2011-06-12 20:06 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça empata la final




Carente de algunos jugadores de peso en el equipo, entre ellos Wilde, el Barcelona salió desbocado a la espera de volver a hallar esa personalidad que pareció haberle abandonado en el primer partido de la serie, que contra todo pronóstico se llevó el Caja Segovia.
 
Por ello, quizá los de Marc Carmona pecaron de demasiada hiperactividad en los primeros minutos, con imprecisiones que supieron compensar con un carrusel de tiros a puerta, que obligaron al meta Cidao a intervenir en cerca de una veintena de ocasiones a lo largo del primer tiempo.
 
Saad, el más interesante de los azulgrana en los primeros veinte minutos, encañonó la meta segoviana en tres ocasiones claras en menos de un minuto. Cidao se multiplicaba todo lo que podía, pero poco pudo hacer cuando un trallazo de Fernandao, siempre impecable, perforó la escuadra (1-0, min.8).
 
Igor acabó de noquear al Caja Segovia cuando en el minuto siguiente batió de nuevo su portería al internarse en paralelo al área cajista y, con un disparo raso, superar por debajo de las piernas al desesperado guardameta blanco.
 
Los culés combinaban a una velocidad endiablada, ahora sí armados del carácter habitual, llevados en volandas de un Palau con pocas butacas vacías y aplicando su juego de geometría avanzada. Parecía haberle robado el alma y la vida al Caja Segovia, irreconocible, desubicado, perdido a lo largo del parqué.
 
Del inconexo juego de los segovianos solo intentó alzarse Borja, abandonado a su suerte, con Esquerdinha desaparecido en combate. Geison, a los 13 minutos, tuvo en sus botas el disparo más peligroso de los cajistas en el primer tiempo, que blocó espectacularmente Cristian.
 
Cinco minutos después, un rebote que se elevó a lo alto del Palau fue aprovechado por Lin para batir a Cidao por alto, con un cabezazo inalcanzable para poner el 3-0 y dejar definitivamente encarrilado el choque para los azulgranas.
 
Reaccionaron los segovianos tras el descanso, lo que les llevó a acortar distancias con un disparo desviado por el azulgrana Carlos Muñoz al fondo de su propia portería (3-1, m.23). El monopolio catalán del primer tiempo se transformó en un continuo intercambio de golpes, un partido más equilibrado, desbordante de tensión. Una verdadera final de Liga.
 
Como en el primer partido, los últimos segundos fueron fútbol en estado puro. A falta de dos minutos, David colocó el 3-2 en el marcador para los blancos y Ari Santos falló un doble penalti para los catalanes.
 
Cuando el cronómetro ya perecía, Esquerdinha y Lozano, con un disparo al travesaño en la penúltima jugada, pudieron forzar la prórroga. Pero Torras, al borde de la bocina, logró el cuarto y concluyente tanto para los locales (4-2, m.40).
 
EFE


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