2015-06-28 21:06 FC Barcelona Por: Administrador

Diario de las elecciones del Barça, 29 de junio



Pedro Riaño

Bartomeu no deja de hacer de presidente



Josep Maria Bartomeu anda muy puesto en su papel de candidato-presidente, algo que revienta especialmente a Joan Laporta. Lo sabe y no solamente no corrige su comportamiento, sino que lo potencia. Igual toma la batuta en la negociación por Pogba que pone en marcha la maquinaria para quitarle a Florentino a Isco que se reune con la plana mayor del Atlético en Ibiza para ver qué se puede hacer con Arda Turan o con Koke. Bartomeu se presentó en 2003 como miembro de la candidatura de Joan Laporta. El slogan de entonces era "Primer el Barça". Y en eso está Bartomeu. Primer el Barça y lo que se tenga que hacer durante las elecciones se hará... por el bien del Barça. Así se entiende que haya estado tonteando con el Atlético ofreciendo a Pedro a cambio de uno de los dos jugadores colchoneros que interesan a Luis Enrique. Ni la Juve, ni el Atlético ni nadie está dispuesto a esperar a la fecha de las elecciones del Barça para cerrar sus negocios. Todos tienen prisa.

Bartomeu se acuerda de Sala i Martín como presidente de la gestora

Y Bartomeu, que recuerda muy bien que un juez tuvo que coger de las orejas a Joan Laporta para que convocara elecciones cuando tocaba, y que no olvida el patético comportamiento de Sala i Martín -culé de conveniencia- como presidente accidental haciéndole el juego a Laporta, incluso en la fecha de las elecciones, no está dispuesto a transigir con el cinismo de su principal oponente según las encuestas. Si él mangoneó lo que quiso cuando sólo era un candidato moviendo a sus favor los hilos del club, él no va a ser distinto. “La Junta Gestora tiene libertad para ir gestionando el club, el club no se puede paralizar por las elecciones”, ha dicho. Lo que no dice es que la junta gestora hace lo que él manda. Y así justifica lo que pone de los nervios a Laporta: “el Barça compite con otros clubs que también quieren a jugadores como nosotros y por lo tanto la Junta Gestora debe seguir trabajando, sobre todo cuando hay cosas que ya están pactadas y forman parte de la planificación deportiva. La Junta Gestora lo único que hace es llevar adelante lo que está pactado hace semanas. Los socios del Barça pueden estar tranquilos y contentos porque mientras se hace una campaña electoral, el club sigue trabajando”.



Reta a los precandidatos a que traigan a alguien que pague más que Qatar

Y ante sus admiradores ha hecho una declaración de intenciones respecto a Joan Laporta: “nosotros no aflojamos, insistimos y trabajamos. Somos gente discreta y educada y no entramos a gritarnos como sucedió en el pasado. La fiesta la queremos en el campo, no en el palco. A mi no me verán nunca gritándome con nadie, ni a mi ni nadie de mi equipo”. Y ha lanzado un desafío al resto de precandidatos sobre el tema Qatar, un punto en el que parecen estar todos de acuerdo: "Si tienen ofertas para sponsorizar el Barça, que lo digan, y si son buenas, que las aporten al club como hemos hecho nosotros y que la Asamblea elija la mejor o la que quiera”. Cuesta pensar que alguien que está fuera del club sea capaz de encontrar un patrocinador que aporte 60 millones más un euro, que es lo que ofrece Qatar, el Uzbekistan que ahora se lleva en el Barça.

