2011-12-19 21:12 FC Barcelona Por: Administrador

¿Dónde están las entradas de París? II



El precedente de Stamford Bridge
Volvamos a 2006. El Barça jugaba en Valencia un partido de Liga, y allí  se desplazaron mil aficionados barcelonistas. Los mismos que a Londres para ver el Chelsea-Barça. Para el encuentro de liga los directivos no tenían compromisos, así que hubo barra libre para todos los aficionados que quisieran viajar. Sin embargo, poco después, de cara al encuentro de Stamford Bridge ante el Chelsea, los compromisos surgieron como las setas y, por tanto, el socio tuvo que ponerse a la cola. De las 2.400 entradas facilitadas por el club londinense, sólo mil fueron a parar a manos de los asociados. El resto, 1.400, fue directamente al RACC y a los jugadores (15 cada uno) y los directivos (8 por cabeza). O sea, sólo el 41% del total de tickets se destinaron a los propietarios del club, los socios. Era un aviso de lo que sucedería después con las entradas de la final de París. No fue, pues, la primera vez que la directiva relegaba al socio de a pie a un papel secundario, por lo que su petición de perdón tras lo de París y su “no volverá a repetirse” sonaba tan hueco como falso. Ya habían tenido tiempo de arrepentirse y no lo hicieron. Llevaba Laporta años avisando de que estas cosas no sucederían con él. En su caso, pues, no bastaba con pedir perdón. Sabía lo que hacía y tenía una promesa que cumplir y optó por engañar a los socios.

Los gorrones de Londres
Enric Bañeres ponía el grito en el cielo en Mundo Deportivo con motivo de la cacicada y falta de respeto mostradas a los socios del Barça por las entradas del Chelsea-Barça: “El barcelonismo se pregunta qué pasa con las entradas para Chelsea, cuántas ha acaparado la directiva, qué invitados van a ir (pagando socios y abonados), quiénes son esos invitados... Porque tampoco estaría mal que supiéramos cuántos gorrones van a pegarse un viaje a Londres con ‘nuestras’ entradas, esas que al socio se le niegan o escatiman. La falta de transparencia agrava la sospecha de ‘estraperlo’. Meses después estaríamos en las mismas y, nuevamente, sorprendidos por una demanda inusual, aunque perfectamente previsible.

