2014-04-27 21:04 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça marca un gol y vence al Villarreal por 2-3



Joan Tubau

Los jugadores del FC Barcelona han pedido esta noche en El Madrigal la jubilación como integrantes de un equipo que se supone tiene rango de campeón. Y si no ha sido asi, lo ha parecido. Ni siquiera el espíritu de Tito ha podido levantar el ánimo de estos futbolistas que han enfilado la pendiente hacia abajo y no parecen predispuestos a enderezar el rumbo. Para lo que resta de temporada, parece que vale más la pena guardar los cartuchos que quedan para el Mundial.



En El Madrigal se ha repetido lo habitual en las últimas semanas. Desidia, lentitud, falta de chispa y poco interés en la victoria. Hace un mes que este equipo desconectó de toda competición y cada partido, especialmente fuera, es un calco del anterior. Como en El Calderón, como en Granada y como en la final de Copa, el Barça ha jugado en El Madrirgal andando. Ha controlado el balón, pero sin sentido, sin profundizar, sin poner en jaque la portería de Asenjo. Cuando se juega andando y enviando la pelota al pie es difícil sorprender a un rival que ya está prevenido y que sabe exactamente cómo va a jugar el Barça. Y si, además, no se ejerce la presión para recuperar el balón y buscar el factor sorpresa en el contragolpe, es muy difícil coger en un renuncio al rival.

El Villarreal tenía muy bien estudiado el guión. Se ha parapetado en defensa de manera que el Barça apenas le ha creado ningún peligro en la primera mitad y ha buscado la formula para sorprender al equipo de Martino al contragolpe. En el minuto 43 Bartra ha sacado un balón de debajo de los palos cuando Aquino ha disparado a puerta vacía. Y dos minutos después Cani ha entrado por el centro de la defensa como Pedro por su casa y ha logrado el 1-0.

El Barça habia jugado a nada en la primera mitad y se fue al vestuario con el castigo del 1-0. Se suponía que en la caseta algo haria Martino para revolucionar el compromiso de sus nombres. Pero no. En el minuto 54 Trigueros, de lejos, y sin que nadie le estorbara, conectaba un cabezazo que bateía a Pinto y dejaba el marcador en un 2-0 que parecía irreversible.



Acto seguido Martino ha hecho un cambio muy significativo que tampoco supone novedad. Había que buscar una reacción y para ello nada mejor que sacar a Xavi del campo, el hombre que ralentizaba todo el juego del Barça convirtiéndolo en previsible y anodino. Ha salido Cesc y con él Tello, supliendo a Alexis.

Tampoco es que haya cambiado mucho la tónica de un partido en el que Messi, nuevamente, estaba desaparecido. O no estaba o lo poco que intentaba le salia mal. Y sin el referente de siempre, el Barça se ha dedicado a colgar balones al área desde el lateral derecho en busca del remate del delantero centro que no existe. Un balón detrás de otro sin encontrar rematador. Hasta que en el minuto 65 la táctica de colgar balones ha dado resultado y un centro de Alves ha rebotado en un jugador local, después ha dado en Gabriel Paulista y el balón ha acabado entrando. 2-1. Era la única forma en la que podía marcar el Barça.

Pero no ha acabado ahí la fortuna para el Barcelona. Cinco minutos después otro centro desde la derecha de Alves ha sido rematado a gol de forma espléndida de cabeza por Muscacchio. Un golazo. Del Villarreal, pero en el casillero del Barça. Y sin pretenderlo, sin comerlo ni beberlo, el Barça ha empatado el partido, se ha animado y en el minuto 82 ha trenzado su mejor jugada en el partido: Busquets ha robado un balón en el centro del campo haciendo valer la presión, ha cedido a Cesc para que éste asistiera a Messi y finalizara la jugada en gol. De lo poco bueno hecho por el Barcelona en Villarreal.

El Barça se ha llevado el triunfo sin perseguirlo. Le ha venido dado por dos favores del Villarreal. Y es que este equipo no le gana a nadie por sí mismo. Da igual la identidad del rival. Se llame Atlético de Madrid, se llame Real Madrid, se llame Granada o se llame Mollerussa. No es que los rivales le superen, es que el propio Barça sale derrotado a jugar. Hoy no ha tenido más remedio que agradecer los dos regalos y ganar. Pero la actitud mostrada en el campo no ha sido ganadora. No era ésta la mejor forma de honrar a Tito Vilanova, que allí donde esté se habrá quedado muy preocupado. El Barça B, el fútbol sala, el baloncesto, el balonmano... Todos se han esforzado por ganar y brindarle el triunfo a Tito. Bastante más que quienes más interés debían haber demostrado por homenajear a su ex entrenador.

Dicen que este equipo merece un respeto. Ese respeto lo tuvo porque se lo ganó a pulso sobre el terreno de juego. Si lo ha perdido es porque estos mismos jugadores se empeñan partido a partido en dilapidar la admiración acumulada en los aficionados por el recuerdo de tiempos pasados que siempre fueron mejores. El rendimiento del Barcelona hoy en Villarreal ni merece honores, ni respetos. Cuando fueron los mejores, nadie les regateó elogios. Ahora no son los peores, pero han perdido la ilusión por seguir siendo los mejores. Ese hambre de Cristiano Ronaldo por ser el pichichi arriesgando su salud y el Mundial, ese hambre del Real Madrid por quemar sus últimos cartuchos para ser campeón no lo vemos en el Barcelona. Es triste, pero es así.


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