2014-04-11 13:04 FC Barcelona Por: Administrador

Cruyff se suma a Pedrerol en la tarea de crear mal rollo en el Barça



Joan Tubau

"En el Barça hace cuatro años que no manda el entrenador", ha dicho Johan Cruyff añorado de un pasado de espías, cuñados, primas, novias, comisiones, Keirrisons, contratos de confidencialidad, Fosters, fiestas, señoritas, equipos en Miami, sponsors chinos, Uzbekistan, subvenciones y dimisiones, muchas dimisiones, quiere que todo eso vuelva al Barça y le sobran los que están. Le es igual si el presidente se llama Sandro Rosell o Josep Maria Bartomeu. Todo lo que no sea Joan Laporta a él no le conviene y pretende hacer creer al barcelonismo que al club tampoco.
 
Y para lograr su objetivo de echar a los que están para que vuelvan los suyos y pueda recibir caridad para su fundación echando mano del bolsillo de los socios, no duda en alinearse con el frente popular que Florentino Pérez tiene organizado en Madrid sin más fin que erosionar al Barça desde platós de televisión, emisoras de radio y redacciones de periódicos. Cruyff ya es uno de ellos. Su problema es que a medida que pasan los años su ascendencia pierde enteros y ahora mismo tiene más credibilidad su parodia del Crackovia que él mismo.

Su carácter vengativo y rencoroso le lleva a remover el pasado y a lanzar mierda contra el club retorciendo la realidad e incluso utilizando en vano a Guardiola ante la pasividad de éste, que como amigo que es, le deja hacer y decir:" Lo primero que hizo esta junta directiva fue vender a un futbolista que Guardiola quería", refiriéndose a Chigrinskyi, un futbolista que,como otros que pidió Guardiola (Hleb o Martín Cáceres), no demostró tener nivel Barça cuando estuvo en el Camp Nou ni luego ha convencido a nadie de que su marcha del club fuera un error. Pero a Cruyff ya le sirve para lanzar porquería. Tampoco dice nada de que Guardiola no pidió a Keirrison y Henrique y se los trajo Laporta y los amigos de Cruyff en contra de su voluntad. Tampoco recuerda que Guardiola exigió el fichaje de Ibrahimovic (78 millones más Eto´o) y un año después exigió de nuevo su venta (25 millones) porque no le servía. Una ruina que se aceptó en los despachos sin pestañear porque esa era la opinión del profesional.
 
El discurso de Cruyff no cambia. Fallan los despachos y los errores de la directiva arrastran a los profesionales: "Martino hace lo que puede, pero es muy difícil cuando tú tienes que mandar y no mandas. Lo que está pasando en el Barça es lógico". Y pide elecciones anticipadas llevado de la ignorancia supina que tiene de los estatutos del club. Es obvio su interés por las elecciones esperanzado con un cambio que ponga en el poder a alguien que le dé bola y le permita poder volver a influir en un club que no es el suyo porque, como admitió recientemente, "en un Ajax-FC Barcelona, yo voy con el Ajax".
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También Neymar es víctima del mal hacer de la directiva:  "Como dije, no puede ser que un futbolista de 21 años gane más que uno de 30 que lo ha ganado todo, pero Neymar es el gran perjudicado de todo lo que está pasando. Es víctima de la directiva, de su mánager y del club". Neymar es víctima del club como en su momento fueron víctimas de Cruuyff, Romario, Laudrup, Stoichkov y otros futbolistas que estuvieron a sus órdenes, incluido Andonio Zubizarreta, con quien parece seguir teniendo cuentas pendientes.

A Cruyff se le entiende todo. La pena para el Barça es que no se dedique a enredar en el Ajax, el club de sus amores, y se preste a enrarecer el ambiente en el Barcelona obedeciendo a oscuros intereses. "Están hace cuatro años y cada vez van a peor. ¿La solución? Normalmente debería ser una buena solución que hubiera elecciones. Si la gente no ha votado y ahora hay unas decisiones difíciles en el campo, tiene que decidir alguien que va a estar muchos años, por lo tanto tiene que incluirlo en unas elecciones".



Y, claro, ha dejado entrever que "de esta manera no volveré a ser presidente de honor del club porque lo que está pasando el último año y lo de la FIFA no me gusta. Este no es mi Barcelona". Ni él es nadie para autoproclamarse, con la complicidad de su amigo Laporta, presidente de honor inventándose un cargo que no existe en los estatutos y que demuestra su talente antidemocrático. Un presidente de honor del Barça sólo lo puede ser alguien que concite unanimidad en torno a su persona y cuyo barcelonismo sea suficientemente probado. No es su caso en ninguno de los dos apartados. No puede ser presidente de honor quien divide y ensucia la imagen del club con sus declaraciones. Ese es Johan Cruyff, un ex.

 
 

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