2013-04-25 12:04 Real Madrid Por: Administrador

El antídoto culé es reírse de los demás y no ver sus problemas



De hecho, refleja claramente que los culés ni tienen espíritu de remontada, ni han sabido evolucionar después de algunos años de éxitos. Siguen siendo igual de derrotistas que siempre. Un día después del 4-0 al Barça, casi nadie en la ciudad Condal pronunció la palabra "remontada". En Madrid, se ha hecho desde el minuto uno después de la debacle en Dortmund.

El madridismo ejerció ese derecho a meterse de forma deportiva con el eterno rival cuando éste cosecha un resultado muy negativo. El barcelonismo, por contra, se ríe del Madrid porque realmente busca no pensar en sus problemas. Porque no quiere afrontarlos. En la Capital se ha sido mucho más crítico con respecto a su propio equipo, y a la vez, ya se trabaja emocionalmente en afrontar la vuelta. Allí sólo hablan de cambios de ciclo y de entrenadores y futbolistas de cara al año que viene. Esa es la diferencia.



Una diferencia que, por ejemplo, ilustró muy bien anoche David Sánchez en 'Futboleros'. Demostró que su barcelonismo consiste en disfrutar más de las desgracias ajenas que del bien propio. Eso denota debilidad, pequeñez en cuanto a sentimiento por un equipo: "El Barcelona está disfrutando de la goleada y la humillación a la que ha sido sometido en Alemania. El que ha metido los cuatro goles (Lewandowski) es polaco. Ahora se ha confirmado que la Décima son los padres. Me parece patética, lamentable y ridícula la campaña de la remontada. Y recuerdo que en Múnich habló Messi y Cristiano no ha hablado", dijo. Veremos quién ríe el último.

 
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