2013-10-28 19:10 FC Barcelona Por: Administrador

El árbitro del clásico perjudicó al Barça de manera descarada



Joan Tubau

Javier Mascherano derribó a Cristiano Ronaldo dentro del área. Era penalti, pero el árbitro no lo pitó, quizá para no dejarse llevar por la aparatosidad de la caída del portugués, que parecía más pendiente de simular la falta que de jugar el balón. Pero independientemente de eso, el penalti existió y debió señalarse.



Sucede que en el área del Real Madrid se produjo un pisotón salvaje de Pepe sobre Cesc que el árbitro no vio y que pudo haber significado el 3-0 para el Barcelona. Por tanto, un penalti no señalado por cada bando.

Independientemente de eso, a poco de iniciarse la segunda parte Undiano le perdona la segunda amarilla y, por tanto, la  expulsión a Sergio Ramos, lo que hubiera significado que el Real Madrid debía haber jugado toda la segunda mitad con diez hombres. Eso pudo haber significado una hecatombe para el Real Madrid por la mala cabeza de su jugador. Pero Undiano no se atrevió, y de eso no hablan los voceros que Florentino tiene desplegados por la capital.

De lo que sí hablan es de una manos de Adriano dentro del área. Minutos antes hubo otras de Varane que pasaron desapercibidas por entenderse que eran involuntarias. Sin embargo, cuando la mano es de un jugador del Barcelona siempre es voluntaria. Aunque éste tenga la mano apoyada en el suelo para sostenerse.



Aquí no hay más verdad que Undiano, en líneas generales, perjudicó más al Barcelona en el partido concreto del clásico. Si nos ponemos a mirar atrás y a analizar penaltis a favor del Real Madrid que no son, expulsiones y jugadas polémicas, a lo mejor llegaríamos a la conclusión de que los seis puntos de ventaja que le lleva el Barcelona al Real Madrid deberían ser doce.

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