2013-08-30 17:08 FC Barcelona Por: Administrador

Cruyff ensucia la imagen del Barça en Montecarlo



Penosa actitud de Johan Cruyff, que acudió a Montecarlo, previo pago de un millón de euros por parte de la UEFA, a sacar las bolitas del sorteo. Dice él, y el que lo quiera creer que lo crea, que ese ingreso es íntegramente para su fundación benéfica. También cobraba a través de su fundación cuando trabajaba en la Federación Catalana como seleccionador. Unos se lo creen y otros no. Cada cual es libre de entenderlo como quiera.

Pero al margen del destino del millón de euros de la UEFA con el que Cruyff volvió a Barcelona de Montecarlo, suena a mezquino que el ex gurú y ex maestro Johan aprovechara su viaje internacional para lanzar mierda contra el Barcelona y su presidente en los foros internacionales. Así cuida este tipo la imagen del que dice que es su club. Cruyff le echa en cara a Rosell que no le paga los 100.000 euros al año, de los presupuestos generales del club, que le prometió su amigo Laporta cuando era presidente. Lo que no dice es que Laporta no es nadie para hipotecar a sus sucesores con acuerdos que van en contra de la más correcta gestión económica del club. Laporta era muy libre, si los socios se lo consentían, de regalarle a su amigo 100.000 o 100.000 millones de euros procedentes del bolsillo de los socios, pero no es nadie para obligar a otros gestores a mantener un compromiso que huele mal. Rosell no ha querido pagar el impuesto revolucionario y eso le valido la crítica constante de Cruyff, que quiere el dinero que no se gana, pero que le prometió su amigo Laporta cuando era presidente. Curiosamente, a nadie le parece mal que Johan Cruyff quiera sangrar la economía del Barça a base de donaciones que sirvan para que él saque pecho como ejemplo de benefactor.



Lo que Laporta tendría que hacer es darle el dinero que reclama su amigo de su propio bolsillo. No es de recibo que deban ser los socios del Barcelona quienes sufraguen los negocios de su ex entrenador sin realizar más esfuerzo que el de exigir públicamente su pago ante la prensa internacional.

Ha dicho Cruyff en Montecarlo, ante la prensa internacional: “Rosell no nos ha pagado lo que nos debe, lo que figura en el contrato que firmó Laporta con la Fundación Cruyff. Son 100.000 euros por temporada. Rosell ha tenido un comportamiento bastante pobre y su actitud contrasta con la de clubs ingleses, como el Arsenal o el Liverpool, con los que estamos trabajando sin ningún problema”. Cruyff no dice cuánta pasta le sueltan el Arsenal y el Liverpool para su negocio. Ni lo dice ni lo dirá. Lo que debe hacer, a la espera de que su amigo Laporta vuelva a la presidencia y recupere la llave de la caja fuerte del club, es financiarse por sí mismo sus obras de caridad. Es fácil repartir generosidad con dinero ajeno. Si quiere hacer felices a los niños discapacitados, que lo haga con su propio dinero y no colgándose medallas con dinero ajeno.

Si lo que nos espera de aquí a 2016 es más mierda de esta naturaleza, podemos empezar a rezar por el Barça. El entorno está dispuesto a matarlo con tal de recuperar el poder.




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