2012-01-22 22:01 FC Barcelona Por: Administrador

El árbitro amigo se suma a la fiesta merengue



Cristiano Ronaldo ya habia visto la amarilla por una fea entrada a un jugador vasco. Y ya pudo haber sido expulsado en ese momento porque por menos de los aspavientos realizados por el portugués Joaquin Caparrós fue expulsado en el Mallorca-Real Madrid y sancionado con dos partidos. Pero Caparrós no es del Real Madrid, como tampoco lo es Messi, que no merece que se le haga justicia por el alevoso y salvaje pisotón de Pepe.

La cuestión es que Mateu Lahoz se hizo el sueco y no se dio por enterado de las protestas de Cristiano Ronaldo, prefirió no aplicar el reglamento y permitió que el jugador portugués siguiera en el campo pese a su comportamiento antideportivo y contrario a lo que marca el reglamento. Pero es que poco después, en las postrimerías de la primera parte, volvió a mirar hacia otro lado cuando Cristiano Ronaldo se llevó por delante a un jugador del Athletic con una segada merecedora de tarjeta. Mateu Lahoz era consciente de lo que hubiera supuesto para su amigo y admirador Mourinho dejarle con diez a esas alturas del partido y optó por no aplicar el reglamento y sumarse a la Operación Falseo de la Liga puesta en marcha hace ya algunas jornadas con el fin de evitar que el campeonato sea un paseo militar para el mejor equipo, el FC Barcelona.



Y con Cristiano Ronaldo en el campo gracias al compromiso del árbitro con la causa blanca, el portugués pudo marcar su golito de penalti, claro, como casi todos. Mateu Lahoz vio penalti en una jugada parecida a esas que le hacen a Messi continuamente pero que nadie se atreve a señalar, no se que le llamen la atención. Penalti a favor del Madrid tras el descanso y partido resuelto. Y luego otro penalti y expulsión de un jugador del Athletic, para garantizar un final de partido sin contratiempos. Como diría Mourinho, "a mí me daría vergüenza ganar así". Y a Cristiano Ronaldo debería darle vergüenza ser el pichichi cuando sin los penaltis ni siquiera sería el máximo goleador de su equipo. Y ya van nueve penaltis en media Liga. Si aumentaran un poco, sólo un poco, su generosa concesión los señores colegiados, Cristiano podría ser pichichi y Balón de Oro sólo con los penaltis. Ya no hace falta ni que marque más goles. Con los penaltis es suficiente.

Y luego hubo una agresión de Lass a un jugador del Athletic a dos metros del árbitro que éste prefirió no ver, de la misma manera que no quiso ver un flagrante penalti de Sergio Ramos a Ibai, de la misma manera que no vio ¡CUATRO! no una, cuatro patadas seguidas de Sergio Ramos a Muniaín, que acabó perdiendo el balón y dando origen al cuarto gol del Real Madrid. Dos penalti y el último de regalo y ante un rival con diez cuando en realidad el Real Madrid debió acabar con nueve.

Pero a Mourinho no le da vergüenza. De hecho es el resultado de la estrategia que tan bien preparó el año pasado. Ahora le toca disfrutar de los árbitros a él.




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