2012-10-05 11:10 Real Madrid Por: Administrador

El Barça dejará mezclar el deporte y la política



Aprovechando la multitudinaria manifestación por la Diada celebrada hace pocos días, y que también está teniendo mucha repercusión estrictamente en el plano político, se habla mucho en la ciudad Condal desde hace semanas del papel que jugará el Clásico en las reivindicaciones soberanistas catalanas. Se sabe que a la salida de ambos equipos al terreno de juego se formará una Senyera que cubrirá todo el Camp Nou, así como que se intentará convertir al coliseo azulgrana en "una olla a presión" en palabras del presidente Rosell. Parece que, una vez más, la entidad culé hará gala de su lema "Mes que un Club", tan socorrido en momentos como estos.

Además, el movimiento radical conocido como 'Fanatics', un sector muy acérrimo del barcelonismo (los mismos que, por ejemplo, solicitaron que el Barça jugara la Supercopa ante el Madrid con el equipo filial en respuesta a la decisión de no sancionar a Mourinho por su incidente con Tito Vilanova), ha pedido a través de un vídeo que cada seguidor azulgrana lleve su bandera independentista este domingo al estadio, con el objetivo de que el Clásico se convierta en un grito de independencia que se retransmita a todas las partes del mundo.



Un gesto que, previsiblemente, contará con la indiferencia de una directiva que ya ha puesto su granito de arena dejándose ver de forma importante en la Diada y que ahora alentará las protestas soberanistas con la inmensa Senyera que se podrá ver antes del partido. 

Desde aquí queremos dejar claro que cualquier idea política y cualquier reivindicación es perfectamente respetable, pero todo el ambiente que se está generando en torno al partido es muy nocivo para el deporte. Una vez más, la frase "no se debería en ningún caso mezclar la política y el deporte" debe salir a relucir viendo lo que está pasando. Se trata de un giro direccional muy peligroso por parte de una directiva que se mete de lleno en un charco que nada tiene que ver con su cometido, el fútbol, y que dicho sea de paso, margina de forma evidente y preocupante a una gran parte del barcelonismo que no se siente catalana ni comparte las reivindicaciones soberanistas de Cataluña, pero parece que esos aficionados "de segunda" no cuentan para Rosell y compañía.

Todo ello, además, aderezado con un clima que por momentos podría rayar lo violento y podría conllevar peligro para los verdaderos protagonistas de todo, los futbolistas. En el Camp Nou ya hemos asistido a espectáculos bochornosos como el lanzamiento de teléfonos móviles, cabezas de cerdo y botellas de vidrio a jugadores del Madrid por parte de esa afición radical que identifica un Barça-Madrid con un Cataluña-España, y fomentar este tipo de protestas puede dar lugar a "desatar" la locura y la violencia de estos indeseables de nuevo. Recemos para que no pase nada grave, pero alguien debería tomar cartas en el asunto.




Deja tu Comentario