2014-07-25 11:07 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça tampoco está a la altura defendiendo a Luis Suárez



Joan Tubau

La época de la esclavitud corresponde a tiempos pasados, aunque la FIFA piense que puede tratarse a un futbolista como a un esclavo. Lo que está sucediendo con Luis Suárez no tiene parangón en el mundo de la justicia. La FIFA castiga al Barça por lo que hizo un futbolista jugando con su selección cuando ni siquiera pertenecía al club blaugrana. Y la FIFA roza un comportamiento tiránico cuando decide que el castigo que debe imponer a Luis Suárez pasa por la privación de sus derechos y libertades individuales fundamentales en la persona.



La historia del fútbol ha visto muchos comportamientos salvajes en futbolistas. No se recuerda, sin embargo, un caso en que a un futbolista se le haya negado entrenar, ser presentado e, incluso, entrar en un recinto deportivo. Como si Luis Suárez fuera morder al espectador de al lado si acudiera como espectador a un estadio, o a un fotógrafo si pudiera ser presentado , o a un compañero si le permitieran entrenar.

La FIFA ha llegado demasiado lejos. A fin de cuentas, el agredido pudo seguir jugando el partido mientras otras agresiones que acaban con la víctima en el hospital quedan impunes. La FIFA se ha ensañado con Luis Suárez y con el Barça, que no tiene ni arte ni parte en este conflicto, y el Barça se ha dejado extorsionar. Si la política de fichajes presenta más oscuros que claros, el aparato jurídico del club no parece estar tampoco a la altura de las circunstancias.

El Barça tiene que hacerse valer ante la FIFA y no lo ha hecho. No se trata de desafiarla, pero sí de poner las cartas sobre la mesa, especialmente cuando se tiene la razón y cuando se puede demostrar que la justicia ordinaria -algo que teme especialmente la FIFA- podría dejar en pañales el fallo del Comité de Disciplina de la FIFA por su carácter tiránico y hasta dictatorial. En pleno siglo XXI, en un mundo dominado por la democracia, no son aceptables posturas caprichosas como la de la FIFA con Luis Suárez. Y el Barça no puede quedarse con los brazos cruzados, como ha hecho. De la misma manera que a un deportista jamás se le puede "castigar" privándole de entrenar, quizá habría que castigar a Joseph Blatter privándole de pisar un despacho serio o un restaurante de lujo después de su patinazo con la payasada de la imitación de Cristiano Ronaldo. Sería un castigo justo y equitativo en relación a lo que está sufriendo Luis Suárez, que, no lo olvidemos, ha fichado por el club más deportivo de la Liga española en los últimos años.



Zúñiga, el defensa colombiano que echó del Mundial a Neymar con su entrada, no ha recibido sanción. El Barça confía en que el Tribunal de Arbitraje Deportivo rebaje el castigo a mediados de agosto, aunque en el seno de la directiva también existe un amplio sector que no confía en ello. Lo triste es que el Barcelona tenga tan poco peso en la FIFA que en apenas tres meses haya sido objeto de dos sanciones ejemplares y desproporcionadas. ¿Y los abogados? ¿Están buscando al central?


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