joan laporta madrid-barcelona.com




Vergüenza y falta de cultura democrática
El 24 de febrero de 2006  e-noticies.com hablaba de “claros indicios de pucherazo con las entradas del Chelsea-Barça", lamentando que “el sorteo de les entradas se escondió a los socios”. Así lo explicaba el portal catalán: “Hay que remontarnos al día 22 de mayo de 1998 para entender la barrabasada que acaba de hacer la directiva del Barça. Ese día, los Elefantes Azules, encabezados por Albert Perrín, se presentaron al sorteo de compromisarios que se hace en las oficinas del club cada dos años. Después de hacer el ridículo y tener que dar por bueno el programa informático (ellos querían que se hiciera manualmente mediante un bombo) elaborado por un catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad de Barcelona, Albert Perrín exige la impresión instantánea de los nombres de los socios que han sido escogidos aleatoriamente por el programa. Y, naturalmente, que le sea entregada. Su petición era imposible de realizar. Como siempre, los Elefantes pedían imposibles para dar sensación de falta de transparencia y de democracia en el club. Los empleados tenían que buscar uno por uno a quién correspondían los números de socios aparecidos en el sorteo, ya que el programa escupía números de socios y no sus datos personales. Se le dijo que se publicarían en el tablón de anuncios del club, como estaba marcado por los Estatutos, en los próximos días y que los escogidos serían avisados por carta. Todo esto ante notario y ante los socios que quisieron asistir, ya que el sorteo era público.
Pero Perrín dijo a los medios de comunicación que era un escándalo y que se sentía avergonzado de la Junta y de su falta de cultura democrática, que pisaba los derechos de los socios, entre otras tonterías, que por algo eran elefantes. O sea, como verán, lo mismo que se puede decir, y más, de la Junta actual.
Pues bien, ahora que Perrín es directivo y que el Elefante mayor Laporta es presidente, resulta que ayer se hizo en las oficinas del club el sorteo de las primeras entradas para el partido Barça-Chelsea del día 7 de marzo en las siguientes condiciones :
1. Fue un sorteo no abierto a los socios. Es decir, se hizo a escondidas.
2. Nadie pudo revisar el programa informático, ni el tipo de programa.
3. No se sabe si el programa fue probado previamente.
4. Por lo tanto, tampoco se sabe si alguien lo pudo manipular.
Cabe preguntar pues a los ex-Elefantes tan críticos hacia directivas anteriores:
1. ¿Dónde está la transparencia que predicaba Laporta en la campaña electoral?
2. ¿Se hará lo mismo en el segundo sorteo de entradas para el partido?
3. ¿Quién nos asegura que no han sido escogidos números previamente seleccionados?
Además, un detalle sospechoso: en la lista hecha pública en la web del club no se publican los números de los socios agraciados, sino el número de su clave informática, junto con el número de orden de petición de entradas. Más oscurantismo imposible, porque el notario presente se limitó a dar fe de los números que salían, pero no del procedimiento.
Ante tanto oscurantismo, la sombra del pucherazo y de la falta de credibilidad de la directiva está más que justificada. Sobre todo si nos atenemos a los argumentos que esgrimía Perrín hace casi ocho años, cuando dudaba de un sorteo de compromisarios. La diferencia entre ese sorteo y este es que ese sorteo se anunció, que fue público, que los socios que lo desearon pudieron asistir libremente y que fueron escogidos números de socios. Ahora, ni público, ni salen los números de los socios agraciados. Todo ello con un material tan sensible como son unas entradas para un partido tan importante, con las que el negocio está garantizado".

Laporta y Gaspart regalan a ingleses las entradas de los socios
Enric Bañeres le añadía la guinda al pastel en Mundo Deportivo. “Turistas con entrada”, titulaba el 23 de febrero de 2006: “Yo te doy la llave de la ciudad y tu me abres otras puertas”. Ese podría ser el trato entre el ex presidente del Barça, Joan Gaspart, y el actual presidente, Joan Laporta. A los socios les cuesta ver cómo se consuma este matrimonio por interés, que les ha permitido compartir, cual lecho nupcial, cargos en la federación de Villar. Ebrios de notoriedad, a ninguno de ambos parece importarle demasiado su imagen pública con tal de salir en la foto. Lo mismo sumergiéndose en el Támesis en ‘meyba’ que tocando la pandereta en el Tirol. Juntos acudieron los dos Joan el martes a un acto de Turismo de Barcelona en Londres, donde sortearon entradas para el partido de anoche en Stamford Bridge entre los asistentes (ingleses). Entradas que la directiva del club restó del paquete ya insuficiente de los socios o de las muchas que se había reservado ‘para sus compromisos’, que viene a ser lo mismo”. ¿Primer el Barça?

Corregir errores
Después del escándalo de las entradas de Londres, SPORT anunciaba la intención de la directiva de hacer un examen de conciencia seguido del correspondiente acto de contrición de cara al siguiente encuentro europeo ante el Benfica: “La entidad barcelonista, consciente de las pocas entradas disponibles, ha intentado corregir algunos errores para que el reparto sea más ecuánime y no se reproduzcan las quejas que hubo en los partidos ante el Chelsea Tanto en el caso del partido de ida en Portugal como en el de vuelta en el Camp Nou contra el Benfica, si la demanda supera el número de entradas disponibles para la venta, se procederá a realizar un sorteo público entre las solicitudes recibidas”. Una vez más, no se les pasó por alto que habían hecho las cosas mal. Una vez más esa convicción no serviría para encontrar soluciones que evitaran la repetición de los errores.