No subirá los abonos el 40% como Laporta

Bartomeu ha prometido que no subirá el precio de los abonos, tal y como ha sucedido en los últimos cinco años bajo el mandato Rosell-Bartomeu (Laporta los subió un 40% en su primer año como medida imaginativa para resolver los problemas económicos del club). Y ahora Bartomeu presume de tener diferencias con Joseph Blatter, el señalado: “Fuimos los primeros en señalar a Blatter y ahora mira a todo el mundo. Rompimos relaciones con Blatter porque hizo algo muy grave contra el Barça, sancionarle porque los niños puedan jugar con un club de fútbol sin que sus padres tengan que viajar. Cuando haya nuevo presidente de la FIFA, si soy presidente del Barça lo primero que haré es hablar con él para tender puentes. Cuando se habló de que igual Blatter podía amnistiar al Barça le mandamos una carta diciendo que no nos perdonase nada, que no queríamos misericordia, porque el que estaba equivocado era él”.

Y ha dejado clara su postura sobre Neymar: “La Audiencia Nacional se ha lavado las manos porque no tienen nada de nada . Ahora nos toca explicarle a los jueces de aquí que no hemos hecho las cosas mal.EN ningún momento hay delito ni ganas de eludir impuestos, la voluntad era de fichar a Neymar, ninguna otra”.

 

El fichaje de Laporta es Cruyff

Parece que esta vez Joan Laporta renuncia a las mentirijillas y ha optado por dejar a un lado los fichajes sonados. Esta vez no tiene a ningún vicepresidente que le pueda traer al Ronaldinho de turno y no le queda más remedio que anunciar a Johan Cruyff como su gran fichaje, un fichaje demasiado visto. Demasiados años enredando en el Barça, a favor y en contra. Un fichaje cansino.  El problema de Cruyff es que no mete goles y que con sus palabras hace más por desestabilizar al Barça que por unirlo. Pero eso ya le gusta a Laporta.

Laporta sigue hablando de Johan Cruyff como si fuera la piedra filosofal capaz de resolver todos los males del Barça. "Es un privilegio contar con él", ha dicho. El socio aún recuerda que Cruyff estaba en contra del fichaje de Ronaldinho y que prefería invertir ese dinero en Angulo, Albelda y Aimar. Y más recientemente, el socio no puede olvidar cómo censuró el fichaje de Neymar porque "dos gallos no caben en el mismo gallinero". El socio no es tonto y tampoco ha olvidado cómo Cruyff tiró con desprecio su escudo de oro y brillantes del Barça. Lógico y normal en un hombre que no pisa el Camp Nou si el que se sienta en el palco no es su amigo.

Profesionales en busca de un sueldo en el Barça

Joan Laporta tira de un puñado de profesionales a sueldo, encabezados por Eric Abidal y Enric Masip, que pretenden desembarcar en el Barça para llenarse los bolsillos. Y tira también de Johan Cruyff, que espera que el regreso de Laporta al Barça le sirva a él para mejorar el nivel de las subvenciones de los socios del Barça a su fundación. Y también está Pep Guardiola, que le ha apoyado con la boca pequeña y que ya ha anunciado que ni va a votar. "Me cae bien Laporta", ha dicho. Le ha faltado aclarar: "pero que nadie me meta en este berenjenal".

 El ex presidente, que no es tonto, ve cómo se le escapa el triunfo en las elecciones. La intención de voto es ampliamente favorable a Bartomeu y en alguna encuesta incluso se adivina la posibilidad de que después de los debates sea superado en la segunda plaza por Agusti Benedito, que siempre va de menos a más. En función de eco que tienen sus palabras, mayor es su capacidad de convicción. Con los debates saldrá reforzado y su discurso puede empequeñecer al de Laporta.

Y recurre a viejos conocidos para convertirlos en amigos con el fin de ganar en credibilidad. Es el caso de Mino Raiola, el representante de Pogba, que no se casa con nadie, y menos con Laporta, aunque diga que es un buen amigo. Raiola colocará su producto en donde más le paguen y a día de hoy, mal que le pese a Laporta, tiene más credibilidad en el mundo del fútbol el presidente del triplete que un aspirante a la presidencia que lleva cinco años en fuera de juego en materia futbolística.

¡Laporta se acuerda de los estatutos!

