2015-02-16 18:02 FC Barcelona Por: Administrador

Dejen en paz a Luis Enrique



Guardiola adaptó sus ideas a aquellos jugadores de la misma manera que el Bayern juega de otra manera porque tiene a futbolistas diferentes. Los principios fundamentales son los mismos, pero la manera de desarrollarlos cambian, porque en el Bayern no está Iniesta con 22 años, ni Xavi con 28, ni Busquets con 20 ni Messi con 20.

Dejemos, pues, que Luis Enrique haga su trabajo. Y dejémonos de fundamentalismos. Luis Enrique se ha criado a la sombra del Camp Nou como jugador y como entrenador. Sabe lo que es este club, conoce sus exigencias y su filosofía y las comparte plenamente. Pero su Barça no puede jugar exactamente igual que el de Guardiola sencillamente porque sus jugadores no son los de Guardiola. Ni siquiera son los mismos Iniesta, Xavi o Busquets porque tienen cuatro años más.



Luis Enrique no es un mono de repetición que sirva para coger los apuntes que le dejó en herencia Guardiola y llevarlos a la práctica. Tiene derecho a pensar por sí mismo. Tiene derecho a decidir que el tiki taka no da la felicidad y que de nada sirve tener un 80% de posesión del balón si los goles no llegan. Tiene derecho a ordenar a sus jugadores que disparen desde lejos, a incitarlos a marcar a balón parado o a explotar la velocidad de sus jugadores en el contragolpe llegando al gol con dos pases.

Algo tan sencillo como esto supone para la Santa Inquisición Mediática que Pep Guardiola dejó instalada en Barcelona una agresión a las mismas esencias del club. Hay quien anda empeñado en monopolizar los valores de esta entidad que presume de aperturista, pero que para algunos es un coto cerrado en donde no caben más ideas que las de Johan Cruyff y Pep Guardiola. Dejen trabajar en paz a Luis Enrique y permítanle que a la excelencia que siempre persigue el Barça le sume la agresividad y el orden que hicieron de él un excelente futbolista.

Bastante daño le hizo Johan Cruyff a sus sucesores como para que ahora Luis Enrique tenga que pagar por no llamarse Guardiola. A diferencia de Johan Cruyff, nadie echó a Guardiola del Barça. Se fue porque quiso. Dejemos a los que están que hagan las cosas a su manera. No es de recibo seguir recitando las oraciones a Pep cuando fue él quien decidió dejar tirado al Barça para experimentar en nuevas culturas más rentables económicamente. Que le vaya bien en el Bayern. Y a Luis Enrique mejor.




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