Más mentiras: Laporta esconde 750 entradas
Infoesports.com aseguraba por esas fechas que “Laporta esconde 750 entradas para Lisboa”. “La junta directiva del FC Barcelona ha recibido del Benfica 3.250 entradas, según confirmaron a www.infoesports.com fuentes oficiales del equipo portugués. Pero el FC Barcelona, de acuerdo con la nota oficial que envió a los medios de comunicación y que también está colgada en la página web del club, sólo distribuirá entre sus aficionados 2.500. La pregunta es evidente: ¿dónde están las 750 entradas restantes? ¿En qué bolsillos acabarán estas 750 entradas? Resulta curioso que la junta directiva que preside Joan Laporta no diga ni admita en ningún caso que las entradas que ha recibido del Benfica hayan sido 3.250 y haga ver que sólo ha recibido 2.500. En la web del FC Barcelona se puede leer lo siguiente: "Para el partido de ida en Portugal, el FC Barcelona distribuirá 2.500 localidades entre sus socios y aficionados, desglosadas de la siguiente manera: 1.200 por sorteo directo entre los socios, 400 sorteadas entre las peñas barcelonistas y 900 distribuidas a través del RACC, la agencia oficial de viajes del club ". Y las 750 entradas restantes que ha recibido el club del Benfica? ¿Dónde están?”. Misterio. Uno más.

Viajes caros
Paralelamente e-noticies se hacía eco también del malestar generado entre los socios por el precio de los viajes organizados por el club: “Algunos aficionados mostraron pancartas contra el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y la agencia de viajes oficial del club, el RACC, por los precios que deben pagar los seguidores para viajar con el equipo. El Barça nutre de entradas al RACC, y muchas veces para poder seguir al equipo en los desplazamientos los aficionados han de contratar el viaje de la agencia, que no suele ser el más barato del mercado. Estas pancartas se pudieron ver en diferentes puntos de la Travessera de les Corts". Esta argumentación justificaba la devolución de entradas para el Benfica-Barça y el posterior Milan-Barça por falta de demanda. Laporta prometió en su programa electoral viajes asequibles que harían posible la organización de gloriosas caravanas. En el Camp Nou hemos visto desfilar en número próximo a los 5.000 a las aficiones de los grandes clubs europeos. Sin embargo, pocas medidas imaginativas puso en práctica la directiva para facilitar precios accesibles a los interesados en desplazarse con el Barça por Europa.

Soriano sigue mintiendo
Ferran Soriano, entrevistado en el programa ‘Gol a gol’ de TV3, comentó que para el siguiente encuentro de Champions,  en Milán, “tenemos 2.200 entradas, pero ya hemos recibido más de 6.000 solicitudes. No pasará como contra el Benfica porque tenemos más tiempo para colocarlas”. Y en el mismo programa, sobre la hipotética final, el directivo azulgrana aseguraba que “si llegamos a la final de París, el FC Barcelona tendrá 20.000 entradas para sus aficionados”. Con tiempo más que suficiente para distribuir las entradas, se repitió la misma historia que en Lisboa y el Barça no agotó su cupo de entradas en Milán –el club devolvió 1.861 de las 2.200 entradas disponibles- y, por supuesto, como se verá más adelante, Soriano mintió cuando dijo que los aficionados dispondrían de 20.000 entradas para la final. Debió matizar que seríanpara los compromisos de la directiva y el resto para los aficionados.

