2013-05-08 23:05 Real Madrid Por: Administrador

De alirón culé, nada: Set y fiesta blanca a costa del Málaga (6-2)



Si alguno pudo pensar antes del partido que el Real Madrid iba a tomarse el choque con dejadez, la velocidad de las carreras de los jugadores blancos, la intensidad arriba y el ritmo de juego impuesto por el equipo blanco le habrán dejado con la boca abierta, pues esta noche pudimos ver a una de las mejores versiones del Real Madrid en cuanto a dinamismo y rapidez con el esférico. En frente, un Málaga también predispuesto a jugar y a mover el balón, pero cometiendo el error de dejar a su rival hacer lo que mejor sabe en su estadio. El resultado fue un choque de principio alegre y final infernal para los andaluces.

A los dos minutos, Modric sacó un córner medido a la cabeza de Albiol, que se estrenó como goleador esta temporada. Un tanto que invitaba al público a disfrutar, y generaba un ambiente de goles que se fue materializando durante toda la primera parte. Quizá esa ausencia de necesidades en ambos equipos propició un choque tan alegre y electrizante.



Roque Santa Cruz empató en otro saque de esquina a los 14 minutos, remachando un toque de cabeza de Demichelis. Para entonces, el Málaga ya había avisado en algún acercamiento. El Real Madrid continuó tocando con comodidad, como si nada hubiera pasado. En cada acción de ataque, Cristiano Ronaldo rezumaba peligro y ganas de destacar, de convertir la noche en su noche.

Pudo hacerlo a los veinte minutos, después de una jugada que empezó a marcar el encuentro. Penalti de Sergio Sáchez al luso por un derribo tan necesario (Cristiano se disponía a batir al portero) como ingénuo y evidente. La roja dejó al Málaga en un escenario tremendamente complicado de afrontar. Aun así, Caballero acertó a desviar el lanzamiento de CR7 con la puntera de la bota izquierda, lo justo para evitar el 2-1. 

El problema es que esa parada con el pie le costó una lesión, y en los pocos minutos que aguantó sobre el césped antes de ser sustituido, aún tuvo tiempo de "comerse" una cesión tonta de Camacho que Cristiano, ésta vez sí, no desaprovechó, y un tanto de Özil tras un contragolpe de los que sólo firma el Madrid. Tres toques, y para dentro. Parecía entonces que el partido iba a decantarse rápidamente a favor del Madrid.



No obstante, el primer tiempo aún dio para que Antunes colocara un trallazo en la escuadra izquierda de Diego López e hiciera que los 22 protagonistas se marcharan a la caseta con un 4-2 tan divertido como abierto. En apariencia.

En el segundo periodo, sin embargo, vimos un partido que fue consecuencia directa y lógica del desgaste producido por la combinación de un Real Madrid voluntarioso y acertado en las transiciones y en los últimos pases, y un rival en inferioridad. Poco a poco, el choque se fue transformando en un monólogo blanco, aderezado con goles de bella factura.

Modric, que poco a poco ha sabido ganarse al Bernabéu y coger peso en el juego de construcción del equipo, colocó el 5-2 con un disparo raso y potente a la izquierda de Kameni. Y el sexto lo firmó Di María con otro esférico medido al poste derecho. Antes habíamos podido ver a Demichelis expulsado por una falta sobre Cristiano en una de las innumerables contras merengues, y una preocupante lesión de Özil, que apenas pudo abandonar el campo con ayuda de la camilla. Sin duda, la peor de las noticias de la noche. La vida sigue. Y la Liga culé tendrá que esperar.


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