2012-01-19 04:01 Real Madrid Por: Administrador

Déjà vu en el Bernabéu (1-2)



El Madrid parecía saber desde el primer minuto el estilo de juego que había que dibujar contra el Fútbol Club Barcelona. Mourinho plantaba una defensa de cuatro atrás con dos alas muy colaborativas y con dos grandes novedades, Altintop y Carvalho. La expectación era máxima ante este nuevo invento del técnico portugués, que solo duró cuarenta y cinco minutos.

Los blancos salieron tranquilos, dejando el balón al Barça, aguardado atrás con una líneas muy juntas y con una presión escalonada. Mourinho no quería sorpresas. Esperaba atrás para matar al Barça en un contraataque eléctrico. Este no tardó en llegar. Minuto 10 y el Madrid salía en tromba al ataque. Benzema dibujaba un pase entre líneas exquisito para la carrera de Cristiano Ronaldo. El luso corría hacia al balón, templaba la mirada, se plantaba en el área, regateaba por el exterior a Piqué y golpeaba un disparo seco que se colaba por debajo de las piernas de Pinto. 1-0. Los críticos callaban y admiraban a la estrella madridista, que, apelando a al espíritu de las grandes citas aparecía cuando su equipo más le necesitaba, para abrir el marcador ante el eterno rival.



Con el marcador a favor, Mourinho se echaba aún más atrás. El Madrid cubría aún más su retaguardia, las línea defensiva exprimía los espacios, y los apoyos en banda se unían a los hombres de atrás. Los blancos dejaban jugar y esperaban un robo o una distracción para sentenciar el partido.

Por el momento la táctica funcionaba. La línea defensiva no cometía errores, y si los había, estaba Casillas para salvar a su equipo. La ocasión más clara de los culés en esta primera mitad estuvo en la cabeza de Alexis, pero su testarazo se estrelló contra el larguero. Todo marchaba. El equipo enfilaba la bocana de vestuarios con todo a favor para solventar la eliminatoria, pero la alegría no duraría mucho en las caras de los jugadores blancos.

El regreso del descanso pilló al Madrid aún en los vestuarios, y Carlos Puyol aprovechaba este hecho para anotar el tanto de la igualada azulgrana en el minuto 48. Saque de esquina desde el franco izquierdo del ataqué culé que peina en el primer palo Piqué para que en el segundo el capitán barcelonista ganará la batalla a Pepe y no fallará.



Todo volvía al inició, pero este mazazo no le sirvió al Madrid para tirar de la casta y el tesón de otras ocasiones. El Barça parecía tenerles comida la moral. Los culés manejaban el balón ante la quietud de los jugadores blancos que intentaban en vano quitarles la pelota. No había reacción. El ‘runrún’ del segundo asolaba las gradas del Bernabéu. Este casi llega con un disparo de Iniesta a los pocos minutos del gol de Puyol, pero Ramos, mariscal del centro de la zaga, salvó la ocasión.

El Madrid necesitaba despertar, y Benzema lo intentó con un remate de cabeza contra el poste, pero parecía inútil. Mourinho intentaba cambiar fichar y propiciar la reacción. Lass por Özil y Callejón por Higuaín, pero ni así. El equipo seguía cediendo el balón al Barça y si le das la pelota a un equipo así te puede matar. Dicho y hecho. Minuto 76, Messi controla el balón en la frontal, le dejan pensar y mete un pase picado al franco izquierdo del área blanca. Abidal entra en carrera -en una posición un tanto dudosa-, cruza el balón y no hay reacción. 1-2. Al Madrid se le repetía el final de siempre.

Ahora toca despejarse. Centrarse en la Liga y pensar que la remontada aún es posible. Mourinho tiene que hacer ver a sus futbolistas que el espíritu blanco apela al heroísmo, al no cejar en su empeño de conseguir sus retos, y ahora está claro que toca levantarse de una losa pesada, pero solo ellos pueden conseguirlos. Siete días tiene para preparar la vuelta.


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