2015-07-17 18:07 FC Barcelona Por: Administrador

Los candidatos a presidente del Barça, uno por uno



JOSEP MARIA BARTOMEU

Cuando convocó las elecciones en enero para salir al paso de una crisis de difícil solución, no tenía la más mínima oportunidad de lograr la reelección. Pero desde entonces muchas cosas han cambiado. Bartomeu ha tomado decisiones, ha limpiado el patio, ha liquidado a personal que sobraba, ha pacificado el ambiente y ha generado confianza en una plantilla que ha ganado el triplete y que discute a Joan Laporta cuál es el mejor Barça de la historia. Con Bartomeu de presidente el Barça vive un periodo de estabilidad. Messi no genera problemas, Luis Enrique ha sido renovado, la plantilla es competitiva, han llegado los refuerzos que ha pedido el técnico... Y todo ello sin crispaciones. Tiene a favor su balance económico positivo y los éxitos deportivos de un equipo que es el orgullo del barcelonismo. En contra, Qatar y el caso Neymar. No ha sabido defender con acierto ninguno de los dos temas.  Qatar no es peor que Uzbekistan y puestos a dudar hasta se puede dudar de UNICEF. A Bartomeu le ha faltado decir que hasta el mismísimo Guardiola es embajador de Qatar y que a Qatar ha marchado orgulloso Xavi sin que nadie se rasgue las vestiduras por ello. Sobre el caso Neymar le ha faltado decir que si tiene que ir a la cárcel por quitarle al jugador a Florentino Pérez, lo hará encantado. Si ese es su pecado, el barcelonismo sabrá reconocérselo. Pero no lo ha dicho. Aún así, ha planteado la campaña a la defensiva, sin necesidad de atacar a nadie y sólo un cataclismo podría impedirle la reelección.



 

JOAN LAPORTA

Se esperaba mucho de Joan Laporta. En 2003 puso el listón muy alto, convirtiéndose en el mejor candidato de la historia. En aquella candidatura viajaban Ferran Soriano, Marc Ingla, Alfons Godall, Sandrio Rosell, Josep Maria Bartomeu... Mucho nivel. En la actual viajan aventureros en busca de un sueldo. Aquella estaba muy trabajada, tenía una estrategia. Ésta se ha basado en la improvisación y el carisma del líder. Detrás de Laporta no hay nadie. Tiene a Cruyff y tuvo a Guardiola, que se le ha distanciado en los últimos días. Lo demás no da votos. Ha perdido mucho tiempo en esta campaña tratando de hacerse el simpático. Sólo al final, cuando veía que se le escapaba el triiunfo, ha sacado a relucir su mejor cara, la del candidato faltón, amenazador y crispante. Es el que más tiene que callar después de siete años de gestión presididos por las fechorías de diverso pelaje, pero ha sido capaz de acusar a los demás de sus propios pecados y quedarse tan ancho. Sólo él estaba limpio. Los demás, corruptos. Ha recurrido a sus amigos de Madrid, los de la caverna, en busca de ayuda, Y la ha tenido. Ha sido el candidato de Josep Pedrerol y sus programas, y el mejor tratado por Marca y As. A pesar de su discurso independentista, tiene muchos amigos en Madrid. Penoso que la firma de Cruyff no fuera válida, lo que confirma que el ex gurú la toca cada vez menos. Sintomático que Guardiola se le haya desmarcado. Y apoteósico que haya podido censurar con acritud el patrocinio de Qatar, que da dinero al Barça, cuando él aprovechó la presidencia del Barça con el fin de tontear con la tiranía de Uzbekistan para inflar su cuenta corriente. Como cuando defendía el independentismo catalán colocando en la junta a su cuñado patrón de la Fundación Francisco Franco, ha masacrado a Qatar a pesar de que Guardiola es embajador de ese país, ha presumido de Raiola, cuando ha sido el personaje que más le ha faltado al respeto a Guardiola con insultos y amenazas, y se muestra "desacomplejadamente" independentista admitiendo que él es de los que silbarían el himno de España mientras Cruyff va diciendo que a los que silban el himno les falta un tornillo. Segundas partes nunca fueron buenas. En el caso de Joan Laporta es una evidencia. Fracasó en su intentona por ser alguien en el mundo de la política y el Barça ya se le ha quedado muy grande. No están ya los tiempos para dirigir al club desde el Drolma -que ya no existe- y tirando de la visa del chófer mientras uno se pone como un bacó. 



