2011-03-09 13:03 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça fue gravemente perjudicado en la eliminatoria



Una vez concluido el partido de anoche en el Camp Nou, donde el FC Barcelona barrió en todas las facetas del juego al Arsenal, los jugadores del equipo londinense no les quedó otra que salir a denunciar la que creen “injusta” expulsión de Robin Van Persie.

Una decisión, que según ellos afectó de forma directa el devenir del partido. Está claro que una expulsión siempre condiciona un partido, pero harían bien, los jugadores del Arsenal y el propio técnico, de mirar un poco más allá, y darse cuenta de lo ocurrido a lo largo de la eliminatoria.

En el partido de ayer, el holandés Van Persie puede dar las gracias de llegar a disputar la segunda parte, ya que en la primera mereció ser expulsado. Empezó el partido revolucionado, y en el minuto 27 le propinó un pisotón a Messi. El árbitro señaló la falta, pero no sacó ni tarjeta, cuando si lo ven repetido, podría incluso ser roja, ya que va con los tacos a cazar el tobillo del argentino al más puro estilo Ujfalusi. Antes de concluir la primera parte, le dio un manotazo a Dani Alves, que bien podría haber sido roja directa por agresión, pero el árbitro decidió sacarle sólo la amarilla.



La segunda amarilla que recibe el holandés y que le representa la expulsión, reglamento en mano es amonestación. Qué es rigurosa, no hay ninguna duda, pero aquí ya entra la interpretación del colegiado. Van Persie quiso perder tiempo, tal y como llevaba haciendo todo su equipo a lo largo del partido, además, no hay zurdo más cerrado que el holandés, un jugador que jamás chuta con la diestra, y ayer se sacó el balón de encima con esa pierna para perder tiempo.

En la primera parte hay un penalti clamoroso de Diaby a Messi delante de Massimo Bussacca que no decretó el árbitro, y el penalti a Pedro de la segunda mitad, que no existe ninguna duda, merecía la amarilla a Clichy lo cual le hubiera mandado a la caseta ya que era la segunda.

El Barcelona salió perjudicado ayer del Camp Nou, y fue totalmente robado en el partido de ida en el Emirates Stadium. Tres penaltis de libro, más un gol anulado fueron suficientes para darle vida a un Arsenal que estaba totalmente KO. Nicola Rizzoli, amigo de Mou, perdonó la expulsión a un Song que no se cansó de parar a base de patadas el juego blaugrana.

En total, cuatro penaltis no señalados, alguna que otra expulsión merecida, y un juego brillante y ofensivo, contra otro rácano y defensivo. La memoria selectiva de algunos, les impide ver más allá de la pura realidad, y es que el Barcelona merecía pasar esta eliminatoria de calle, y que si no hubiera sido por los árbitros, hubiera acabado en goleada.


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