15:02 Real Madrid Por: Administrador

Crucifican a Benítez por decir la verdad sobre el Barça



Si hay algo que produce complacencia en el FC Barcelona es la incapacidad de quienes manejan el Real Madrid y de su fiel infantería mediática a someterse a la autocrítica de sus propios errores. Necesitan siempre un enemigo al que disparar para distraer la atención de los suyos. Es como un juego de manos en el que el mago invita a mirar lo que hace una mano para luego, con la otra, ejercer el truco engañando al espectador. Y el Madrid actual está lleno de trucos. El primero, el de la crucifixión de Rafa Benítez por haberse atrevido a decir lo que todos saben, la verdad, que el Barça tiene un modelo y el Real Madrid no, que el Barça no cambia de entrenador y el Real Madrid sí, que el Madrid ha ganado una Liga en el mismo espacio de tiempo en el que el Barcelona se ha llevado cinco y que en los últimos años el Atlético y el Barça han ganado el doble de títulos que el Real Madrid. En Madrid no les gusta escuchar la verdad, como a Cristiano Ronaldo le indigna que alguien se atreva a recordarle que no marca goles en campo contrario. No están preparados para afrontar la verdad y prefieren refugiarse en sus propias mentiras. Por eso ahora la Central Lechera, la que vela por la conservación de las buenas costumbres del poder establecido, los pelotas y mariachis del poder blanco, han saltado a la yugular de Rafa Benítez mientras presumen de abrazos de los jugadores a Zidane para echárselos a la cara del ex entrenador blanco. Como no pueden presumir del -7 en la tabla clasificatoria de la Liga, desafían al Barça a ver quién se abraza más y mejor. ¡Esperpéntico! Y mientras están con los abrazos y acribillando a balazos a Benítez, el Barça se va en la Liga, se va en la Copa y ya llegará la Champions... Viendo los programas de Josep Pedrerol está claro que se ha abierto la veda. Le echan en cara a Benítez que no se expresara en los mismos término cuando estaba en el Real Madrid. Y los que le echan en cara eso son los que, por exigencias del guión, le doraban la píldora a Benítez. Benítez ha cambiado de opinión, sí. Pero ellos, los críticos feroces, también. Son los mismos que le aplaudían con las orejas hace dos meses por el simple hecho de que Florentino Pérez había decidido que él fuera el entrenador del Real Madrid. Y son los mismos que macharán a Zidane el día que el presidente decida ponerle de patitas en la calle. Entonces utilizarán los mismos argumentos de hoy para decir que no basta con los abrazos, hay que ganar los partidos y los títulos. Benítez cambia su discurso, pero los palmeros también. Y mientras llegan a esa conclusión, el Barça está siete puntos por delante.

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