Se queja ahora Laporta de que la junta gestora actúa al límite de los estatutos. Y lo dice él, que se saltó por el forro de sus caprichos los estatutos con el periodo de su mandato y tuvo que llegar un juez para que le obligara a leer el redactado de dichos estatutos y se aviniera a cumplir la ley en lugar de presidir el Barça como si fuera su cortijo particular. A Laporta no le gusta que los empleados Braida y Albert Soler intenten convertir en blaugrana a Pogba. Él preferiría que Pogba fichara por cualquier equipos antes de que Bartomeu pudiera colgarse una medalla con él. Aunque después de comprobar el juego indigno de su junta gestora en las elecciones de 2006, parece que lo más conveniente en su caso sería taparse para evitar que le saquen los colores por la semejanza que hubo entonces entre su gestión y la que pudo desarrollar cualquier dictadorzuelo de república bananera.

Abidal será un pelele en manos del secretario técnico Laporta

Y juega sucio, muy sucio. Le parece mal que hayan vendido a Deulofeu y pretendan fichar a jugadores que valen fortunas. Queda claro que Abidal sería un monigote con él. Con Laporta y Cruyff no hay secretario técnico que valga. Que se lo pregunten a Txiki. El traspaso de Deulofeu es una decisión que corresponde a los técnicos y no a precandidatos forofetes que se creen con el derecho de opinar alegremente sobre cuestiones que desconocen. Si hiciera caso de lo que dice su amigo Cruyff sabría que los directivos no tienen ni idea de fútbol y deben dejar hacer a los profesionales. Que se sepa, Laporta no tiene carné de entrenador para decidir qué fichajes se deben hacer y qué bajas no se deben dar. Pero él es así. Se le llena la boca con Abidal, el nuevo Txiki, y luego demuestra que no lo quiere más que para hacer de pantalla.

Laporta es tremendo. Todo le parece mal. Nada en este club está bien. Incluso si los de ahora apuestan por UNICEF en la misma dirección que él. Mal hecho:  “me sorprende que digan que están pagando cuatro millones. Estaban contentos con un millón y medio al año. Si han querido comprar la voluntad de unicef... Es su manera de actuar, a salto de mata. Si tienes más recursos para fines sociales destínalos en otras fundaciones solidarias. Pero sacar fecho por haber pagado más dinero a UNICEF está fuera de lugar. Era mejor diversificar, creo”.

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Benedito y su peculiar concepto sobre la paternidad del triplete

"No es mérito de Bartomeu, Rosell o Laporta. De Luis Enrique, un poco. El mérito es de Messi y sus compañeros. Cualquier presidente del Barça, con Messi y una plantilla como ésta, lo hubiera ganado". Es la manera que tiene Agustí Benedito de deslegitimizar a Bartomeu de los éxitos recientes del Barça. Unas palabras que habrán gustado muy poco a Luis Enrique.  Benedito ha concedido una entrevista a la agencia EFE en la que ha dicho que la gestión e Bartomeu ha sido "deficiente y pasiva" y le acusa de no haber construido un club capaz de acometer proyectos como el de la remodelación del Camp Nou.

Bartomeu quiere que el Barça sea como el Manchester United, que cobra 81 millones de su patrocinador en la camiseta. Los 60 millones de Qatar le parecen pocos, pero no dice qué patrocinador tiene él que le dé más de lo que cobra en United. "La camiseta del Barça es la más preciada del mundo. Pensar que solo Catar tiene interés en patrocinarla, o son los únicos que pueden pagar 60 millones, es no conocer el mercado", ha dicho. Benedito también se pone del lado de la FIFA sobre el castigo impuesto al Barcelona por su política de contrataciones para La Masía.

