2015-06-22 22:06 FC Barcelona Por: Administrador

Diario de las elecciones del Barça



Pedro Riaño

Ha dicho Abidal en su presentación: "“Conozco a Joan y él a mí y hemos hablado sin esconder nada. Queremos empezar de abajo y que la Masia vuelva a sacar jugadores como Leo, Xavi o Andrés”. Lástima que Abidal no hablara con el Barça "sin esconder nada". Lástima que le tomara el pelo a Bartomeu, que llegó a creer que era barcelonista antes que laportista. Abidal estaba comprometido con Laporta y no con el Barça. Que no es lo mismo. Y él, que no tiene ni idea de lo que es la dirección deportiva de un club que mueve 600 millones de euros, viene a dar lecciones sobre la cantera, como si supiera de qué va eso. "Queremos empezar de abajo en La Masía", ha dicho. Como si La Masía la fuera a inventar él. Alguien debería decirle que La Masía existe a pesar de Laporta, que arrinconó su construcción pasándola a tema de cuarta categoría. Ahora se le llena la boca con La Masía. Pero fue necesario que él dejara la presidencia para que llegara otro y pusiera en marcha el remate final de La Masía para que empezara a funcionar. Y así es difícil que salgan Messis, Xavis o Iniestas, que fueron heredados por Laporta de sus antecesores. Aún así, sin poder aprovechar el trabajo de sus antecesores, Bartomeu ha podido lograr el triplete.

Es sensacional escuchar a Laporta apropiándose de los éxitos de Luis Enrique. Son suyos. Han pasado cinco años desde que se fue, pero los éxitos son suyos, que para el haber de los fracasos ya está Bartomeu, que los acapara todos. Y ha vuelto el demagogo de siempre, el de quien se preocupa por el hambre de los niños del tercer mundo mientras él se pone "com un bacó", el que desea convertir de nuevo al Barça en una ONG que permita enchufar a su prima en la dirección de la Fundació y a él hacer viajes a lo largo y ancho de todo el mundo, si puede ser en avionetas privadas, y ampliando su colección de contactos del más alto nivel, que eso siempre va bien para el futuro.



Y aviso para navegantes. El Barça, con Laporta volverá a hacer política. La actividad política que Joan Laporta no ha sabido desarrollar como político profesional en los foros correspondientes la aplicará a su mandato como presidente del Barça, conduciéndolo por el camino que más le convenga. Es triste que haya tenido cinco años para hacer política, que haya pasado desapercibido y que ahora busque el altavoz del Barça para hacerse oír. La historia recuerda que el Barça de Laporta tanto puede girar en torno al independentismo catalán como al franquismo más rancio. Y ahí están las pruebas. Todo depende de lo que más le interese en un momento dado a su presidente.

Laporta vuelve, después del triplete, para sentar las bases de una década prodigiosa. Estuvo mandando siete años y éxitos de Guardiola al margen, su Barça es más recordado por la autocomplacencia y los años en blanco de Rijkaard, el técnico apadrinado por Johan Cruyff. Pero apareció Guardiola, cual clavo ardiendo, para que el recuerdo que quede sea el del sextete, que ya se ha encargado el aparato de propaganda repleto de tontos útiles para que sea así. Mucho más mérito tiene el actual triplete si tenemos en cuenta que no ha contado con la bendición de Cruyff, quien incluso censuró el fichaje de Neymar porque "dos gallos no caben en el mismo gallinero".

Dice que quiere recuperar La Masía que él dejó abandonada. Seguramente porque el filial ha descendido a Segunda B. Seguramente Laporta ya no recuerda ue su Barça B bajó a Tercera División a la espera de que Guardiola lo rescatara de allí. Ahora llega él para inventar La Masía fiel al lema de que la historia del Barça empieza con él y, claro, con Johan Cruyff. Y se le llena la boca hablando de la "cultura del esfuerzo" que, parece ser, inventó él en el Barça. Fue la misma cultura que llevó a perderse a Ronaldinho, un patrimonio de valor incalculable que el laportismo echó a perder precisamente por no aplicar con él la cultura del esfuerzo. Mucha teoría y poca práctica. O lo que es lo mismo; mucha mentira.



Sostiene ahora que dará mucha información a los socios de manera trimestral. Eso es novedoso en un Barça que con él se ascostumbró al secretismo de las cláusulas de confidencialidad que diez años después impiden a los socios saber qué pasó en China después de tantos y tantos y tantos viajes del presidente y sus directivos en busca de un sponsor que jamás llegó.

E insiste en la cantinela de que  "les dejamos el mejor Barça de la historia en el terreno deportivo, económico y social. Ellos son Qatar y nosotros representamos a Unicef. Bartomeu y compañía están acusados por varios delitos y, lo que es peor, por sus mentiras el Barça está procesado por corrupción y por delito fiscal". Dejó un Barça campeón de Liga y nada más en su última temporada, la de los espionajes, las de los festejos de despedida en el restaurante Drolma -que cerró cuando el presidente del Barça dejó de acudir con su VISA-, la de las avionetas privadas y los viajes a Miami para formar un club paralelo fantasma que nunca vio la luz. Es posible que "ellos" sean Qatar, pero él fue Uzbekistan, el país presidido por un tirano con el que él se forró gracias a su condición de presidente del Barça. La diferencia es que Qatar le paga 30 millones al Barça y los 10 millones de la asesoría al tirano déspota uzbeko se quedaron en su bufete. En cuestión de dictaduras, poca diferencia hay entre Franco, Qatar y Uzbekistan, aunque parezca que para él sólo es censurable la de Qatar.

