2014-03-23 19:03 FC Barcelona Por: Administrador

Esto en el Bernabéu no es penalti ¡Cuidado, Barça!



Joan Tubau

El FC Barcelona deberá realizar un partido perfecto para salir esta noche vivo del Bernabéu Y la perfección no es otra que la de repetir una actuación como la última del 2-6, cuando el equipo blaugrana vapuleó a un Real Madrid que estaba convencido de que ganando ese día al Barça era campeón. Cuando el Barça alcanza la excelencia en su juego no hay árbitro que pueda impedir su victoria. Y de eso se trata, de alcanzar la excelencia para sobreponerse a la violencia tradicional del Real Madrid en su casa y a la ayudita de siempre de esa clase arbitral tan predispuesta a arrimar el hombro a favor de Pérez. No basta con jugar bien. Tampoco con ser mejor que el rival. Al Barça se le obliga a mucho más siempre en el Bernabéu.



Hoy no es necesario motivar especialmente a los jugadores. Ya están suficientemente sobrexcitados con las críticas feroces que las campañas organizadas por medios de Madrid han lanzado contra ellos. Si hoy hay alguien extramotivado, ése es Leo Messi, que tiene más ganas que nunca de callar a los bocazas. Hoy Guardiola no tendría ninguna dificultad para convencer a la plantilla blaugrana de que esta noche hay que ganar y sobreponerse a todos los elementos que estarán en su contra.

Lo de los insultos del público del Bernabéu ya se da por supuesto. Si el "Puta Barça, puta Catalunya" se grita en TODOS los encuentros que juega el Real Madrid en casa, sea cual sea el rival, no va a sorprender a los jugadores de Martino que hoy vuelvan a insultarles. Lo noticiable sería que el público de Bernabéu se comporte de forma civilizada, algo que no se contempla por su trayectoria. O sea, hoy habrá más de "Barça, mierda", "Messi, subnormal" y "ser del Barça es ser un subnormal". Los aficionados del Madrid conocen estas letras mejor que su propio himno, de ahí que no resulte extraño que año tras año el autocar del Real Madrid sea recibido en el Bernabéu por sus aficionados con gritos de "Puta Barça, puta Catalunya". Es la mejor manera que encuentran para animar a los suyos. Así pretenden motivarles. Es la prueba más evidente del complejo de inferioridad que reina en aquellos lares en los que hace mucho tiempo se perdió la senda ganadora y también los buenos modales.

De la violencia verbal de la grada pasamos a la física de los Pepe, Xabi Alonso y Sergio Ramos, que en este partido se transforman y convierten lo que ellos llaman "agresividad" en violencia pura y dura, También los jugadores del Barcelona están convencidos de que les van a escupir, van a ser receptores de mocos, pisotones, patadones y agarrones. Messi también espera que Xabi Alonso le pase la mano por la cara, aunque esta vez se preocupara de que su mano no quede al alcance de Pepe para que se la pise. Y cuando les zurren, también saben que irán a protestar al árbitro pidiendo tarjeta para ellos por hacer teatro. Es la estrategia de siempre. Primero pegar, después protestar, y así convertimos al agredido en agresor.



Y lo más complicado será superar las decisiones arbitrales de un colegiado, Undiano Mallenco, que ha sido objeto de una campaña despiadada desde Madrid recordándole que dejó de sancionar un penalti en el Camp Nou en la primera vuelta. El objetivo de los medios controlados por Florentino Pérez es que Undiano sienta la necesidad de compensar y de hacer "justicia" favoreciendo al Real Madrid y perjudicando al Barça.

De eso están convencidos los jugadores del Barcelona, que ya sufrieron a Undiano Mallenco en la final de Copa de 2011, ante el Madrid. Ese día Undianao, permitiendo la violencia desenfrenada de un Real Madrid salvaje, decantó la suerte de aquella final a favor de los blancos.  Un título más bajo sospecha en el lamentable palmarés del Real Madrid, Los hombres de Martino aún recuerdan el penalti que le hizo Sergio Ramos a Adriano la temporada pasada, en la última visita blaugrana al Bernabéu. Y saben que si eso no se pita, nada se pitará en el área del Real Madrid.

Al público grosero se le puede superar con concentración. Las tarascadas violentas del rival pueden sortearse con talento. Pero las fechorías del árbitro no pueden tener respuesta. Sólo marcar muchos goles para que las decisiones injustas no puedan tener incidencia en el marcador. Así se escribe la historia. Para ganar en el Berrnabéu al Barça no le basta con ser mejor que el rival. Tiene que superar también al árbitro a base de goles, muchos goles. Seis mejor que cinco. Hasta ahora no le ha ido mal en los últimos años (dos derrotas en las últimas diez visitas). Eso indica el grado de superioridad que ha existido entre el Barcelona y el Real Madrid en el fútbol contemporáneo. Veremos esta noche si Undiano Mallenco sigue la línea marcada por Pérez Lasa el año pasado y deja sin sancionar penaltis como el de la imagen de Sergio Ramos a Adriano.


Deja tu Comentario