2012-10-08 18:10 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça se mete en un charco político invitando al soldado israelí



La directiva del FC Barcelona es muy libre de invitar al Camp Nou a quien le venga en gana, pero en aras a esa apoliticidad de la que quiere presumir el presidente, bueno sería que no mezclara al club en guerras que le pillan muy lejos. El Barça tiene que intentar servir de nexo de unión y de paz, no de herramienta de división y de conflicto. Y lo cierto es que la invitación al soldado israelí ha sido respondida por la población palestina en Jerusalem y la Franja de Gaza con manifestaciones en contra de la decisión del Barça hacia este militar que estuvo más de cinco años secuestrado por las milicias palestinas.

No han sido manifestaciones mayoritarias, pero sí muy mediáticas. Concentrados ante el consulado español los manifestantes han pisoteado la camiseta y la bandera del Barça como medida de protesta por la presencia de Shalit en el Camp Nou. A última hora la directiva ha desmentido  que invitara a Shalit al partido, aunque admite que recibió la petición de acudir al encuentro, como tantos y tantos medios de comunicación, y el club, solícitamente, atendió su reclamo sin más y sin calibrar las consecuencias y el daño que a su imagen podía causar en el mundo esa decisión.



Sandro Rosell ha metido al FC Barcelona en otro charco en el que no tiene ni arte ni parte. Y lo que queda son las imágenes en los informativos de televisión de todo el mundo de los símbolos del Barça quemados por palestinos indignados.


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