2011-12-31 18:12 FC Barcelona Por: Administrador

Cruyff miente y chantajea al Barça



A Johan Cruyff  le importa bien poco distorsionar la realidad si en la confusión del río revuelto él sale ganando. Lo ha hecho recientemente al afirmar que “en cada época hay un equipo que destaca, y en la época del Milan, la época del Ajax o la época del Dream Team siempre había 6 ó 7 jugadores de la cantera”. Cruyff siempre confía en la indulgencia o el desconcimiento de su audiencia porque el Dream Team que él dirigió no se caracterizó precisamente por un exceso de canteranos en su plantilla. La aportación de La Masía se reducía a Ferrer, Sergi, Guardiola y Amor, y casi nunca juntos. O sea, que de seis o siete nada. Además, Johan Cruyff ostenta el dudoso honor de haber sido el único entrenador en la historia del Barça que se ha atrevido a jugar el Clásico de Liga en el Bernabéu sin un solo canterano. Ni antes ni después de él otro entrenador se atrevió a firmar semejante “hazaña”.

Por otra parte, el ex jugador y ex entrenador, ahora metido en tareas periodísticas y humanitarias, sigue acosando a Sandro Rosell por no pagarle lo que su amigo Joan Laporta se comprometió a regalarle echando mano del dinero de los socios. Johan Cruyff tiene una fundación que, al parecer, se dedica a ejercer misiones humanitarias. También tiene otras organizaciones de pago que imparten cursos de dudosa eficacia. Lo cierto es que esa organización atiende al nombre de “Fundación” o “Foundation”, nunca “Fundació”, y depende de Johan Cruyff, el hombre que se atrevió a dudar de la calidad los oyentes de Catalunya Ràdio por hablar en catalán y no en inglés o en alemán. Johan Cruyff es el mismo que casi 40 años después de afincarse en Barcelona se niega a hablar en catalán. Johan Cruyff es el mismo al que por razones que a día de hoy se desconocen, se le concedió en su momento la altísima distinción de la Creu de Sant Jordi y ni siquiera se tomó la molestia de acudir a recibirla, seguramente por desconocer su significado.

Johan Cruyff es el mismo que ahora le reclama a Sandro Rosell una deuda de 150.000 euros para financiar su negocio particular y, para hacerse valer, afirma que él trabaja “para los niños de Catalunya, y éstos son los que no reciben el dinero”. Es decir, que si los niños necesitados de Catalunya no reciben las atenciones que merecen, será por culpa de Sandro Rosell, que “no afloja la pasta”.



Hay que recordar que fue Joan Laporta, no el FC Barcelona, quien se comprometió a financiar el negocio de la Fundación de Johan Cruyff tirando del dinero de los socios del Barcelona. Johan Cruyff se cree en el derecho de que los socios del Barcelona paguen los costes de su negocio mientras le permiten desgravar a Hacienda con las conocidas ventajas fiscales que proporcionan las fundaciones. Rosell ha dicho que antes de soltar un euro quiere conocer exactamente el destino de ese dinero. Lo que no está dispuesto a aceptar es destinar una partida del presupuesto del club a ayudar a los niños de Catalunya para que Johan Cruyff ponga la firma. El FC Barcelona tiene ya su propia fundación para realizar misiones humanitarias y no sería de recibo que con el dinero de los socios se financiara a Cruyff y no a otras fundaciones con tantos derechos y necesidades o más que la del ahora seleccionador catalán. Es muy loable que Johan Cruyff quiera ayudar a los niños necesitados catalanes, pero que lo haga con su dinero. Es muy fácil ejercer la caridad con dinero ajeno. Su proyecto tendría muchísmo más valor si sus gestos humanitarios fueran financiados con su propio dinero, con ese dinero que se ha ganado como jugador y futbolista, y luego como entorno, gracias al Barça. Queda claro que Cruyff no tiene bien asimilado el concepto de agradecimiento. No sólo no se muestra agradecido por todo lo que le ha dado el Barça. Quiere más. Y después de descubrirse los chanchullos protagonizados por su amigo Laporta, debería entender que no es de recibo tratar de arañarle ahora al Barça 150.000 euros y, además, con el convencimiento de que el club está obligado a dárselos. Si quiere ejercer de benefactor de los niños catalanes necesitados, que lo haga con su dinero. Si lo hiciera así, hasta merecería un monumento.


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