2012-07-05 11:07 FC Barcelona Por: Administrador

¿Del Bosque no mea colonia?



España entera está encantada con el marqués de Del Bosque. Un ejemplo de señorío, de educación, de deportividad. Elegante en la victoria y correcto en la derrota. Caballeroso siempre con el rival. Ni una palabra más alta que otra. No provoca incendios, los apaga. Busca la concordia y huye de la crispación. No habla de los árbitros, tiene a los suyos unidos y ensalza al rival. No desprecia a nadie, no proporciona titulares explosivos y va a todas partes acompañado de una sonrisa. Su equipo, además, prestigia al fútbol con su juego. Sin patadas, sin tanganas, sin dedos en el ojo. Y siempre dando la cara, sin esconderse detrás de su ayudante. Ese es Del Bosque.

Bastante parecido a Pep Guardiola. Pero, qué curioso, siendo ambos de la misma escuela, a nadie le da por decir que Del Bosque es tan bueno, tan bueno, tan bueno, que mea colonia. Nadie le acusa de hipócrita y falso por no decir lo que piensa en realidad.  Nadie le tiene manía por enarbolar la bandera de la deportividad. Nadie se carga su "falsa modestia". Claro, éste es el de España. El otro es el del Barça. Se entiende todo.



La claca mediática encargada de justificar todas las tropelías del "malote" Mourinho tenía enfilado a Guardiola precisamente por ser como todos los españoles quieren que sea el entrenador de La Roja. Y resulta paradójico que lo que en Del Bosque son virtudes en Guardiola sean defectos. Y no, Del Bosque no mea colonia. Simplemente es una buena persona y un excelente técnico. En el fondo Guardiola tiene que estar orgulloso de que no le hayan encontrado más defectos que el de mear colonia y el de lanzar al mundo un mensaje de concordia. Los jueces del bien y del mal, sin embargo, han decidido que Del Bosque es sincero y Guardiola no. Porque sí, por real decreto. Tienen tan próximo al "malote" que no les entra en la cabeza que pueda haber alguien con buen fondo... salvo que se llame Del Bosque y sea el entrenador de España.

A los amantes del deporte y el fair play nos reconforta descubrir que los palos que Guardiola recibió desde Madrid no eran sinceros y que los mismos que le atizaban en el fondo sólo sentían envidia porque ese estilo de entrenador estaba a 500 kilómetros y no lo tenían en casa. Las muestras de cariño y gratitud  que ha recibido Del Bosque no son más que el reconocimiento de que en realidad eso es lo que gusta, aunque pueda dar rabia si no lo tienes tú. Ha de ser duro pasarse la vida justificando las fechorías de ese portugués y soportar sus desprecios constantes, como cuando se esconde detrás del muñeco suplente que ha fabricado.

Del Bosque ha triunfado por todo lo alto en la Eurocopa utilizando en el césped el modelo del Barça y haciendo suyo en el banquillo el estilo Guardiola. Seguramente por eso le echó un día del Madrid el presidente Pérez. Demasiado buena persona para ese club. Y lo ha hecho muy bien. Ha habido quien se ha preocupado por ayudarle, por ejemplo dosificando a Xavi e Iniesta para que pudieran acudir en condiciones a su cita con la selección. Otros han hecho todo lo posible por complicarle la existencia poniendo en peligro la convivencia de ese grupo humano. Pero Del Bosque se ha salido bien. Ha pesado más en la balanza su bondad que la maldad de quien, atendiendo a intereses contrarios a La Roja, se propuso incendiarla.



El seleccionador y los jugadores le han dado una lección a quien criticó de forma ventajista el estilo de juego de La Roja por empatar ante Italia en el partido inaugural. No se le ha oído decir nada sobre el 4-0 ante el mismo rival, los mismos jugadores y el mismo sistema. Muy propio de él. Muy definitorio de su perversa personalidad. Debe estar ahora lamiéndose las heridas por la derrota de Portugal y su discípulo aventajado ante una Roja que no es la suya.


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