La guerra de las entradas no tiene solución
Lo decía Josep Maria Casanovas en Sport el 28 de abril de 2006 en un tono mucho más comprensivo que años atrás. El mismo que exigía soluciones y transparencia en 1999, se rendía ahora una vez sabido que un paquete de las entradas de París irían a parar al diario Sport dentro del capítulo de “compromisos institucionales”. “El Barça sólo tendrá 21.000 localidades y ya se pueden imaginar el terremoto que causará tal limitación. Aquí habrá más descontentos que contentos, más lágrimas que alegrías. Tampoco hay ninguna fórmula exacta para repartir estas entradas al gusto de todos y surgirán críticas y denuncias por todos lados. Pero este conflicto no tiene una varita mágica para solucionarse de golpe. Qué más quisiera Laporta que tener 60.000 entradas encima de la mesa para premiar a una afición que se merece en pleno estar en París. Sin embargo la normativa de la UEFA es bastante discriminatoria con los clubs ya que protege más a los sponsors y a la federación organizadora –en este caso la francesa– que a los clubs. Nos parece injusto, pero los jerifaltes de la UEFA se lo guisan y se lo comen a su gusto”. De la injusticia de Laporta desviando unas entradas para amigos, amiguetes y familiares, y utilizando otras como moneda de cambio para cobrarse favores de futuro, Casanovas no decía una sola palabra. Es más fácil desviar la atención hacia la UEFA, en donde se supone que Laporta debía pintar algo, y sus sponsors. En 2006 no existían varitas mágicas, en 1998 Casanovas tenía muy claro lo que había que hacer.
Ya nos podemos preparar en los próximos días para asistir a la guerra de las entradas. Se va a hablar más de esto que del Arsenal. Mi móvil no admite más mensajes de petición de entradas y en el diario estamos desbordados ante las llamadas de la afición pidiendo por favor y como sea una entrada. Jamás habíamos visto nada igual. Todo esto no es más que el reflejo de la ilusión y confianza que hay en este equipo para conseguir la segunda Copa de Europa. En el club sucede lo mismo, la centralita está bloqueada y los ordenadores desbordados”. La ilusión se convirtió en decepción y luego en indignación cuando se conoció el destino de miles de entradas que no fueron a parar a manos de los socios. De hecho, de las 20.902 entradas recibidas por la UEFA, 4.702 fueron destinadas a compromisos de los directivos, casi el 25% del total. Un escándalo. A los socios llegaron 8.000, 4.700 las debía distribuir el RACC, 3.500 fueron a parar a la peñas y 500 fueron repartidas entre los medios de comunicación afines a las doctrinas laportistas.

El socio fue engañado
El 4 de mayo de 2006 el RACC publicaba un anuncio en los periódicos en el que explicaba que "Siguiendo las instrucciones del FC Barcelona, el RACC distribuyó los 6.000 paquetes de viaje disponibles con entrada garantizada para hacer desplazamientos de un día en la final de la Champions League". Mentira. El RACC no distribuyó ni la mitad de esas entradas. La directiva del Barça se quedó 1.300 de ese cupo, el propio RACC se reservó 1.786 y sólo 2.914 de las 6.000 prometidas fueron a manos de quienes hicieron cola en las agencias del RACC.  Xavier Bosch acusaba en Avui al Barça y al RACC de “engañar a los seguidores” con anuncios falsos. Iu Forn comparaba también en Avui a Laporta con Gaspart: "Le importa más quedar bien con sus compromisos sociales (algunos de los cuales son más que dudosos) que con los socios del club".

170 entradas para periodistas
Albert Vicens, otrora tan crítico con cualquier desvío respecto a la legalidad vigente, reconoció que el club había reservado 170 entradas para periodistas no acreditados "porque hay muchos medios de comunicación que hoy están desarrollando sus programas habituales que no están acreditados porque no son programas de deportes" y, claro, la directiva quería que “todos los catalanes estén bien informados”. Algunos de esos periodistas se desplazaron acompañados de su esposa. Y algún otro se paseaba por los Campos Eliseos presumiendo de haber conseguido entradas para doce amigos. No es extraño que muchos de ellos se abonaran luego a secundar la filosofía del “que no estamos tan mal” cuando el  Barça estaba peor que fatal. Favores con favores se pagan.

