2013-08-02 23:08 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça de Martino, a medio gas, ofrece un recital (8-0)



Joan Tubau

La última vez que el Barça y el Santos se vieron las caras fue hace dos años en la final del Mundial de Clubs. Entonces el Santos tenía a Neymar. Ganó el Barça por 4-0 y dio una exhibición de fútbol. Hoy han vuelto a enfrentarse, esta vez con Neymar cambiado de bando, y el 4-0 se ha convertido en 8-0. El dioble. Lo cierto es que el Santos ha decepcionado completamente. Sus jugadores parecían decididos a sumarse a la fiesta del debut de su amigo Neymar como blaugrana y no han querido estropear el evento. Ni una patada, ni tres pases seguidos, ni apenas ocasiones.



El público se lo ha pasado bien y ha acabado haciendo la ola. El Barça se ha llevado su Gamper número 36 y Tata Martino ha tenido el deburt soñado. Lo cierto es que este Barça está muy hecho, trabajado... Sólo es preciso conservarlo y pulir pequeños desajustes que puedan producirse, como la relajación en la presión. Es una de las obsesiones del técnico argentino y hoy los jugadores han mordido al rival buscándole cuando tenía la pelota e impidiéndole dar dos pases seguidos. 

El Tata nos privó del privilegio de ver a Messi y Neymar juntos en el equipo titular. Tiempo habrá. El brasileño apenas lleva encima tres entrenamientos y un cuarto de hora de un partido. Le falta ritmo, frescura y adaptación a sus compañeros. Salió en la segunda mitad y mostró un par de detalles de fenómeno, asistió a Cesc en el sexto gol y pudo haber marcado el noveno, pero Aranha desvió el balóm con la punta de los dedos cuando entraba después de un trallazo fenomenal del nuevo crack blaugrana arovechando la asistencia de Dongou, que venía de realizar una excelente jugada individual.

El Barça de Martino fue muy parecido al de años anteriores. Incluso la alineación era la de siempre, la que firmarían todos los aficionados. El problema es que en media el partido ya estaba sentenciado con un 4-0 y la intensidad del juego se resintió. El primero fue de Messi, el segundo de Leo en propia puerta, el tercero de Alexis, el cuarto de Pedro. Con el 4-0 llegamos al descanso y dos más de Cesc, un golazo de Adriano y Dongou cerraron la cuenta y la dejaron en 8-0. Un resultado engañoso, pero no ficticio. Cierto que el rival no estuvo a la altura, pero en estos casos existen dos opciones: contagiarse o acribillarle a goles. El Barça optó por la segunda opción. Se nota que hay ganas de agradar al nuevo técnico. Hay jugadores, como Alexis, que están viviendo sus mejores momentos en el Barça.Hoy ha mantenido la línea exhibida en Múnich y Polonia, encarando con valentía en el uno contra uno, una de sus grandes virtudes que tan poco exhibió en los dos años anteriores.



El once titular quedó desfigurado tras el descanso, pero el Tata aún nos permitió disfrutar del debut de Neymar y de la posibilidad de ver en acción juntos, por primera vez, a Messi y Neymar. Mejor dejar juicios de valor para más adelante. Messi abandonó el terreno de juego exhausto en el minuto 60 y Neymar aprovechó para coger la batuta de las jugadas de ataque, pero el balón no le quiso entrar, lo que no impidió que ofreciera una excelente asistencia a Cesc en el sexto gol.

El Barça tiene que rodarse todavía físicamente, pero el partido aportó una serie de jugadas protagonizadas especialmente por Messi e Iniesta en la primera mitad, que ya justifican el pago de la entrada. Fuerzas las justas, pero talento el de siempre. Esto pinta muy bien. Los mismos fenómenos de siempre, más Neymar. ¿Quién da más?

 

 
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