Benedito descubre su esperanza: "En 2010 lo vimos de manera clarísima: votamos con el mejore equipo de la historia, el del sextete con Laporta como presidente, y arrasó la figura que más representaba el antilaportismo, que era Rosell". También le ha echado en cara a Bartomeu que en todo el mandato Rosell/Bartomeu el club haya sido incapaz de construir un nuevo Palau, como exige la normativa de la Euroliga, en donde el Barça  juega por caridad y contraviniendo las leyes de aforo que cumplen los demás clubs. Benedito dice que él se gastará 120 millones en el nuevo Palau, que será el mejor del sur de Europa.
 
También  lamenta que los medios no le den el alcance que merecen los 8.044 socios que le votaron en 2010. Él sabe que su momento de gloria está por llegar. Será cuando se haga la selección y se organicen los debates. Ahí se los comerá a todos y, como en 2010, irá de menos a más. De momento, le toca seguir con su travesía en el desierto con mínimo eco.

Majó denuncia el mercado negro de las firmas
 
Jordi Majó, que presume de haber sido el tercero en 2003, se encuentra en una situación parecida a la de Benedito. Tiene poca visibilidad en los medios. Su talante conciliador y equidistante de los bandos enfrentados no vende lo suficiente. Necesita bombas. Empezó bien con Sergio Ramos, pero se ha ido desinflando. No consigue atraer a la clientela con bombazos. Su discurso es demasiado previsible y políticamente correcto. Demasiado.

Hoy ha dicho en Mundo Deportivo que Laporta le ofreció un puesto en su directiva hace doce años. Y no aceptó, como no piensa tampoco aceptar ahora. Sería tanto como asumir que puede volver a salir perdedor. Sigue insistiendo en lo del voto electrónico, una estupenda propuesta para el futuro que no da votos de presente. Necesita ofrecer algo más que avances tecnológicos. Ha estado mejor definiendo con ironía a Laporta y Bartomeu: "tienen un punto en común: comenzaron juntos en 2003 y han acabado matándose, querellándose y llevando al Barça a los juzgados"

Y descubre el perfil de su votante: "hay 30.000 ó 35.000 socios están disgustados y quieren acabar con las guerras. Buscamos ese voto sensato". Ha insistido en el tema de que Bartomeu no debería presentarse porque puede ir a la cárcel: "si yo estuviese imputado, no me presentaba a las elecciones con la posibilidad de ir a prisión dentro de unos meses. Ojalá no pase porque si él sale indemne, el Barça también quedará indemne. Es muy grave que el club también esté imputado".  Y ha insistido en que todas las caras que presenta Laporta le ríen las gracias porque si gana su candidato ellos cobrarán del club. Nada que ver con el concepto de directivo que sirve al club sin cobrar.

También ha denunciado Majó que "hay mercado negro con las firmas: "Creo que la firma está a 20 euros". Y ha vuelto a presumir de moderno potenciando el fútbol femenino sin presentar una sola mujer en su equipo de gobierno.

Freixa recoge los vientos por las tempestades que sembró

La candidatura de Toni Freixa es la que menor eco mediático recibe. Es fácil de entender. Por un lado, no se comprende bien su postura de romper con el continuismo después de cinco años subido al barco del rosellismo/bartomeuismo. Por otro, se entiende menos que, estando en desacuerdo con la línea de trabajo de Bartomeu, no se le ocurriera nunca dimitir. Y ocasiones tuvo para hacerlo. En su época más gloriosa como hombre de confianza de Rosell y portavoz de la junta, tuvo actuaciones despóticas con la prensa que le convirtieron en un personaje antipático para todos. Ahora pretende hacerse el simpático, pero no le cae bien a nadie. Ni a sus ex compañeros de junta, ni a los socios ni a los periodistas. Freixa está perdiendo el tiempo, fundamentalmente porque su valedor, Sandro Rosell, no puede salir a apoyarle. Sería tanto como hundirle en la miseria. Y se las tiene que apañar solo.

 

Ver Más:

Diario de las Elecciones - Capítulo 1

Diario de las Elecciones - Capítulo 2

Diario de las Elecciones - Capítulo 3

 

 


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