A Núñez le ofrecen una entrada
Mientras los que debían ejercer la propaganda adecuada jugaban con las entradas que les sobraban, otros, como el ex presidente Núñez, recibían la oferta de una sola entrada que fue a parar al apartado de compromisos de los directivos porque el ex presidente no aceptó el ofrecimiento si no podía desplazarse en compañía de su esposa. No había entradas para la esposa del presidente que dirigió el Barça durante el 20% de su existencia, en cambio se repartían acreditaciones por los restaurantes de cabecera del presidente y los directivos.

“Nunca los socios tuvieron tanta información”
Laporta aún tuvo la desvergüenza el 24 de septiembre de 2006 de asegurar en la asamblea de compromisarios que “nunca los socios tuvieron tanta información. Pero si creen que 30 entradas por directivo son demasiadas, miraremos de arreglarlo y de hacerlo mejor la próxima vez”. Lo que no decía era que la información que recibía el socio en tan gran cantidad era falsa. Información sí, pero falsa. El socio estaba informado de que el RACC iba a distribuir 6.000 entradas, por eso hizo colas pasando la noche al raso para hacerse con una localidad. El problema es que la información no decía nada de que de las 6.000 más de la mitad no se pondrían a la venta. Y lo de “arreglarlo para la próxima vez” no colaba. Laporta llevaba desde 1999 prometiendo que con él se acabarían las prebendas de los directivos en el tema de las entradas; por tanto, ahora tocaba cumplir, no pedir perdón con humildad. Además, ya había tenido tiempo de aprender con los líos suscitados en las eliminatorias previas ante el Chelsea, Benfica y Milan. Nada de lo que ocurrió con motivo de la final de París pilló por sorpresa a la directiva, de ahí que resulte aún más vergonzosa su petición de “perdón, no volverá a ocurrir”. Lo de siempre: “estamos en ello y hasta la próxima”. Y sí, después de escuchar las críticas despiadadas del líder del Elefant Blau por un tema similar, hay que convenir que 30 entradas por directivo fueron muchas entradas. Si la palabra de Laporta merecía crédito, cada directivo debió disponer de cero entradas para su uso personal. Eso fue lo prometido. ¿No habíamos quedado en que “Primer el Barça”?

Nada de esto fue un error?
Como reza la canción, “nada de eso fue un error”. La directiva y el RACC conocían a la perfección lo que se les venía encima, fundamentalmente porque en esos mismos defectos de forma ya habían tropezado unos meses atrás. Cuando Laporta decidió poner a disposición de los socios sólo el 55% de las entradas asignadas al club por la UEFA, era plenamente consciente de la emboscada que les estaba tendiendo. Como cuando engañó a los compromisarios con lo de su cuñado, cuando embaucó al electorado con la mentira de Beckham o como cuando filtraba a la prensa cuentos chinos de publicidad. Todo era premeditado. Laporta sabía perfectamente que iba a arrancar del cupo asignado a los socios-propietarios del club una serie de lotes de entradas destinadas, por ejemplo, a ganarse la docilidad de los medios de comunicación o a contentar a la clase política. Luego viene la sociedad civil catalana, los amigos, amiguetes y familiares… y también, claro, los amigos de los amigos. Y los clientes, y los clientes potenciales... Muchos a complacer. Y, como siempre, las entradas para los compromisos salieron de una nueva extorsión al socio.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

¿Dónde están las entradas de París?III

Reventa oficial con las entradas de los socios / Sala i Martín, el amigo del presidente, con 18 entradas /¿El compromiso no era el socio?Primer, los árbitrosLos directivos…¡pagando!El reparto según El País /  Indignación entre los sociosLa distribución del RACCLas peñas, maltratadasLa culpa, de la Casa Real y la UEFAEl RACC decide finalmente apostar por la transparenciaPrimer, los artistasNadie protestaráLos compromisosSin propósito de enmiendaPerrín: buen transportista, mal gestor.

 

 

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