"No es bueno vincular la imagen del Barça a la de otro país", ha dicho. ¿Y qué hizo él llevando de excursión, como bolo pagado para todos, a diversos jugadores del Barça a Uzbekistan vinculando así el nombre del Barça al de la despótica tiranía uzbeka? ¿No fue eso vincular el Barça a un país de gobierno indeseable? Muchos medios internacionales se hicieron eco de la vergonzosa relación que entabló el entonces presidente del Barça con la dictadura de Uzbekistan.

Lo que tiene delito, y nunca mejor dicho, es que quien tiró del dinero de los socios para farras, viajes, hoteles de lujo, avionetas y demás lisonjas acuse a Bartomeu de reirse de los socios. Tiene mucho delito, sí. No sólo no se tapa por las fechorías que cometió. Saca pecho, llama al prójimo mentiroso y les acusa de fraudes y corrupción. Y quien dice esto es Joan Laporta i Estruch, el que se ponía como un bacó a la salud de los socios. El que se quedaba en calzoncillos en el aeropuerto. El que se negó a reclamar a la familia del Caudillo de las Españas la medalla que el club, por imposición legal, se vio obligado a entregarle en 1974. Entonces no tocaba. A lo mejor ahora ya sí. Todo depende del momento y de las hipotecas pendientes.

"Hay que acabar con la demagogia. Bartomeu y Rosell se han dedicado a difamar y a repetir muchas veces las mentiras que querían convertir en verdades. Los socios deberán decidir en quiénes confían: en aquellos que, con sus mentiras, han llevado a que el club esté perseguido por corrupción o por alguien que ha ganado todas las demandas a las que se ha enfrentado". Así de chulo va Laporta. No hay mejor defensa que un buen ataque, y el arte de la ofensiva lo domina a la perfección. Sabe darle la vuelta a la tortilla como nadie de forma que los buenos sean los malos y los malos los buenos. Pero tiene su público fiel dispuesto a creer lo que él les diga. El problema es que al margen de su propia parroquia, son muchos los que le calaron en su etapa presidencial (durante su mandato más del 60% votó para que se fuera) y muchos también que no cambian el triplete por el gobierno de un "desacomplejado" que promete meter al Barça en cien incendios.

Y dice de Cruyff: "Costó mucho que Cruyff aceptara la presidencia de honor del Barça y fue una gran equivocación quitarle esta insignia. No se puede defender este modelo si se echa a la persona que lo inspiró. Por ello, hablaré con Cruyff porque es una referencia y sé que le cuesta aceptar el protagonismo. Cuando lo hizo, fue por el Barça". Curiosa versión. Por un lado reconoce que costó que aceptara la presidencia de honor. ¡Menudo barcelonista! Hay que convencerle para que acepte dicho honor. Y ahora el que acusa a los demás de mentirosos retuerce la realidad a su gusto mintiendo. Nadie le quitó la insignia. Fue el propio Johan Cruyff quien, después de avisar a fotógrafos y cámaras de televisión, se presentó en las oficinas del club para tirar allí con todo el desprecio del mundo la polémica insignia. Y ahora pretende volver a convencerlo. ¿Y por qué tiene que ser presidente de honor del Barça quien no se deja ver por el Camp Nou y ejerce los ismos, siempre a favor de sus amigos y en contra de los enemigos de sus amigos? ¿Necesita el Barça a dos presidentes sectarios, uno de verdad y otro de mentira? No es esa la grandeza de miras que se espera de quien pretende ser presidente honorífico. Si tanto quiere Laporta contar con la opinión de los socios, que lo someta a votación... si tiene narices. Presidente no puede serlo cualquiera. Ni siquiera un presidente de honor. Y a muchos, muchísimos, no les gusta el barcelonismo de conveniencia que envuelve a Johan Cruyff. Que sea amigo de Laporta no quiere decir que sea bueno para el club, aunque esa diferencia el precandidato no la tiene muy clara. Lo tiene fácil: que pida la opinión de los socios.

Y habla de construir el futuro desde cero como si no existiera un presente glorioso. Tan glorioso como el del mejor Barça de la historia. Se equivoca si piensa que el socio del Barça quiere empezar desde cero. Este Barça, aunque Cruyff no haya metido la pezuña en él porque no le han dejado, gusta a casi todos. Sobre todo a los que son barcelonistas de verdad y no de conveniencia. Estos últimos lo han pasado muy mal este año con el cava preparado en la nevera. Y ahí sigue, esperando mejor ocasión.

Divertida también la referencia a la camiseta de Manchester United: "Si la camiseta del United vale 70 millones de euros, la nuestra vale más. No deberíamos basarnos en una sola opción. El Barça debe estar abierto a varias opciones. Eso deberían explicarlo Bartomeu, Rosell... Estoy convencido de que es mejor tener varias opciones. Tengo varias y además son buenas. Si tienen solo una, o trabajan mal o deben explicar algo". Es curioso que ahora tenga varias opciones y que durante los siete años que estuvo al frente del club no tuviera ni una. Aunque, eso sí, como ocurre ahora, se tiraron años jurando que tenían una oferta a punto de caer: chinos, viagras, casas de apuestas... Ni una. Ahora las tienen todas. ¡Qué curioso! Y hasta pueden elegir. Y les pide a los demás que no digan mentiras. Las mentiras que pronunció él en 2003 engañando a los socios con David Beckham a pesar de que ya había firmado por el Real Madrid. Eso sí fue una mentira con todas las de la ley. Como la del sponsor que nunca legó y que era imprescindible para salvar al club de la quiebra económica. Otra mentira.


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