2013-11-01 17:11 Real Madrid Por: Administrador

Del comandante Cristiano Ronaldo al dictador Messi



Sergio Sanz

No obstante, parece que los mandamases desconocen el verdadero ego de Leo Messi. Y si tienen dudas, que les pregunten a Fontàs o Bartra. O a Zlatan Ibrahimovic, el único que se atrevió a plantar cara al delantero de Rosario. Aunque ya sabemos cómo acabó su andadura en Can Barça: suplencia y traspaso. El Barça sabe que debe someterse a las decisiones de Messi. Es el precio que tiene que pagar el club culé para contentar al ariete y mantener al segundo mejor jugador del mundo en el equipo.



Hace apenas un mes, MARCA publicó un artículo en el que se exponía porqué Marc Bartra había mejorado su juego. En la mencionada noticia, se señalaba que el central acudía a un coach deportivo para mejorar su confianza. Un psicólogo deportivo para gestionar el éxito, rezaba el enunciado. Sin embargo, parece sorprendente que ni en Barcelona ni en Madrid se publique el gran motivo por el cual Bartra acude al coach. El zaguero no es del agrado de Messi y el argentino no lo quiere en el equipo.

Los periodistas claman al cielo por cada partido no convocado de Bartra, por sus escasos minutos sumados en la campaña 2012/13. En la presente temporada, y debido a las circunstancias, Bartra está jugando más encuentros, pero ya se pudo ver durante el Clásico que en duelos importantes desaparece de la lista de convocados. Decide Leo. Bartra está obsesionado con él y cree que Messi le juzga en todo momento. Incluso se encararon en un entrenamiento. Y los periodistas de los medios catalanes conocen esta historia. La viven y la sufren, pero no la publican.

Y, en caso de hacerlo, olvídense de la foto navideña de Leo. Él manda, es el rey en la Ciudad Condal. Además, en caso de publicar alguna noticia en la web en contra de los intereses de Leo, Jorge Messi, el padre del modélico jugador, llama a los cinco minutos para que esa pieza periodística desaparezca. Y desaparece, por el bien de la prensa catalana. Una lástima que se le fuera de las manos su fraude a Hacienda y no se pudiera silenciar, aunque lo intentó hasta el último momento. En Barcelona, lugar en el que tienen valores, no interesa que estas historias salgan a la luz. Por este motivo, todo desliz de la Pulga se tapa o se oculta, pero eso no significa que Leo no se comporte como un cacique en el vestuario azulgrana.



Por ahora, el comandante Cristiano Ronaldo impone su ley tanto en Liga como en Champions League, competiciones en las que golea y se aleja del argentino en su lucha particular. Demuestra que él habla en el campo. Blatter, mientras tanto, sigue soñando con su yerno ideal.


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