2011-11-29 13:11 Real Madrid Por: Administrador

Del Autobús al Ferrari



En Barcelona, se nota cierta tensión. Las cosas no fluyen como en años anteriores, y la diferencia de tres puntos, aunque es una renta muy escasa a estas alturas del campeonato, no deja de evidenciar que los blancos están con una marcha más. El famoso autobús, que tantas líneas ocupó en la prensa azulgrana, y que iba a instalar Mourinho en el Bernabéu, se ha destapado como un Ferrari, capaz de batir cualquier reto, incluido el de récord de goles en una temporada, todavía en poder del Madrid de Toshack con 107 goles. Éste Madrid se gusta, se divierte y transmite buen rollo a sus aficionados. Si antes se cuestionaba a Higuaín y a Benzema, ahora es otra historia. El perro y el gato salen de caza cada semana, se complementan a la perfección y han conseguido, junto a CR7, convertirse en el mejor tridente atacante del mundo. Entre los tres suman ya 32 goles, casi los mismos que toda la plantilla azulgrana que suma 36 goles, y donde únicamente Messi, se acerca a los guarismos de los madridistas.

Cuando Florentino Pérez se decidió por fichar al mejor entrenador del Mundo, le pese a quien le pese, la prensa culé se echó las manos a la cabeza. Los mismos que un par de años antes suspiraban por el portugués como sucesor de Rijkaard, ahora lo veían como el enemigo público número uno. Sobre el entrenador madridista se han escrito y dicho muchas tonterías, la última la ha protagonizado el ex vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Marc Ingla, que ahora acusa a Mourinho prácticamente de mendigar el banquillo azulgrana,cuando acabó el ciclo del holandés en el Barça, pero hay un dato  sospechoso. Según el propio Ingla, fue él quien se desplazó hasta Portugal para reunirse con Mourinho. Lo lógico en una negociación es que el interesado se desplace hacia donde está la empresa con quien quiere llegar a un acuerdo, y no al revés, por eso pongo en duda las afirmaciones de Ingla, ya que creo que caen por su propio peso. Si aquí había alguien interesado, eran los directivos de Laporta, que suspiraban por Mourinho, sabedores de que el portugués era, y es, una garantía de éxito.

En las próximas semanas, seremos testigos de donde está el nivel de uno y otro equipo. El Clásico no será decisivo, ni mucho menos, pero será un buen termómetro para medir el nivel de ambos. Los hombres de Mou, cabalgan por la buena senda y parafraseando a Don Quijote sólo diré: “Ladran, luego cabalgamos”.


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