2015-07-06 08:07 FC Barcelona Por: Administrador

Diario de las Elecciones: 7 de julio



Jordi Majo y Jordi Farré desaparecen del mapa electoral barcelonista. Al primero le han faltado argumentos capaces de ilusionar a un socio que le va como cosa del pasado y con poco futuro. Interesante su oferta sobre el voto electrónico, pero así no se consiguen firmas y con la experiencia acumulada en 2003 se le presuponían a Majó mejores argumentos y estrategias para sorprender al socio y lograr la presidencia. Farré, por su parte, ha logrado su objetivo de darse a conocer. Queda fuera porque genera desconfianza. Lo de Botemanía sonó como un brindis al sol sin más objetivo que el de hacer publicidad de una marca que sabía que jamás debería desembolsar 40 millones por ninguna camsiseta. Ambos han denunciado la compra y venta de firmas. Denuncias con poco peso, sin nombres y apellidos. Ya puestos, el barcelonismo les habría agradecido que llegaran hasta el final. 

La sorpresa la ha dado Marc Cornet y Seguiment FCB, que siguen adelante con Bartomeu, Laporta, Benedito y Freixa. De entrada, paliza de Bartomeu a Laporta, que debería elegir mejor sus amistades. El trato amable de Josep Pedrerol le resta más que suma. Y a Bartomeu le suma más que resta. Que alguien tan próximo a Florentino Pérez le considere "su" candidato no puede ser bueno para Laporta. Y parece mentira que no sepa captarlo. Las amistades peligrosas con lo que él mismo bautizó como "caverna" le pasarán factura.



Benedito y Freixa se pelean por Verratti. Son las sobras de un mercado que copan Pogba y Arda Turan. Bartomeu defiende que la junta gestora fiche a Turan porque así lo ha pedido Luis Enrique. Y a día de hoy no se conoce a ningún candidato dispuesto a contradecir a Luis Enrique. Pero Laporta va a saco. Sabe que lo de las firmas puede ser un adelanto de lo que suceda el día 18, cuando el barcelonismo está llamado a manifestarse en las urnas. Y necesita incrementar el grado de acidez en sus críticas al presidente del triplete.

"Está cagao, está acojonado", le decía a Benedito por su ausencia hoy en el debate de Nació Digital. Bartomeu no necesita arrancar votos en los debates. Ya los tiene. Por eso selecciona bien sus apariciones y se mezclara con el pueblo llano lo imprescindible. En esos debates sólo puede perder votos, los que ya tiene, mientras los demás están obligados a lanzarse a su yugular. Empezando por Laporta, que justifica los pitos al himno de España y dice que él también habría pitado mientras presume de ir de la mano de Johan Cruyff, el mismo que dijo sin ruborizarse que a los que silbaron el himno en el Camp Nou les falta un tornillo. ¿Y si se pusieran de acuerdo? ¿O va de eso, de descolocar al personal con opiniones encontradas? Son las cosas de Laporta, que echa pestes sobre Qatar, pero presume de contar con el apoyo de Pep Guardiola, que se ha llenado los bolsillos con Qatar, primero como jugador y luego como embajador eterno de la candidatura de Qatar 2022, teñida por la sombra de la sospecha de la corrupción.

Laporta es así: "pit u collons". Él es el limpio y los demás los corruptos. Y entre los corruptos no están Jordi Pujol y los suyos: "Yo defiendo a Pujol. Entiendo que confesar una fortuna, una herencia, es de un hombre que mostró valentía. Igual podía haberse evitado hacerlo. Valoro mucho su gesto, pero la evasión de impuestos me parece mal y tiene unas consecuencias muy graves. Por eso hay que tener en consideración la valentía de lo que hizo. A mí, particularmente, no se me ha caído el mito. Y a la generación de mis padres tampoco". Lo dijo en el programa Viajando con Chester. Y sobre los hijos del ex honorable ha dicho: "Todos son gente muy capaz, a los que conozco yo. Se han formado, han hecho sus negocios y han ganado dinero lícitamente. Tengo una enorme comprensión por ellos, no digo que esté bien". Claro que sí.



