2011-02-11 16:02 FC Barcelona Por: Administrador

De Laporta a Rosell: poco hemos ganado



Cuentan fuentes oficiales que el 20% de las entradas que Laporta se reservaba para sus compromisos se convertirá con Rosell en un 15%. Y debemos felicitarnos porque el grado de choriceo en el Barça parece que ha descendido un 5%. Menos es nada.

Durante la campaña electoral Sandro Rosell insistió en que el club no tiene más compromiso que el de atender a sus socios, se presentó como el candidato que quiere seguir siendo socio y lamentó pasados desagravios a los socios en todas las finales que vivió el laportismo. En otras palabras, prometió un cambio de rumbo y el final de un estilo de gobierno que ha acabado en una Acción de Responsabilidad Civil.



Decía, por ejemplo, el 20 de mayo de 2010 sobre el reparto de entradas para las finales: "El criterio es premiar la fidelización. ¿Cómo? Se trabajará en tres propuestas que tendrán en cuenta muchas variables como antigüedad, asistencia al estadio, tanto de socios abonados como de no abonados, la regularidad en los desplazamientos y los kilómetros, siempre teniendo en cuenta factores correctores para evitar situaciones injustas o desigualdades".

Esperemos, pues, el resultado del trabajo de los nuevos gestores: fidelidad, antigüedad, asistencia al Camp Nou, desplazamientos... Veremos cómo se materializan esos criterios en un reparto justo. De momento, lo único que sabemos es que los directivos de ahora se quedarán "sólo" 3.300 entradas en lugar de las 4.400 que se habrían agenciado los anteriores gestores. Más de lo mismo.

Es cierto que existen compromisos, que los patrocinadores pagan y que hay que darles entradas a cambio. Tan cierto como que los dueños del club tienen derecho a saber el destino exacto de cada entrada destinada a los compromisos. Eso es transparencia. Y más: si el presidente cumple su promesa y no se olvida de su condición de socio, no estaría de más que en la asamblea explicara con detalle, como si se tratara de las cuentas de Laporta, el ingreso que se obtiene por cada patrocinador y el coste en entradas que le supone a los socios, que no a los directivos. A lo mejor Rosell se llevaba una sorpresa y descubría que el socio no quiere ingresos atípicos de Qatar, Uzbekistán o la Conchinchina si eso le impide poder disfrutar con su equipo en las finales con entradas que son suyas.



El socio del Barça está harto de los compromisos de su presidente. Del de antes y del de ahora. Pasar de un 20 a un 15% no cambia nada. 3.300 entradas de los socios irán a parar a manos de personajes, no necesariamente barcelonistas, sin más mérito que el de haber pagado para vender su producto con el Barça. ¿No es eso suficiente recompensa? Es hora de que al socio se le trate como lo que es, el dueño del club, y no como a un tontito al que se le adjudican obligaciones de pago sin derecho a cobro alguno. El compromiso prioritario de la directiva es el socio. Y al socio no se le puede engañar ni vacilar.

Del transparente Rosell se espera una lista detallada del destino de todas y cada una de las 3.300 entradas que le serán sustraídas a los dueños del club.


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