2013-03-11 14:03 Real Madrid Por: Administrador

El Barça sacará sus miserias a relucir si cae ante el Milan



El argentino no está bien. Lo evidencian sus últimos partidos. Lo evidencia su menor presencia en el juego, récord de goles aparte, más apagado que de costumbre. Sobre todo, lo evidencia el hecho de que ya no sonríe cuando marca ni se atreve a hacer tantas carreras letales como hacía antaño. Es ésta una versión del albiceleste más melancólica, al igual que la de todo el plantel.

No podrán taparlo mucho más tiempo en Can Barça. Sobre todo si no se consigue la remontada ante el Milan, ya que la temporada azulgrana habrá entonces quedado cercenada a falta todavía de mucho tiempo por acabarse.Y los precedentes no son buenos. Aun a su mejor nivel, levantar un 2-0 ante un equipo italiano en Europa no será tarea sencilla.



Según cuenta 'El Confidencial', todo lo que ha ido sucediendo esta temporada en el Barça ha ido mellando las relaciones de un vestuario cada vez con más grietas. En lo grupal y en lo personal. La salida de Guardiola, único hombre que mantuvo la disciplina y el hambre del vestuario, afectó mucho a unos chicos que siguieron de buena gana, aunque con menor ímpetu, a Tito Vilanova al comienzo de este curso. Sin embargo, lo sucedido con el entrenador culé y la llegada de Roura lo ha estropeado todo.

A Messi no le parece bien que el segundo entrenador azulgrana prescinda de Cesc, su "amigo" del alma sobre el césped. Un jugador que se somete a su juego, al contrario que otros, como Villa, que por eso sufren el ostracismo. Sin embargo, esa política parece estar cambiando en las últimas semanas, y a Leo no le gusta. Ha añadido a Roura a su lista de "personas non gratas", en la que ya figuran el asturiano y otros jugadores, como Tello. Pero no todo queda ahí.

La suplencia o titularidad del ex del Arsenal provoca incendios según toque. Si juega, Messi está contento, pero otros jugadores no. A Iniesta se le desplaza a la izquierda cada vez que juega Fábregas, algo de lo que el de Fuentealbilla ya se ha quejado de forma subliminal públicamente. Hay quien no considera imprescindible a Fábregas pese a que costó 40 millones de euros hace un año. Guardiola era el primero. De ahí el cortocircuito entre él y Messi en los últimos días de Pep en el club.



La importancia del argentino sobre el pasto está transformándose en un caciquismo creciente en el club, que podría explotar si no se le gana al Milan. Bien lo saben algunos, como Xavi, que pedían unión entre jugadores la semana pasada, en el marco de unos días en los que se ha llegado a celebrar una "comida de hermandad" de la plantilla, algo impensable en épocas pasadas. Comida a la que, por cierto, no acudió Cesc. ¿Por qué será? Todo puede empeorar a partir de mañana.


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