Laporta no entiende que cuando ganó las elecciones en 2003 el pueblo quería una revolución, gente nueva que acabara con los restos del postnuñismo representado por Gaspart. Empezar de cero. Y ese no es el caso en 2015. No se trata de destruir el Barça del triplete para construir uno nuevo desde sus ruinas. Entre otras razones porque el socio ya está contento con lo que tiene. En el debate de Nació Digital acusó a Freixa de ser el submarino de Bartomeu. "Es normal que Bartomeu no venga a los debates, ya tiene a su representante del continuismo", le dijo a la cara. Y se escandalizó cuando el ex directivo dijo que no sabía cuánto costó exactamente Neymar. Laporta se le echó encima: "¿qué pasa? ¿que no se informa a los directivos de lo que sucede en el club?". Freixa se la tuvo que envainar y sólo se atrevió a responder: "nos infirmaban tanto como cuando tú eras el presidente del club". Lo tiene difícil Freixa. Quiere acaparar lo bueno de Bartomeu como si fuera suyo, a pesar de que su incidencia en la vida del Barça no era diferente a la de un jarrón de flores en la sala de juntas. Y se desmarca de lo malo, como si no fuera cómplice de lo que allí ha sucedido en los últimos cinco años. Su producto es muy difícil de vender. Incluso le toca defender a Bartomeu: "“la situación actual es mejor que la de 2010 y se ha rebajado la deuda en 200 millones”.

Para Laporta su caballo de batalla es Qatar, la misma Qatar que tanto gusta a su amado Pep Guardiola, que no parece dispuesto a donar los millones que ha ingresado de dicho país a UNICEF; como seguramente haría Laporta en su lugar. Y Benedito le secunda: “Qatar llega por interés económico del señor Sandro Rosell. Lo compran todo, desde aeropuertos, a bancos, hoteles y hasta Mundiales". . “Que se quiera justificar a Qatar no entra en nuestro juego. Se mintió, ya que primero se dijo que era Qatar Foundation y luego llegó Qatar Airways”, añadió Laporta en el debate. Algo parecido a lo suyo. Empezó con el cuento de los chinos y acabó con UNICEF después de estrellarse con Viagra y Bwin. Lo mismo. O muy parecido.

Y sobre el estadio Benedito insiste en que “El Camp Nou necesita una remodelación, pero la creación del Espai Barça me da miedo. No me puedo comprometer a invertir 600 millones de euros sin saber que no hay riesgo”, mientras Laporta vuelve a recordar lo bonito que era el estadio de lucecitas y lacasitos que él adjudicó a dedo a su amigo Norman Forster para hacerse con él una foto que diera la vuelta al mundo.

Benedito se pone serio cuando habla del nou Camp Nou: “Si te dicen que te ponen un ático en el Passeig de Gràcia, con piscina, perfecto, ahora, si luego te dicen que te puedes arruinar tú y tu familia, la gente se lo pensará más. Es inviable. La gente no es consciente del riesgo que existirá. El referéndum fue un cuento chino. Por el camino podemos perder la identidad y ser como el Valencia, que por un estadio lo han perdido todo. Si hay una avería por el camino costará 300 millones. ¿Y entonces, qué? Vendrá el del turbante a rescatarnos”.

Laporta saca en cuanto puede las tarjetas de visita de sus colaboradores a sueldo, con nula experiencia para dirigir el club desde sus puestos de responsabilidad asignados: Abidal, Masip, Grimau, Esteller, Cairo... Experiencia cero. En sus manos quiere dejar el club Laporta. En sus manos y en las de Johan Cruyff, siempre atento cuando se mueve la hucha. Benedito infravaloró a las caras de Laporta: “Con Abidal me reuní y hablamos mucho, así como con Norris y Grimau, aunque después de nuestro análisis decidimos ir a por otras personas. Nuestra área técnica la llevarán cinco personas, aunque habrá una persona que lo pilotará todo, aunque no es el momento de darlo todo”.

“Usted está obsesionado con Cruyff. Siempre lo tiene en la boca”, le soltó Benedito a Laporta. Respuesta: “Aún deberé decirlo más, ya que Johan es el envoltorio de todo”. El "envoltorio" de todo es el que aconseja que no se enseñe el catalán en las escuelas y recomienda que los niños catalanes aprendan el alemán, que es mucho más práctico que dominar el catalán. El envoltorio es el que dijo que a los que silbaron el himno les falta un tornillo. Esa es la carta electoral decisiva de Joan Laporta. Pero él, a lo suyo. Vamos a contar mentiras: “Si me votan, que se prepare la gente, ya que haremos un baloncesto hegemónico en Europa de nuevo”. Como si los socios interesados en el tema fueran tontos y no recordaran cómo heredó de Gaspart un equipo campeón de todo -sí, con triplete- y él lo destrozó con sus continuos cambios de jugadores y entrenadores. ¿Por qué habría que creerle ahora si durante siete años demostró una ignorancia supina respecto al baloncesto que le ocasionó sonoras broncas en un Palau que nuncva fue su casa y al que no se atrevía a acudir?

 

 

 Ver Más:

Diario de las Elecciones - Capítulo 1

Diario de las Elecciones - Capítulo 2

Diario de las Elecciones - Capítulo 3

Diario de las Elecciones - Capítulo 4

 


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