2013-10-22 22:10 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça arranca un empate en San Siro sin forzar la máquina (1-1)



Joan Tubau

El Barça ha arrancado un empate de San Siro, donde el año pasado perdió por 2-0. El equipo de Martino no se ha prodigado y se ha limitado a cumplir el expediente con la vista puesta en el clásico del sábado. Se trataba de que los lesionados Messi y Mascherano cogieran ritmo para llegar al sábado a punto. También se trataba de sacar un resultado positivo, por supuesto. Y el empate lo es.



El Barça ha jugado a ráfagas. Ha ofrecido momentos de excelente juego alternados con fases cansinas de movimiento del balón sin apenas intención. Tocar por tocar. De cualquier forma, las ocasiones más claras del partido han tenido color blaugrana.

Sorprendió Martino dejando a Carles Puyol en la grada. Una cosa es que no jugara y otra que ni siquiera le valiera para el banquillo. Quizá la explicación es que cuenta con él de titular para el próximo sábado. Lo cierto es que la entrada de Mascherano después de un mes alejado de los terrenos de juego ha puesto de manifiesto su falta de ritmo y entendimiento con Piqué. De una confusión entre ambos nació el gol "madridista" del Milan. Robinho roba el balón a la pareja de centrales del Barça, se lo entrega a Kakà y éste, en lugar de disparar, encuentra el hueco para devolvérsela a su paisano, que se quedó solo ante Valdés para fusilar. Fue el único disparo a puerta de los italianos en todo el partido.

El Barça, que inició el partido caminando, empezó a desperezarse y ofreció momentos brillantes combinando el balón al primer toque con una precisión que sólo está al alcance de llos grandes maestros de este deporte. Poco a poco el Barcelona empezó a encontrar la manera de romper la línea defensiva milanista y en el minuto 24 llegaría el gol de Messi culminando una jugada de ataque y buscando la opción más difícil de disparo. Pero el balón entró y hacía justicia a lo que estaba sucediendo en el terreno de juego.



El Barça ha seguido mandando ante un Milan que ha delatado sus intenciones demasiado pronto. El empate ya le iba bien. Y al Barça no le iba mal. Así que el resto de partido ha transcurrido con fases más o menos brillantes y otras de aburrimiento. El Milan defendiendo, el Barça trenzando pases y buscando la ocasión. Iniesta, Xavi y Adriano lo tuvieron fácil para anotar el segundo, pero no les acompañó el acierto. También Robinho tuvo en sus botas el 2-1, pero no logró conectar un balón que le llegaba franco.

Y con todos conformes, Martino se dedicó a hacer cambios: Cesc por Alexis y Pedro por Neymar. Todos pensaban en el clásico del sábado. Especialmente Messi, que anotó el tanto salvador, pero que ha estado lejos del nivel al que nos tiene acostumbrados el más grande de la historia. Falló muchos pases y estuvo lento en el arranque. Nada que no se solucione con más minutos. De lo que se trata es que, pagada la novatada de San Siro, Leo salga al cien por cien ante el Real Madrid.

Tampoco Neymar ha brillado en un escenario de los grandes en el que los cracks deben doctorarse. El Barça de hoy no estaba para brillos. Ha bastado con un resultado que gusta a todos y acabar sin lesionados para afrontar el clásico con la moral bien alta y el espíritu ganador intacto. Líder en España, líder en Europa. Sin exquisiteces, pero el Barça sigue mandando en todas partes.


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