2014-03-02 23:03 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça consigue irritar al Camp Nou (4-1)



Joan Tubau

Después del electrizante Atlético - Real Madrid, los aficionados esperaban a un Barça furioso que arremetiera contra elAlmería y lo destrozara a base de goles. La herida de San Sebastián sigue abierta y este equipo está en deuda con una afición que hoy se ha ido del Camp Nou decepcionada pese al 4-1.



El partido empezó bien. El Barça llegaba con facilidad a la portería del Almería y las ocasiones se sucedían una detrás de otra hasta que ha llegado el gol de Alexis en el minuto. Y luego el de Messi, en el minuto 23, en el lanzamiento de una falta de forma magistral. Se mascaba la goleada, pero cuatro minutos después Trujillo se aprovecha de la deficiente colocación de la zaga blaugrana en el lanzamiento de un córner y soprende a todos metiendo la cabeza y conectando el balón en  las redes de la puerta de Valdés.

El Barcelona, lejos de reaccionar, se ha sumido en un preocupante letargo. Víctor Valdés habló al término del desastre de Anoeta de que "la Real Sociedad nos ha superado en todo, también en actitud". Los jugadores se fueron a comer esta semana para conjurarse de cara al futuro, pero el problema de actitud ha vuelto a aflorar. Con Pautasso en el banquillo y Martino en la grada.

Hoy estaban en el campo los jugones que reclamaba Messi, Xavi y Cesc, que quedaron fuera de la formación titular en el partido de San Sebastián. Pero recurrir a los jugones no le ha servido a Martino para proporcionar al juego blaugrana más profundidad y acierto. Messi tampoco ha brillado hoy, aunque ha salvado su actuación con el magistral lanzamiento de un golpe franco que ha significado el 2-0. Tampoco Neymar ha dado señales de ser el jugador que ha costa 57, 84, 100 o 150 millones, para el caso es lo mismo. Al brasileño se le ha visto afectado por los acontecimientos de los últimos días que parecen superarle. Lo ha intentando todo y no ha dado una a derechas. Ha sido otra noche aciega para el crack brasileño. Y ya van dos después de la de San Sebastián.



Con el 2-1 en el marcador, los casi 60.000 espectadores que se han atrevido a acudir al Camp Nou desafiando el frío y la hora, ya habitual en el Barça, han empezado a mosquearse. El Barça jugaba andando, sin chispa, sin velocidad. Y el Almería se crecía y empezaba a llegar con peligro a la portería de Valdés. El fantasma del último partido en casa (FC Barcelona, 2 - Valencia, 3) flotaba en el ambiente y quien más quien menos se esperaba lo peor. Y llegaron los silbidos. La gente empezaba a hartarse de la indolencia y en el minuto 17 de la segunda mitad el Camp Nou se ha poblado de silbidos cuando el Almería ha dispuesto de una larguísima posesión de balón, que pasaba por delante de las narices de los jugadores del Barça sin que nadie hiciera nada por recuperarlo.

Esta no es la versión del Barça que quiere el aficionado barcelonista. Lo de menos es el sistema. Si se juega como con Guardiola, como con Cruyff o como con Serra Ferrer. Eso es lo de menos cuando el verdadero problema es que quienes deben interpretar el sistema se ausentan peligrosamente y no muestran el grado de concentración que cabría esperarse de unos profesionales que están más que bien recompensados. Ahora se las cargará el entrenador, el sistema, los cambios... Lo cierto es que los once jugadores que han saltado al césped del Camp Nou esta noche están perfectamente capacitados para propinarle una severa paliza al Almería. Y la realidad es que el Almería ha tenido durante casi una hora a los aficionados barcelonistas con el corazón en un puño porque se mascaba el empate.

Al final Puyol, aprovechando un excelente remate de cabeza de Messi que ha repelido el poste, y Xavi han maquillado con dos goles un resultado que no es fruto de la excelencia del juego blaugrana sino la respuesta a la tremenda diferencia que separa al Barcelona del Almería. Es tanta, que sin necesidad de proponérselo, el Barça ha conseguido acabar el encuentro con un contundente 4-1.

El resultado puede hacer feliz al barcelonismo, pero el juego genera muchas dudas. Y el rendimiento de algunos jugadores también. Lo de Neymar es muy preocupante. Messi no consigue alcanzar su mejor versión. Xavi juega a ráfagas, expone su talento y desaparece. Cesc no está acertado y sólo Alexis parece aportar al equipo una dosis de entrega y espíritu de sacrificio que no se contagia a los demás.

El Barça ha superado el trámite del Almería, suma tres puntos y se sitúa a un punto del líder, pero el barcelonismo no es feliz. Los valores y la cultura del Barça no aceptan la victoria a cualquier precio, incluida la indolencia de sus jugadores. En este club los triunfos tienen que venir acompañados de un homenaje al fútbol. Y de eso no se ha visto nada esta noche en el Camp Nou.


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