AGUSTÍ BENEDITO

Dejó el listón muy alto en 2010, cuando ganó el honor de convertirse en el jefe de la oposición. El más brillante  orador de los cuatro. El más directo y el que mejor sabe llegar al socio. Precisamente por esa capacidad de comunicar que le caracteriza se le ha echado en falta un discurso más rico. Se ha cebado con lo de Qatar que, aunque no lo crea, es un tema menor para los socios del Barça, y ha desperdiciado mucho tiempo para exponer sus buenas ideas. Ha mantenido un discurso coherente, equidistante de los dos polos mayoritarios, buscando su lugar.  Al final, presa del pánico, ha caído en la tentación de revelar la identidad de un maravilloso sponsor que genera tantas dudas como las que plantea la conveniencia de que él se prestara a este juego.  Ha recurrido a muy pocos nombres, y el de Monchi, el más interesante de todos, con la boca pequeña. Detrás suyo no se ve a ningún crack carismático de la sociedad civil. La suya ha sido una campaña muy personalista. Sorprendió que tuviera tantas dificultades para obtener las firmas después de pasarse cinco años de peña en peña y en contacto permanente con el barcelonismo militante.  Muchos le ven como un submarino de Bartomeu para restarle votos a Laporta en favor del ex presidente. Lo cierto es que Benedito siempre se ha negado a pactar y esta vez ha vuelto a ser coherente. Le han faltado un par de debates para imponer entre la masa social su capacidad de convicción. Es difícil que gane. Y bien haría el vencedor en contar con él. El Barça no puede permitirse el lujo de desperdiciar su talento.

TONI FREIXA

Entró en el Barça con Laporta. Y se peleó con él y con su cuñado. Volvió con Sandro Rosell como hombre fuerte y los hechos le llevaron a convertirse en directivo florero con Bartomeu. Pudo haberse ido por dignidad, pero no lo hizo. Los estatutos impiden al presidente cesar a un directivo electo. Sólo puede irse a través de la dimisión. Y no lutilizó esa salida porque aguantando hasta el final podía optar a la presidencia sin necesidad de avalar. Su papel ha sido confuso. Ha justificado su inoperancia como directivo en la época de Bartomeu acusando al ex presidente de presidencialista. Sin embargo, su época de directivo poderoso, portavoz y tesorero con Rosell, estuvo presidida por las meteduras de pata históricas, gestos de soberbia y errores de coordinación de bulto. Desde fuera siempre se le ha visto como a un personaje siniestro. Y la percepción que tienen de él sus ex compañerios de directiva no es muy diferente. Como candidato ha suavizado la imagen, a veces desagradable, que ofreció en su faceta de directivo. Su discurso ha sido coherente y bien estructurado, pero no se ha ganado la presidencia con su pasado en el club. No se entiende tanta crítica al pasado reciente cuando allí estaba él. Y tampoco que se apropie de los éxitos cuando él estaba en un rincón de la sala de juntas sin más función que la de calentar la silla.  Ha pretendido acabar con el bipolarismo, pero en esa tarea ya estaba puesto desde 2010 Benedito, y cuesta aceptarle en la faceta conciliadora que ha vendido después de verle en accion en la votación asamblearia de la Acción de Responsabilidad Civil contra Laporta. Si lo que pretendía era hacerse un hueco para las próximas elecciones, lo ha hecho muy bien.

 

Ver Más:

Diario de las Elecciones - Capítulo 1

Diario de las Elecciones - Capítulo 2

Diario de las Elecciones - Capítulo 3

Diario de las Elecciones - Capítulo 4

Diario de las Elecciones - Capítulo 5

Diario de las Elecciones - Capítulo 6

Diario de las Elecciones - Capítulo 7


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